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DOMINGO 25- 9,88 JUEGOS OLÍMPICOS ABC 107 118- 110: España recuperó suvitola de gran equipo frente a la difícil selección brasileña Osear estableció con 55 puntos la plusmarca anotadva olímpica La defensa y el rebote secaron la habitual inspiración atacante de los suramericanos Andrés Jiménez, en uno de los mejores partidos de su vida, y el veterano Margall, cinco triples, claves del gran triunfo La selección española guardó sus mejores armas para el encuentro más importante de cuantos ría disputado. España necesitaba ganar a Brasil para evitar a la URSS en cuartos de final y se tomó la revancha frente al combinado brasileño, que fue su verdugo en el Mundial de España. La selección de Díaz Miguel basó su victoria en la defensa y el juego interior, dejando que Óscar y Marcel resolvieran desde fuera el ataque brasileño. Los españoles recuperaron ante Brasil la imagen de equipo con aspiraciones a ser uno de los cuatro semifinalistas. Díaz Miguel planteó de forma muy inteligente el encuentro, basando el juego español en la defensa y la superioridad bajo los aros. El cinco inicial que puso en cancha el seleccionador español respondía a este planteamiento. Arcega, Antonio Martín y Jiménez eran los encargados de dominar el rebote, ayudados por Epi y dirigidos por Solozábal. El equipo español funcionaba como una máquina perfectamente engrasada. Los cambios casi ni se notaban, y aunque Óscar sumó 55 puntos, el resto de sus compañeros- a excepción de Marcel, que logró 2 8- no fue capaz de superar la defensa española. Jiménez y el siempre luchador Fernando Arcega se zafaban de los mareajes de los pívots rivales, mientras que el pequeño de los Martín imponía su ley. Los españoles llegaban al descanso con ventaja de cuatro puntos (61- 57) y se disponían a dar la puntilla a Brasil en la segunda mitad. Antonio Martín, muy cargado de personales, era sustituido por un resolutivo Ferrán que ayudaba a Jiménez, cada vez más entonado en su labor ofensiva. Entraba también en juego el capitán del equipo español, Margall, que, siempre genial, dio la réplica a Óscar desde la línea de tres puntos con cinco triples. Montero y Biriukov daban un relevo perfecto a sus compañeros y se encargaban de aumentar la cuenta española a base de asistencias a los hombres altos. Mientras tanto, Óscar que estableció una plusmarca de anotación en un partido olímpico- y Marcel eran los únicos que seguían aguantando el tipo por Brasil. España llegó a tener una ventaja de 19 puntos, pero su prudencia en los últimos momentos fue limando la ventaja Como resumen final, destacar que por España jugó ayer todo el equipo a pleno rendimiento. Nadie se ha abstenido a la hora del esfuerzo, aunque pueda tenerse en cuenta que Epi ha pasado casi inadvertido en el tiro, pero cumpliendo en defensa. Fernando Arcega, la solución de emergencia en determinados momentos, ha vuelto a ser providencial y la dirección del equipo realizada por Solozábal impecable. Se ha visto pues a un equipo nacional moralmente recuperado. Jiménez se ha reencontrado a sí mismo y su nuevo estado de ánimo ha transmitido confianza a nuestros jóvenes pívots. La selección española tendrá que enfrentarse en cuartos de final a Australia, en un encuentro que se disputará mañana a las 12,30 de la mañana, hora española. El combinando australiano se ha clasificado en tercer lugar de su grupo, tras derrotar a Corea por 95- 75 en su último partido. Estados Unidos, que derrotó a Egipto por 132- 35, jugará con Puerto Rico, mientras que Brasil lo hará con la URSS y Canadá con Yugoslavia. Por tanto, si España derrota a Australia, tendrá que enfrentarse a Yugoslavia, que no debe tener problemas con Canadá en cuartos de final. Al encuentro asistieron la Reina, el Príncipe de Asturias y los Reyes de Grecia, Constantino y Ana María. España: Solozábal (7) Epi (6) Arcega (16) Jiménez (27) Martín (8) Biriukov (12) Margall (17) Montero (13) y Ferrán (12) Brasil: Maury (2) Marcel (28) Gerson (14) Óscar (55) Israel (4) Almeida, Guerra (2) Viana, Ferreira (5) y Guimaraes (0) Jiménez, que realizó una gran axhibición ante Brasil, sortea la defensa brasileña Como Los Ángeles Los éxitos de la selección nacional de baloncesto ya no sorprenden a nadie. Antonio Díaz Miguel nos ha acostumbrado a sumar victorias, más o menos angustiosas, hasta en circunstancias adversas. Los aficionados trasnochan o madrugan felices porque saben que sus ídolos van a responder de la forma adecuada en el momento preciso. En Seúl, una vez más, se está comprobando que el trabajo bien hecho siempre da fruto. El seleccionador, sin quejarse de ausencias desgraciadas- Romay, Morales... ha dado muestra de sus conocimientos. Y los jugadores, según algunos excesivamente adormilados en los partidos sin trascendencia, han dado la cara y han resuelto con autoridad el complicado compromiso ante Brasil, equipo con el que tenían una cuenta pendiente desde 1986 cuando los suramericanos alejaron a España de la lucha por los cuatro primeros puestos del Mundial con un apretado triunfo en Zaragoza. Fue el de ayer un partido redondo, de los más completos jugados en los últimos años por el equipo español, que ha despejado el camino hacia las semifinales, aunque Australia no regalará la clasificación. Luego, Yugoslavia parece inalcanzable, aunque todo es posible si el equipo responde como frente a Brasil. Es difícil elegir lo mejor, porque todos estuvieron bien en ataque y defensa, pero para el recuerdo quedarán el fenomenal esfuerzo de Jiménez, empeñado en demostrar a todos que no tiene igual como número 4; el genio de Arcega, buen colaborador en la lucha por el rebote; la serenidad de Margall, capaz de contestar con sus triples a los del contrario; la inteligencia de Solozábal, cada vez más cerca de la perfección... Y por encima de todo, el extraordinario planteamiento de Díaz Miguel. Conocedor perfecto del rival, ordenó una defensa individual muy fuerte, sin obsesionarse con Óscar- u n jugador, por muchos puntos que haga, nunca gana solo un partido- para cerrar el rebote defensivo, y, una vez conseguido, lanzar el contraataque con la mayor velocidad posible. Los sistemas ofensivos además funcionaron perfectamente, porque hubo buena puntería desde media y larga distancia y eficacia bajo los tableros, con un Jiménez imparable. En estas circunstancias, la selección tenía que ganar. Y lo hizo. Jugó como Los Ángeles. Ofreció un espectáculo vibrante que levantó de sus asientos a los espectadores y a quienes lo vimos por televisión. No era para menos. El baloncesto había alcanzado toda su belleza y los intérpretes destacados de la obra tenían nombre español. Julio Carlos DÍEZ