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J JUEVES 22- 9- 88 DEPORTES ABC. póg. 83 2- 0: Despertó el Real Madrid enla segunda parte y metió en casa al Barcelona Lo mejor de todo el partido fueron los goles de Míchel y Hugo Sánchez Al final se despertó el equipo. Tuvo que ser en la segunda parte y después de numerosos intentos que se desperdiciaron por falta de elementos blancos para el remate. Muchas precauciones en el Real Madrid, frente a un Barcelona que no ha dado su verdadera medida, seguramente. El marcador se ha quedado corto esta vez. El test de las alineaciones resulta curioso. Se decidió Beenhakker por los clásicos, con la excepción de Gordillo, por Esteban, en vista de que el ex bético cunde más en la carrera larga y ha extrañado algo la vuelta a la misión de marcador. Por lo demás, Gallego en el puesto de libre, Sanchís de segundo libre con mayor libertad y, en todo caso, atento al relevo a la hora de las salidas del capitán. Tendillo de marcador... Eso es lo que está bien. Para eso, pienso yo, vino a este equipo. Con Tendillo ha tenido Salinas muy difíciles las cosas. La única vez que se encontró solo con un balón soberbio que le puso en los pies Carrasco, el bueno de Julio Salinas- que para entonces debía andar desmoralizado y aburrido del mareaje al que se le sometía- falló a dos metros de la portería, eso, sí, dejando una estela de hierba levantada para que quedara señal del sitio exacto donde lo tenía a huevo Se habría adelantado el Barcelona en el marcador, y hubiera sido injusto. Se acercaba e) reloj a la mitad del partido y una ventaja catalana- después de docenas de intentos mádridistaspara retirarse a los vestuarios a descansar tendría que haber removido tácticas y sistemas, en los dos frentes, para la reanudación. Con el único cambio de Urbano por Julio Alberto (al parecer, lastimado en un encontronazo Con Solana) los equipos reaparecieron con más genio y deseos de mover el marcador. Desde el minuto primero, entre Hugo y Butragueño, hasta la misma hora del intermedio, entre Míchel y Martín Vázquez, el Real Madrid había intentado reconcialiarse con su parroquia. Nunca se sabrá del todo si el Barcelona se dejaba dominar, en vista de que controlaba bien el peligro que la débil vanguardia blanca pudiera provocar, o es que de verdad el cuadro campeón de Liga doblaba la espalda de los campeones de Copa y, de alguna manera, el gol se estaba, mascando por el lado que correspondía a la mejor presión. Zubizarreta había logrado detener tres balones de alto voltaje, mientras Buyo se rascaba la barriga. Todo el Barcelona era un bloque dedicado a contener, a recortar los caminos blancos, a trenzar en corto y a mirar el reloj para comprobar cuando el Real Madrid daba señales evidentes de nerviosismo y palidez. Si llega a obtener un gol por delante- seguramente, el sueño dorado de Cruyff- los caminos de la segunda parte habrían sido diferentes. Pero la verdad es que el Barcelona ni lo intentó siquiera. Prefería guardar su virginidad y esperar acontecimientos de desenlace. Poco se llevaba jugado del segundo plazo, cuando Míchel (todo el Real Madrid compareció más diligente en su aceleración) recortó al borde del área, por el centro y disparó con todas sus fuerzas hacia el portal de Zubizarreta. Con esa parada, de reflejos y. buena colocación, se ganó el portero azulgrana su notable, pero el rechace volvió a Míchel, escorado hacia la izquierda y, esta vez, con rabia además de energías, mandó la pelota al larguero y la clavó en la jaula del meta internacional. Se rompió el cántaro y se puso contento el seguidor con un síntoma así del despertar de los campeones. A partir de ese momento, el Real Madrid jugó con mayor comodidad y con esa seguridad que esta temporada no había mostrado todavía. Los momentos culminantes de Míchel son de alta calidad y el buen trabajo de dirección de Schuster, que no extrañó para nada el color de las camisetas rivales, atenazaron a los discípulos de Johan Cruyff, que en lugar de buscar el empate con ahínco (entonces, seguramente, habríamos asistido a un espléndido segundo tiempo) se volvieron como locos al abrigo de una sombra que les salvara de un chaparrón. Merecía el Ma- Así jugaron Real Madrid Buyo: Con escaso trabajo, estuvo acertado. Aprobado. Solana: Cubrió el puesto de Chendo con decoro. Aprobado. Tendillo: Bien en el mareaje y más centrado. Notable. Gallego: Seguro atrás y con salidas rápidas. Notable. Esteban: Cumplió con disciplina su misión. Aprobado. Míchel: Espléndido en muchas fases del partido. Sonbresaliente. Sanchís: Lleno de fuerza y con sentido de ataque. Notable. Schuster: Cada vez más entonado y en director. Notable. Martín Vázquez: Otro de los triunfadores del bloque. Notable. Butragueño: Juega muy retrasado y solo. Aprobado. Hugo Sánchez: Salvo el gol, falto de acierto. Aprobado. Gordillo y Llórente: No desentonaron. Aprobados. Barcelona -Ficha técnica- Real Madrid: Buyo, Solana, Gallego, Tendillo, Esteban, Míchel, Sanchís, Schuster, Martín Vázquez (Gordillo, m. 66) Butragueño (Llórente, m. 77) y Hugo Sánchez. Barcelona: Zubizarreta, López Recarte, Milla, Alesanco, Julio Alberto (Urbano, m. 46) Saquero, Roberto, Soler, Carrasco (Eusebio, m. 69) Julio Salinas y Beguiristain. Arbitro: Urízar Azpitarte (vizcaíno) bien. Mostró tarjetas amahilas a López Recarte, Hugo Sán chez y Schuster. Goles: 1- 0, minuto 52: Míchel. 2- 0, minuto 79: Hugo Sánchez. Zubizarreta: Salvó su puerta de otros goles claros. Notable. López Recarte: Bien como marcador nada más. Aprobado. Alesanco: Fuerte y muy dominador en su área. Notable. Julio Alberto: Algo tímido en sus acciones. Aprobado. Soler: Trotón, aunque le falta finura al final. Aprobado. Carrasco: Atacó poco, aunque batalló mucho. Aprobado. Milla: Buen organizador, sin ser rápido. Notable. Baquero: Corrió detrás de Sanchís cuanto pudo. Notable. Roberto: Luchador en el centro, apenas subió. Aprobado. Beguiristáin: Perdido durante casi todo el partido. Suspenso. Julio Salinas: Sin apoyo ni aciertos personales. Suspenso. Urbano y Eusebio: Ninguno varió la táctica. Aprobados. drid más goles, desde mucho antes, y desde el despliegue que hizo a partir del trallazo doble de Míchel. Se jugaba por los extremos, al margen de los fallos que tuvieran en boca de gol tanto Hugo Sánchez como Emilio Butragueño. Con fuerzas individualistas, Urbano y Soler se acercaron a Buyo, pero ambos llegaron asfixiados. Roberto estuvo cerca de engatillar un balón que se paseaba desde la esquina derecha. Y el buen juego de Milla, ayudado en la zona ancha por Baquero y el propio Roberto (Beguiristáin parecía en noche de vacaciones) dejaba escaso resquicio para plantarse ante el gol. El mejor centro de campo del Real Madrid, adornado de velocidad a medida que iban transcurriendo minutos, puso en apuros la puerta azulgrana y, al fin, una colada de Míchel por su derecha, con centro al área, producía el despeje de Urbano en carrera, tan desacertadamente, que dejó como una breva encima de Hugo Sánchez, para que el malabarista delantero engatillara sin piedad y pusiera un marcador coherente a lo que estaba pasando allí. Luego vino la piruleta del mexicano, los aplausos entregados del público y la suelta de músculos agarrotados que tenían preocupado a Beeñhakker. Con todo- que quede claro- el entrenador madridista no fue capaz de dejar a Butragueño al lado de Llórente, al que dejó jugar trece minutos. Gallego organiza en defensa, Schuster organiza en el centro y tanto Míchel como Martín Vázquez y Sanchís son alfileres de garra. El equipo empieza a funcionar. El Barcelona dio la impresión de conformarse con un marcador que permita aspirar a la Supercopa el jueves de la semana que viene... Luis PRADOS DE LA PLAZA