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62 A 6 C DEPORTES DOMINGO 21- 8- 88 Setenta y cinco años de devoción Hoy cumple setenta y cinco años el estadio bilbaíno de San Mames, donde el Athletic sublimó tantas veces un fútbol envuelto por la bruma y fecundado por el sirimiri. El 21 de agosto de 1913 se jugó el primer partido en ese campo que acabaría convertido en La Catedral por la devoción y el fervor de sus espectadores, aficionados ejemplares cuyo señorío se alzó parejo a los relámpagos de cuero de GorosEl Athletic- que al principio vestía camisa azul y blanca, a cuartos verticales, y casquete blanco con visera- tuvo su primer terreno de juego en la campa de Lamiaco, y después, habiendo absorbido ya al Bilbao, en Jolaseta, donde se construyó la primera tribuna para el público en 1910. Y el 20 de enero de 1913 se puso la primera piedra del nuevo estadio de San Mames, siendo presidente del club Alejandro de la Sota. El cajero del Athletic dejaría constancia más tarde de que el coste definitivo de las obras era de 89.061,92 pesetas. El Real Unión y el Athletic de Bilbao se enfrentaron en el partido inaugural, el 21 de agosto. Diez mil personas llenaron aquella tribuna de madera... El terreno había sido sembrado con hierba inglesa, especial para campos de fútbol. Rafael Moreno Pichichi cuyo busto es símbolo de todos los leones en el estadio, marcó el primer gol sanmamesino para el Athletic, y después empató Patricio Arabolaza. A Seve Zuazo le había correspondido el honor de poner el balón en juego. Ésta fue la alineación bilbaína: Ibarreche; Solaun, Hurtado; Eguía, J. M. Belauste, Iceta; Pinillos, Cortadi, Zuazo, Pichichi y Acedo. Dos días después, con asistencia de sus Majestades los Reyes, el Athletic jugaba de nuevo y perdía 1- 0 frente al Shephend s Busch de Inglaterra. Hubo otros encuentros internacionales en 1913. Los espectadores, atónitos, vieron jugar con sombrero al guardameta del Cercle de Sports Athletiques de París, y poco más tarde pudieron leer en la Prensa bilbaína esta reseña del partido contra el Bienne suizo: Como en Suiza. Lo mismo que en Suiza. Un paisaje pintoresco, unos montes nevados, un campo de foot ball nevado, casi helado, y en su centro un match Y por si fuera poco, unos cientos de bravos sportsmen inundando todas las categorías de entradas. Y allí, en la tribuna, distinguidos señores y señoritas de nuestra aristocracia. Eso podría ser Suiza, pero fue ayer tarde en el campo de San Mames Mientras, los entrenadores ingleses desembarcaban en Bilbao, como antes lo habían hecho los marineros que contagiaron la afición a los nativos. Fue el primero Mr. Shepherd, cuyo ejercicio predilecto era el de las estacas que debían sortear, con y sin balón, los jugadores. Después llegaron Mr. Barness, pionero del masaje, y Mr. Burton, contratado por medio de un anuncio en la Prensa londinense. Esta secuencia culminó en el bombín de tiza, los vuelos de Zarra, los zigzags de Gaínza, donde fulguraron mil balones, y el nido negro de las manos de Iríbar, donde otros tantos se apaciguaron. En tres cuartos de siglo, El Bocho vio crecer San Mames mientras los leones prolongaban en el tiempo, hasta hoy mismo, la brillante leyenda de un club único en el mundo, fiel a sus tradiciones, de historia densa y cautivadora, pródiga en mitos y goles. Mr. Pentland, cuyo británico tocado era destruido ritualmente por los leones cada vez que ganaban un campeonato. Cinco bombines perdió Mr. Pentland en El Bocho, pues con él conquistó el equipo dos Ligas y tres Copas consecutivas. Mr. Pentland cobró 12.000 pesetas por una temporada en el último año de los felices veinte, y es fama que él inventó esta célebre frase, tan socorrida para los técnicos actuales: El partido más difícil es el del próximo domingo En el mismo año de la inauguración de San Mames, 1913, se popularizó en Bilbao el alirón entonado hoy por todos los campeones. Lo cantaba entonces una tonadillera llamada Teresita Zaza, con letra de Alvaro Retana y música del maestro Gaspar de Aquino. La Zaza, complaciente con sus admiradores del Salón Vizcaya remataba sü actuación con este estribillo: Alirón, alirón, el Athletic campeón Los gustos musicales, después, necesitaron ampliación como el propio San Mames, cuya tribuna fue extendida a toda la cuerda del estadio a principios de los años treinta, cuando defendía la portería del Athletic el sobrio Blasco, del que Zamora decía que sólo le faltaba adornarse un poco, y el ambidextro Gorostiza, Bala Roja se rebelaba contra las costumbres del clásico extremo zurdo, yéndose en diagonal hacia la meta en vez de correr hacia el banderín de córner. Veinte años más tarde, San Mames tuvo un mayor crecimiento. En 1951, la Junta directiva presidida por Enrique Guzmán convocó un concurso de ampliación. El trabajo quedó encargado a los arquitectos Domingo Salazar, Ricardo Magdalena y Carlos de Miguel, que hicieron construir la tribuna principal y eligieron el famoso arco de La Catedral como elemento sustentador de la cubierta. Esas obras terminaron en 1953, y tres años más tarde se levantó la tribuna sur. Fue entonces el arquitecto el bilbaíno Rafael Basterrechea, que en 1962, con Javier Prado en la presidencia del club, puso en pie la tribuna norte. Pasarían otros diez años hasta que fuera construida la tribuna esté, con proyectos y dirección de Santiago Aristondo y Félix Oraa en la presidencia. Así quedó San Mames con 41.000 localidades, y no volvería a ser modificado hasta las vísperas del Mundial 82. Ese arco que distingue a San Mames bien pudo verse en los años cincuenta como el Arco del Triunfo del Athletic, porque en 1956 el equipo rojiblanco ganaría otra Liga, con Fernando Daucick como entrenador. La silueta del Arco 53 separó en aquellos años dos equipos inolvidables. Antes del arco: Lezama; Canito, Areta, Aramberri; Manolín, Nando; Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gaínza. Después del arco: Carmelo; Orúe, Garay, Canito; Mauri, Maguregui; Arteche, Marcaida, Arie- Un gamo entre los leones 604 partidos: 458 de Liga, 91 de Copa y 55 europeos. Todo ello en diecisiete temporadas, desde la 62- 63 hasta la 78- 79. Conquistó una Eurocopa de Naciones con España, dos Copas de España y un subcampeonato de la Copa de la UEFA, con Koldo Aguirre como entrenador (1977. La Juventus fue campeona) Agustín Piru Gaínza, El Gamo de Dublín es quien más temporadas ha jugado en el Athletic: veinte (diecinueve en partidos oficiales) Llegó con diecisiete años a San Mames, en la temporada 39- 40, y se despidió en la 5859, después de haber jugado 484 partidos oficiales. Ganó siete Copas y dos Ligas. Fue en su tiempo el jugador internacional con más partidos después de Ricardo Zamora. Capitaneó durante muchos años el equipo nacional y, según Pedro Escartín, es el jugador con más clase que ha dado el fútbol español después de Zamora. José Francisco Rojo es otro león de larguísima trayectoria, con dieciocho temporadas, una menos que José María Orúe (1949- 1968) Zarra y Panizo jugaron quince temporadas. Llegaron juntos a San Mames en la 39- 40 y juntos se fueron en la 54- 55. Canito, Arteche, Arieta I y Lezama sumaron también quince. Zarra marcó 332 goles en su paso por el Athletic: 252 en la Liga y 80 én la Copa. En la temporada 50- 51 fue Pichichi con 38 goles- no 36, como consta en algunas estadísticasen treinta partidos. En esa Liga le marcó seis goles al Lérida (Gaínza lé marcó ocho al Celta en la Copa de 1947, con 12- 1) El Athletic ha ganado ocho Ligas (29- 30, 3031, 33- 34, 35- 36, 42- 43, 55- 56, 82- 83 y 83- 84) y veintitrés títulos de Copa. Suya fue la mayor victoria en la Liga: 12- 1 al Barcelona, en 1931, con Lloréns como portero azulgrana. Piru Gainza La historia del Athletic de Bilbao se nutre de jugadores extraordinarios y datos sorprendentes, que reflejan la peculiaridad del club rojiblanco y ayudan a comprender su leyenda. Mención especial merecen, de entrada, sus porteros. Lezama, Carmelo e Iríbar, que se sucedieron entre los palos, vigilaron la portería bilbaína, sumando sus tres etapas, durante treinta y siete años ininterrumpidos. José Ángel Iríbar es el jugador que más veces ha vestido en partidos oficiales la indumentaria del Athletic, con