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60 ABC SUCESOS JUEVES 28- 7- 88 Crónica de uní Escobedo: Mi subconsciente me La cárcel le estaba destruyendo. No tenía ánimos para vivir. Le estaban negando lo que a otros presos se le concedía. Se consideraba inocente, traicionado, marginado. LLevaba en la prisión del Dueso, en Cantabria, casi tres años y medio, condenado por un crimen que siempre negó. Aseguró que nunca saldría vivo de allí. Se pasaba las No saldré nunca dé aquí vivo le dijo Rafael Escobedo en los primeros días de julio mientras Jesús Quintero grababa en la cárcel del Dueso la entrevista que el 13 de julio Televisión Española emitiría en el programa El perro verde A Quintero, un amigo de Escobedo le contó que se encontraba en una situación límite y que llevaba tiempo pensando en el sucidio. Es verdad le contestó Escobedo. Me han dejado sin ningún tipo de esperanza y no tengo ánimos para seguir. No sé si al final llegará o no ese momento pero lo tengo muy presente y ahora, de tanto darle vueltas, no veo otra salida Desde el penal del Dueso, Rafi Escobedo se mostraba moralmente abatido y pesimista. Se asomó a El perro verde tras el rótulo Soy un hombre, luego soy un cómplice Presidían su celda dos libros coon títulos significativos: La canción del verdugo y Presunto inocente Y se preguntaba ¿hasta cuando aguantaré? ¿vale la pena seguir? ¿qué queda del mundo que me quitaron? ¿qué ilusión me queda? Me paso las horas mirando en la celda y mi subconsciente me dice ahórcate, cuélgate, termina de una vez con todo esto Le confesó a Qu ¡ntero que a él no le quedaba ninguna Madrid. Rosario García Gómez horas mirando hacia el horizonte diciéndose ahórcate Y en la mañaña de ayer se quitó la vida. Su reciente aparición ante las cámaras de Televisión Española fue una premonición. A Jesús Quintero le confesó su intención de suicidarse porque no tengo otra salida Quintero fue el primer testigo de la crónica de un suicidio anunciado. proche a las autoridades penitenciarias y judiciales y decirles a la cara lo que han hecho conmigo: negar a una persona lo que la ley le concedía Consideraba que, en su caso, la ley se había retorcido y distorsionado Lanzaba duras críticas contra el juez de Cantabria. Si estuviera en Córbobá saldría de permiso Esperaba que, al menos, se le concedieran permisos para salir del penal del Dueso. Los permisos eran como el marcador que te va indicando donde flaqueas más o los recursos con los que puedes contar para- seguir andando hacia delante Si algún día me muero, esperoque nadie tenga la poca vergüenza de derramar una lágrima por mí esperanza, que se sentía impotente, Las autoridades penintenciarias traicionado, y sobre todo, inocente. estaban decididas a no dejarle salir bajo ningún concepto A mí El refugio de la droga se me está negando todo lo que se Recordó que cuando toda esta le está dando a cualquier otro preaventura comenzó él era sólo un chaval, sin malicia, ingenuo, con ilu- so. La cárcel me está destruyendo. siones, sano, normal y, tal vez, un He llegado al final. Lo único que me poco inmaduro. Ahora ya no soy falta ya para terminar es la cajita nada. Ahora vegeto; intento vegetar con la cruz encima; lo demás ya lo Nunca pensé que podrían llegar a condenarme; por eso me declaré culpable Su mundo estaba tan oleteriorado que volver a él no le inspiraba la más mínima ilusión para no sufrir Confesó que su único refugio eran las drogas, lo único que utilizo para seguir sobreviviendo, para seguir vegetando Estaba prácticamente al final y las drogas eran su último recurso. Pero así solo podría mantenerse tres o cuarto meses LLevaba ya en el Dueso casi tres años y medio. han conseguido todo. Estoy prácticamente al final Escobedo defendió, durante la media hora escasa que duró aquella entrevista, su inocencia. En los primeros minutos Quintero preguntó: ¿Qué quieres decir públicamente antes de llegar al final? A Escobedo le hubiera gustado hacer un re- Toda la vida enjaulado En su intención, a pesar de las preguntas de Quintero, no estaba fugarse. Era un riesgo, sí, pero al juez, nadie le va a decir nada si vuelvo o no vuelvo, porque él está aplicando la legalidad Escobedo se sentía discriminado y consideraba que se le negaba su permiso de salida por ser una persona pública. La Justicia- había dicho en un programa radiofónico- no es de los jueces, ni de los fiscales, ni de los poderosos. La Justicia es la del cartero, la del chaval que va a la mili, la del ama de casa, la del objetor de conciencia, la de todos En este país- repitió en El perrro verde -nadie sabe cómo se apHca la justicia porque a nadie se jo han explicado Consideraba que íe iban a tener toda la vida enjaulado porque quizá él pudiera alumbrar un punto de luz en el oscuro mundo de la Administración dé Justicia. Mi mundo está ya tan deteriorado que volver ya no me inspira la más mínima ilusión. La desvinculación y el aislamiento que produce una cárcel es muy grande y hace que sea un desconodido para toda la gente Le asqueaba el mundo exterior por la falsedad que encubría. Si te asomas te das cuenta que no vale la pena; está corrompido, sucio, condicionado Cronología de una autodestrucción 8 de abril de i 981: Rafael Escobedo Alday, yerno de los marqueses, fue detenido por inspectores de la Brigada Regional de la Policía Judicial de Madrid en la finca familiar de Montalviltos de Huete (Cuenca) Conducido al Juzgado de Instrucción número 16 de Madrid, prestó declaración ante su titular, Luis Serrano de Pablo, confesándose culpable. 11 de abril de 1981: Escobedo ingresa en el penal de Carabanchel tras dictar el juez auto de prisión incondicional. 2 de julio de 1983: En la fase de instrucción sumarial del proceso, se retracta de su declaración y afirma que su actitud inicial se debió a un pacto con la familia. 21 de junio de 1983: En la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Madrid comienza el juicio contra Rafael Escobedo. El fiscal, José Antonio Zarzalejos, pedía dos penas máximas de treinta años cada una por asesinato con los agravantes de alevosía, premeditación y nocturnidad. El abogado defensor, José María Estampa Braum, solicitó la libre absolución. 7 de julio de 1983: Escobedo es condenado a veintiséis años ocho meses y un día de reclusión mayor por cada uno de los delitos que se le imputan y al pago de veinte millones de indemnización a los hijos de los marqueses de Urquijo, Juan y Myriam de la Sierra. 10 de mayo de 1984: El Tribunal Supremo confirma la sentencia, desestimando el recurso de casación presentado por su abogado, Stampa Braum, a quién sustituyó en la defensa Sanz Arribas y, posteriormente, Marcos García Montes. 7 de febrero de 1985: Rafael Escobedo es trasladado a la prisión cántabra de El Dueso, en las cercanía de Sántóñá, desde la cárcel de Carabanchel. Esta medida se tomó atendiendo a la clasificación de Rafi Escobedo como preso de segundo grado, lo que le permitiría solicitar al juez de vigilanciapermisos de vacaciones, una vez cumplida la cuarta parte de su condena. 8 de abril de 1986: El juez dé vigilancia penitenciaria de la Audiencia Provincial de Santander le deniega el permiso de salida 10 de marzo de 1987: Rafael Escobedo intenta suicidarse cortándose las venas de sü brazo izquierdo. 6 de octubre de 1987: Comienza una huelga de hambre y sed en protesta por la denegación del régimen abierto. 13 de julio de 1988: Escobedo es entrevistado en el penal de El Dueso por Jesús Quiteró, para el programa de TVE Él perro verde El Caso Urquyo Afirmó Rafi Escobedo que le obligaron a declararse culpable en el