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ÍÜEVES 28- 7- 88 SUCESOS ABC. póg. 57 Rafael Escobedo, condenado por el asesinato de los marqueses de Urqiújó, no soportó su prisión El cuerpo sin vida, colgado de una sábana, fue encontrado por un funcionario al mediodía Al filo del mediodía de ayer un funcionario de la prisión de El Dueso, en Santander, encontró el cuerpo sin vida de Rafael Escobedo colgado de una sábana que había sido atada a la ventana de su celda. El juez de Instrucción José Antonio Alonso manifestó que Rafael Escobedo no dejó ninguna nota o carta én Ja que Durante las primeras horas de la mañana nada parecía indicar que la celda número 2 de la segunda planta derecha de la prisión santanderina de El Dueso, ocupada por el popular Rafael Escobedo, iba a ser escenario de un suicidio. Después de. levantarse a las siete menos cuarto de la mañana, y tras de desayunar con sus compañeros, dedicó unos minutos a ordenar el habitáculo, que ocupaba con un norteamericano y con otro preso español, José Manuel L. S. Este compartía con Escobedo el mismo abogado defensor. En concreto, el suicida hizo la cama, barrió el suelo y dio de comer, por última vez, a sus pájaros. Minutos antes de suicidarse había ordenado su celda y dado de comer a sus pájaros Santander. Nuria Azancot explicase los motivos de la acción que terminó con su vida. Condenado a dos penas de veintiséis años de prisión por el doble asesinato de sus suegros, los marqueses de Urquijo, suceso ocurrido el 1 de agosto de 1980, había manifestado recientemente en un programa de televisión su deseo de quitarse la vida. que tarde o temprano esto acabaría pasando Sin embargo, familiares de otros presos indicaron que habían visto el día anterior a Escobedo, y que éste se encontraba muy animado. En este sentido los dos reclusos que compartían con él la celda declararon que en los últimos días no habían notado nada anormal en el comportamiento de Escobedo, ni le habían oído hablar de que atravesara alguna crisis o que tuviese intención de suicidarse. Miedo Sobre la vida que hacía en prisión, Juan Lavín explicó que para que Rafi saliese de su celda tenía que ir a buscarle porque tenía mucho miedo a que le ocurriese algo, ya que debía bastante dinero a otros internos que le suministraban drogas No hacía vida en común con los demás internos y, según este recluso, únicamente recibía la visita de sus padres y de un tío suyo que vivía en Santander. La muerte de Escobedo parece responder a un largo proceso, debido a las presiones sufridas durante los últimos años y su compleja personalidad. En abril del año pasado Rafael solicitó la asistencia de un psiquiatra, ya que sufría fuertes depresiones. Estaba obsesionado con la idea de que era perseguido. En novimebre de aquel año llegó a hacer testamento, tras realizar dos huelgas de hambre. La primera de ellas fue para pedir su libertad, y la segunda, según dijo, para reclamar el mismo trato que el dado a otros presos de su misma condición. O me conceden mis derechos- d i j o- o me dejo morir. El pasado día 10 de marzo de 1987 Rafael Escobedo intentó ya quitarse la vida realizándose varios cortes en la muñeca izquierda, lo que hizo después de que el juez de Vigilancia Penitenciaria de la prisión de El Dueso le denegara un permiso de salida de la cárcel. Ultima conversación La última persona que habló con el recluso fue un funcionario del centro penitenciario, con quien mantuvo una breve conversación sobre las doce del mediodía, a quien dijo que iba a su celda a estudiar, ya que tenía permiso para ello, y que regresaría a la una y media a comer. Como quiera que Escobedo no llegaba, el funcionario fue a buscarle a su celda, momento en el que descubrió con asombro que el cuerpo de Rafi pendía colgado de una sábana en el interior de su habitación. Al ver lo ocurrido, cerró inmediatamente la puerta y dio aviso a la dirección del centro, desde donde se llamó a la Dirección General de Instituciones Penitenciarias y al Juzgado de Instrucción de Santoña. Tras dar la voz de alarma, se comprobó que había fallecido. Al parecer, y según las primeras declaraciones del juez de Instrucción José Antonio Alonso, que llegó al penal a la una de la tarde, Escobedo se ha suicidado sobre las doce y media, tratándose de un caso típico de ahorcadura por asfixia. El citado magistrado aclaró también que el fallecido no ha dejado ninguna nota ni carta que explicase los motivos de su acción en contra de lo que se ha- bía especulado en los primeros momentos, en los que se dijo que un funcionario de la cárcel había visto al juez recoger dos cartas de fa celda. Las misivas no habían sido escritas por el interno- continuó José Antonio Alonso- sino que se trata de cartas recibidas por él. Se sabe que el juez ordenó que se efectuase un minucioso registro de las pertenencias del recluso, y que fue durante el mismo cuando se encontraron las cartas recogidas por el magistrado. Asimismo afirmó que, tras ser avisado de la muerte de Escobedo, se puso en contacto con su hermano, que se desplazó a Santoña procedente de Madrid. Este se tendrá que presentar ante el juez de guardia para fir- mar la autorización del traslado del cadáver. El cuerpo del fallecido se encontraba ayer en el depósito de cadáveres del cementerio de Be- rria, próximo al centro penitenciario, donde por la tarde se realizó la autopsia. Esta confirma la hipótesis de un suicidio, y que la muerte se había producido por asfixia y no por rotura de cervicales. Asimismo señaló que no se encontraron señales de droga Según manifestó Juan Lavín, íntimo amigo de la víctima, que había permanecido junto a él dieciocho meses en este penal a causa de un delito de tráfico de drogas, Rafi se encontraba muy mal de ánimos. Hablaba siempre de suicidios, y todos sabíamos