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MADRID, AISLADO MADRID, DOMINGO 3 DE JULIO DE 1988 Cuando faltan apenas cuatro años para que se convierta en la Capital Europea de la Cultura, Madrid corre el riesgo de declinar como capital de España al quedar deficientemente comunicada con Europa. La insuficiencia de los accesos por carretera, sin las elementales autopistas con Irún, Barcelona, Valencia, Lisboa, Sevilla y La Coruña; la lentitud del ferrocarril, el colapso del aeropuerto de Barajas, c ue exige ya al menos un segundo aeropuerto, y el deterioro del servicio de Telefónica pueden convertir a la ciudad en una verdadera isla, capital de un desierto interior en la Península Ibérica. La falta de autopistas hará que la mayoría de los 54 millones de visitantes aue se esperan este año en España, el 70 por 100 de los cuales llegaran por carretera, se olviden de Madrid ante la dificultad de acceder a ella. En cuanto a los trenes, baste decir que en el tramo español del recorrido Madrid- París se tarda varias horas más que en el tramo francés, siendo éste 177 kilómetros más largo. Los continuos retrasos de vuelos en el aeropuerto de Barajas, ai que sólo se puede acceder a través de la N- ll, congestionada diariamente por más de 150.000 vehículos, y la imposibilidad de Telefónica de atender cada año las peticiones de líneas, así como el retraso en poner en marcha los nuevos sistemas de comunicación, completan este panorama ante el que la Administración V socialista parece incapaz de reaccionar. El asunto no es técnico, ni económico, sino gravemente político. Si no se prevé el aislamiento de Madrid y se le comunica adecuadamente con el resto de España y Europa, la decadencia de la ciudad se producirá de forma inevitable y con ella se comprometerá la capitalidad del Estado de las Autonomías, con posible deterioro de la unidad nacional (Editorial en la sección de Opinión y cuadernillo en páginas centrales) k ¿JM