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ABC de ía aríc Una vista de la madrileña plaza de la Remonta, concebida a la manera de las viejas ciudades castellanas, con un templete en el centro (a la derecha) que rompe la geometría del pavimento empedrado Urbanismo La plaza de la Remonta M UY cerca de la madrileña plaza de Castilla, casi enfrente del llamado triángulo del oro en donde se ha construido un moderno polideportivo, se encuentra la plaza de la Remonta. Inaugurada hace poco más de un año, en el mes de abril de 1987, esta plaza todavía está sin rematar. En el lado noroeste quedan aún por construir parte de los edificios que la cerrarán. Plaza grande, de dilatada área, constituye en sí misma un espacio singular dentro de la apretada e irregular trama urbana del distrito de Tetuán. Difícil de encontrar, pese a su vasto ámbito, esta plaza parece esconderse. Aquellos que presurosamente caminan a pie o que velozmente circulan en automóvil por el último tramo de la calle Bravo Murillo pueden pasar de largo sin advertir su existencia. Espacio cerrado, su entrada principal participa de la doble función de pasaje peatonal y de acceso de circulación rodada a un aparcamiento subterráneo. Nada llamativo que rompa con el alineamiento de las fachadas y la unidad de la calle, que atrae la atención del viandante que recorre la popular arteria de Bravo Muríllo. La plaza de la Remonta es digna de ser conocida. De edificios de ladrillo, con seis plantas, de las cuales la planta baja es de soportales, ha sido concebida como si se tratase de la Plaza Mayor de una vieja ciudad castellana. Salvo por la parte colindante por Bravo Murillo, en donde se incrusta en edificio de un anterior ambulatorio, que con su diferente arquitectura rompe un poco con la unidad del conjunto, todo su JUEVES 9- 6- 88 trazado es uniforme. Al igual de las plazas mayores españolas, es un espacio aparte, fuera de la circulación viaria. Tangente a la calle de Bravo Murillo, de intenso tráfico de personas y vehículos, su ámbito es un remanso, un lugar de descanso de la agitación de la gran ciudad. La vastedad de su área está rasa y exenta de árboles, a no ser en un esquina, en donde se ha plantado, a un nivel inferior, un pequeño jardín o parque que forma un rincón umbroso. En el centro de la plaza, un templete, a manera de quiosco de música, rompe la geometría del pavimento empedrado. Un poco girado, este pabellón introduce un elemento de unión, un nexo entre la plaza propiamente dicha y el verde espacio ajardinado. En un barrio ciudadano tan denso y carente de espacios públicos, esta plaza supone un verdadero respiro. El distrito de Tetuán, nacido en el siglo pasado, cuando las tropas victoriosas de la guerra de África al mando del general O Donnell, en 1860, acamparon en los desiertos campos de la Dehesa de Amaniel, para desde allí hacer su entrada triunfal en Madrid, es hoy una de las zonas más populosas de la capital de España. Hasta principio de nuestro siglo, Tetuán de las Victorias fue un suburbio a mitad rural y a mitad obrero. De casas unifamiliares de una única planta, con sus desmontes y barrancos, tenía un aspecto de aduar africano. Lugar de traperos, Baroja lo describe en su novela La busca Hoy, junto a algunos vestigios de ese tiempo se levantan modernas casas de varios pisos. El pasa- do y el presente se confunden. Barrio en trance de transformación, sigue siendo todavía un enclave pintoresco, frecuentado por los que los domingos y días de fiesta acuden al rastrillo de la calle del Marqués de Viana. El despejado espacio de la plaza de la Remonta es un claro ejemplo de la persistencia, a lo largo de los En los soportales norte de la plasiglos, de un solar libre de consza de la Remonta hay un mesón trucciones que lo colmaten. Situada ai borde de la antigua carretera de gallego, un cafetín, una cervecería Francia y camino real del Buen Re- y una heladería. Pronto habrá tamtiro al Pardo, fue en un principio bién una croissanterie y una una finca rústica, la Quinta de los librería- papelería en la plaza, que Castillejos. Después fue transfor- cuenta ya con un centro sociomada en depósito central de la Re- cultural. En las mesas de las terramonta en el Cuartel del Grupo de zas de los bares, en los días festiEscuadrones de Caballería. El vos, hay reuniones de amigos que Ejército español suministraba o celebran acontecimientos familiaproveía desde Madrid los caballos res. sementales para los acuartelamienUna niña de Primera Comutos provinciales. De ahí el nombre de la plaza, que recuerda al cuartel nión o unos novios se fotografían gracias al cual se conservó intacto junto al templete central de la plasu espacio. El edificio que allí ha- za. En la parte arbolada, los anciabía se había construido en 1920. nos del barrio contemplan cansinos Su aspecto era el de una casa de al joven que pasea al perro o los campo. Carente de semblante mili- raudos y ágiles niños que juegan tar, se componía de oficinas, cua- gritando como vencejos a persedras y cuartel, rodeando el amplio guirse. La plaza, aunque muy repatio con abrevaderos para las ciente, tiene ya la vida de una Plabestias. De su anterior destino no za Mayor de cualquier pueblo de quedó más que el recuerdo. Sólo España. El observador ajeno al baun pequeño mural de azulejos rea- rrio difícilmente puede pensar que lizado por S. Ríos en la Escuela se encuentra a dos pasos de la caOficial de Cerámica evoca de ma- lle Bravo Murillo y la plaza de Casnera estilizada a la entrada princi- tilla. Sin necesidad de dejar volar pal de la plaza que antes estuvo su imaginación, se creería muy leocupada por la cría de los equinos. jos, a muchos kilómetros de la tan Los arquitectos Alvaro y Luis Her- traída y llevada capital de la movinández Gómez y María Victoria da. Haendler Mas continúan la construcción de treinta y cuatro vivienAntonio BONET CORREA A B C 25 das y locales comerciales de promoción pública al exterior de la plaza, la cual, edificada en el castizo ladrillo, tiene como único ornato unos paneles de decoraciones neomudéjares, estilo que, en su versión más pobre, adorna la modesta arquitectura decimonónica del barrio.