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4 c ía arfes ABCÍ Aspecto exterior del intercambiador de Aiuche (Madrid) Á la izquierda, detalle de una de las esculturas que adornan la plaza, obra de Julio López Hernández Urbanismo El intercambiador de Aiuche D tropolitano que parte de la plaza de España y la prolongación ae la línea de Metro de Ventas- Ciudad Lineal, además de cuatro líneas urbanas y dos interurbanas de autob u s e s S e g ú n los d a t o s estadísticos, el intercambiador de Aiuche tiene una intensidad de 40.000 viajeros por día, contándose unos 7.000 viajeros en las horas punta. Realización del arquitecto Juan Casero y de los ingenieros de Caminos Leonardo Fernández Troyano, Fernando Gutiérrez del Arroyo, Agustín Herrero, Javier Herrero y Javier Manterola, el edificio de la Las estaciones de ferrocarril y de estación de Aiuche es como un autobuses, al igual que las termina- puente elevado sobre una plaza de les de Metro, son a la ciudad mo- doble hemiciclo. De un lado, al niderna lo que las puertas de la mu- vel de la calle, se encuentra la esralla eran a las ciudades antiguas. tación de autobuses, y del otro, la Lugares de entrada y salida, por su estación subterránea de ferrocarril. posición respecto al centro urbano, El conjunto total, con su distribuse convierten en sitios de paso, en ción en distintos niveles, es de línudos de comunicación e intercam- neas claras y precisas, su diseño bio esenciales. Su papel es enton- es de formas armoniosas. Obra imces primordial en la vida diaria de portante desde el punto de vista inla población. El nervio de la ciudad genien! fue iniciada en 1985, acavibra constantemente en su ámbito. bándose hace escasamente un Allí se pulsa el diario fluir de las año. De líneas horizontales, con multitudes anónimas, se pueden sus espacios penetrables entre los medir las horas de fatiga nerviosa pilares, tiene una estructura de hory de descanso, de ocupación y de migón pretensado con grandes suasuelto de las gentes, se puede perficies acristaladas. Su arquiteccomprobar el ritmo acelerado o tura es aérea y ligera de aspecto. cansino de los habitantes de la Únicamente la línea vertical de una gran ciudad. esbelta torre con un reloj, que evoDe gran importancia para la zona ca el mundo de las viejas estaciosuroeste de Madrid es el intercam- nes, rompe el tendido rectángulo biador de Aiuche. Al igual que la horizontal. De color gris, con eleplaza de Castilla o la glorieta de mentos pintados en azul y rojo, Carlos V dentro de casco urbano, símbolos de la Compañía Metropoconstituye un punto nodal de las litana de Madrid, es edificio diáfacomunicaciones rodadas. A su cen- no, que llama la atención en medio tro concurren el ferrocarril de Mós- del espacio vasto y dilatado cruce toles y Alcorcón, el ferrocarril me- en que se encuentra, el cual está ESDE el alba hasta el anochecido, no cesa el tráfico de gentes en determinados puntos de la ciudad. El va y el viene de los que viven en los barrios periféricos o en las poblaciones dormitorios que rodean una gran urbe se concentra en unos puntos nodales, a los que convergen distintos caminos y diferentes vías de circulación. El desplazamiento al lugar del trabajo obliga a aquellos que habitan fuera del centro a un cotidiano recorrido en el que, muchas veces, es forzoso el cambiar de medio de transporte. JUEVES 26- 5- 88 subterráneos que nadie toma por terror a las agresiones, hay una escultura en bronce, obra de Julio López Hernández. Su nombre es Esperanza y representa a una adolescente, casi una niña, de tamaño natural, que lleva en sus manos unos cuadernos y una carpeta con un libro. En actitud de avanzar, la joven camina ensimismada, concentrada en sí misma, en su mundo interior, como ajena a lo que la rodea. De un realismo minucioso, su presencia resulta impresionante al confundirse su silueta con la de las demás personas que caminan hacia el Metro. Cualquier vecino o vecina del barrio o de otra parte de la ciudad puede reconocer en ella a su hija, su amiga, su compañera o la chica de sus sueños. Sobre el libro y en el pelo, hay personas que le colocan flores humildes del campo. También hay los que escriben su nombre o el de su novio o novia. Antitodo o Galicia se puede leer hoy sobre la carpeta. En el fondo, estos graffitti, como las flores, son el tributo popular ante el misterio del arte. Nosotros desde aquí queremos dar las gracias a los responsables de la construcción del intercambiador de Aiuche, que han sabido mitigar la dureza de la técnica dignificando y elevando a lo máximo una de las puertas de la capital. Entre la agitación y las prisas de los usuarios En la parte de la plaza que mira hay muchos que se paran para pohacia Aiuche, además del consabi- sar un instante su mirada sobre do quiosco con el letrero de Fru- esta figura que a manera de una tas secas y baratijas. Pipas y cara- aparición irreal se transfigura, conmelos hay unas gradas semicir- virtiéndose en una especie de ánculares que, además de salvar el gel o de ser inocente de la periferia desnivel del terreno, son aprove- urbana. chadas como lugar de descanso. Sobre ellas, antes del perímetro externo, con entradas a los pasajes Antonio BONET CORREA A B C 25 bordeado por una moderna estación de gasolina de Campsa, las torretas metálicas de una central eléctrica de Iberduero, las frondas del parque Arias Navarro o Ciudad Aiuche, inaugurado en 1976, y los altos bloques sobre una colina de viviendas de 14 pisos y banal arquitectura. At construirse la estación de Aiuche, sus autores tuvieron en cuenta algo que raramente se tiene en Madrid. Nos referimos al tanto por ciento artístico. En la plaza circular, que desempeña a la vez que una función de rótula un papel determinante en el entorno urbano, se han colocado dos grandes esculturas de varillas metálicas de Andreu Alfaro. Dispuestas simétricamente, se elevan a manera de surtidores acerados o de vegetales abstractos que surgiesen y naciesen en el agua quieta de los estanques semicirculares en ambos hemiciclos. En contraste con los árboles reales, todavía pequeños, que las cercan, estos artificios plásticos han sido concebidos por el artista como símbolo de la unión posible entre las dos partes, cortadas por el inexorable filo del edificio de la estación que, como un cuchillo, divide en dos el redondel de la plaza. También sirven de nexo posible para enlazar la tecnología con la naturaleza, la razón con el sentimiento.