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JUEVES 7- 4- 88 DEPORTES ABC. póg. 67 1- 1: Todo lo tendrá que hacer el Madrid en Eindhoven Mal partido del conjunto de Beenhakker que no supo romper la barrera del PSV Nos hemos encontrado ante el peor Real Madrid de la temporada. Estas cosas pasan, y no sólo porque el PSV de Eindhoven haya resultado un cuadro entero y firme de propósitos generales. ¡De qué, si no, iba a estar ahí... Los que se creían qué a estas alturas llegaba la tranquilidad estaban en un error. Los holandeses juegan al balón con una técnica envidiable y con una formalidad de guerreros. Otra cosa sea que, también, en estas primeras de cambio el Real Madrid le haya dado toda clase de facilidades. El Lo mejor es la esperanza. Si el Real Madrid no hubiera vencido en Oporto y no hubiera empatado antes en Ñapóles- las dos veces en partido de vuelta- sería cosa de pensar en una nueva temporada para volver a recoger el primero de los títulos del fútbol europeo. No es que vaya a ser fácil, pero todavía se puede pensar en Stuttgart. Será preciso meditar en los valores del PSV y oponer el juego y la velocidad que anoche no supo mostrar en Chamartín. Es preciso decir que el público tampoco se ha entregado como otras veces. Al final sobraron entradas y en este primer plazo de la semifinal- último partido de primerísima expectación de la temporad a- quedaron algunos asientos vacíos y algunos claros en las gradas de pie. El anticipo de menor espectáculo de banderas alrededor del Bernabéu es un síntoma, como la misma frialdad dé un Madrid que jugó andando, como el entrenador Hiddink hubiera pedido si estas cosas se solventaran así... La afición madridista, tan fiel todos los domingos y cada vez que es necesario, no ha puesto su tono máximo, aunque el lleno era importante. Lo que sucede con estos seguidores inagotables a la hora de animar es que prefieren venir a remontar las co- sas difíciles que se han convertido en milagros y ha supuesto el sobrenombre de miedo escénico a las comparecencias de equipos que venían a caer aquí cuando traían ventaja considerable. Ahora no había que remontar nada y, por si fuera poco el escenario donde los del PSV evidenciaban tener el miedo en el cuerpo a los cinco minutos Hugo Sánchez forzó el penalti de Van Breukelen, indiscutible y bien lanzado por el propio mexicano, para que las cosas rodaran lisa y llanamente por el camino que convenía. Con un gol de ventaja tan temprano y la espoleta de animación que produce la superioridad en el marcador, el Real Madrid debía haber intentado olvidarse de la trascendencia del partido. Conque hubiera jugado uno de sus partidos medios de la Liga habría sido suficiente. El PSV empezaba a controlar el balón, jugándolo hacia atrás y pendiente de unos mareajes fuertes a los dos hombres más adelantados, además de la policía de caza que montó para Míchel y para Gordillo, por si les daba por hacer de extremos. Fue Imposible. A Gordillo lo frenaba Vanenburgy, y a Míchel, el inteligente Heintzé. Si los exteriores madridistás se retrasaban, allá iban en su busca los números 8 y 5 de los holandeses celestes. Todavía Gerest y Koeman estaban libres, de contrafuerte, para hacer barrera con Nielsen (que se pegó a Hugo Sánchez) Lerby (que sujetó a Jankovic, y aun le sobró tiempo para montar contraata- La salida tardía de Llórente y Gallego tampoco arregló nada ante Van Breukelen cúmulo de los errores empieza en el propio Leo Beenhakker y se extiende por casi todos los jugadores blancos, que se debieron olvidar muy pronto del plan establecido y se entregaron por su cuenta, todos dispuestos a resolver sin la armonía de comjunto y sin la velocidad que otras veces le ha otorgado el éxito en la Copa de Europa. Ahora lo tendrá que hacer todo en la localidad holandesa de Eindohoven. Allí tendrá que encender las bombillas de su mejor fútbol, nada menos que en casa de la misma Philips. ques de peligro) Van Aerle (que borró del campo Butragueño) y el resto de la compañía. Pronto se vio que los diez jugadores de campo no tenían el menor inconveniente en amontonarse delante de su portero y esperar que el Real Madrid fuera cayendo en la trampa. Cayó, y de qué modo... La lentitud de Jankovic, la nulidad de Míchel y la anarquía de la defensa, que inmediatamente se creyó en la obligación de echarle una mano a los de arriba, dieron la tónica del frontón- a paso de tortuga que se montó en campo holandés. No había claridad de ideas. Ni en e campo ni en el banquillo. Martín Vázquez empezó a fallar, Gordillo no se prodigaba casi y el yugoslavo iba de mal en peor, hasta el punto de ser retirado por Beenhakker cuando ya transcurrieron más de veinte minutos de la segunda parte. No, no ha sido ni siquiera un partido mediano del Real Madrid. Sanchís quería arreglarlo él sólo, Tendillo no guardaba la tienda y Martín Vázquez pasaba largas etapas despendolado, corriendo como un desesperado y llegando sin fuerzas para centrar como un principiante de patio de colegio. De Butragueño no se recuerda nada parecido y tos intentos de Hugo Sánchez se estrellaron en la bien ordenada barrera, paso a nivel con muchos guardas, para infundir respeto a los dominios de Van Breuketen. Nunca se sa- Buyo brá por qué al Real Madrid le ha salido un partido tan chungo, precisamente en una noche tan fundamental para sus esperanzas de finalista en la Copa de Europa. Ni siquiera se alcanza a entender el conformismo técnico, que no debía mandar recado alguno desde el banquillo, y si lo mandaba, peor, en vista del caso que se hacía... Juego anárquico, por lo tanto, que hubiera despertado tal vez si en alguna jugada- se produce el gol que tanto se echaba de menos. Nada más Iniciarse la segunda parte, en una falta de estudio en pizarra, a punto estuvo el Real Madrid de conseguir su segundo tanto. Gordillo lanzó un trallazo con parábola que envió a comer por su izquierda el portero holandés. Y, en fin, Martín Vázquez también se atrevió a tirar, unas veces mejor y otras fatal, pero siempre era Van Breukelen el que se anticipaba para atajar los balones de peligro, Todavía hubiera sido peor si Gallego o Míchel, que estuvieron bien cerca, se ganan una tarjeta por destemplanzas que tampoco estaban justificadas. Los chicos del PSV Eindhoven, que en su primera arribada a las cercanías de Buyo hicieron su gol, tuvieron escalofriantes entradas en la segunda parte. Lo mejor es olvidar pronto este partido y pensar en la segunda oportunidad Capacidad para ello, aunque con respeto para el PSV, la tiene I Real Madrid. Luis PRADOS DE LA PLAZA -Ficha técnica- Real Madrid: Buyo, Chendo, Sanchís, Tendülo, Camacho (Gallego, m. 72) Míchel, Jankovic (Llórente, m. 64) Martín Vázquez, Gordillo, Butragueño y Hugo Sánchez. PSV Eindhoven: Van Breuketen, Gerets, Nielsen, Koeman, Heintze, Vanenburg, Van Aerle, Linskens, Lerby, Kieft y Arnesen (Janssen, m. 3 Ó) Arbitro: Courtney (Inglaterra) Bien. Tarjetas amarillas a Van Aerle y Kieft. Goles: 1- 0, m. 9: Penalti de Van Breukelen a Hugo Sánchez, y éste marca. 1- 1, m. 20: Pase de Arnesen a Linskens, que, en semifallo, despista a Buyo. Así jugó e! Real Madrid Buyo: Todavía paró algún balón de gol que hubiera sido terrible. Notable. Chendo: Se entretuvo mucho y marcó regular. Aprobado. Sanchís: Marcó a Kieft y se sumó al ataque sin demasiada fortuna. Aprobado. Tendillo: Con voluntad, pero descebado. Aprobado. Camacho: Se movió con ganas y cumplió. Aprobado. Míchel: Técnico, como siempre, aunque sin (a velocidad que acostumbra a lucir. Aprobado. Jankovic: Su lentitud no es nueva. Estuvo mal. Suspenso. Martín Vázquez: Puso interés, pero falló. Aprobado. Gordillo: No entró por su banda como suele. Aprobado. Butragueño: Muy sujeto, todo le salió mal. Suspenso. Hugo Sánchez: Inquieto y con reflejos, pero si la asistencia debida. Notable. Llórente y Gallego: Entraron en el peor momento. Aprobados.