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SÁBADO 30- 1. -88 ESPECTÁCULOS A B C 85 Concierto extraordinario de la Complutense en honor de los Reyes Teatro Real. 28- 1- 1988 (noche) Orquesta de Cámara Reina Sofía y Coro Nacional de España. Solistas: Félix Ayo, violín; Catalina Moncloa, soprano; Paul Esswood, contratenor, y José García- Quijada, barítono. Órgano: Miguel Ángel Tallante. Directores: Félix Ayo y Carmen Helena Téllez. Obras de Antonio Vivaldi. Juan Sebastián Bach y Jorge Federico Haendel. En busca de un videoespacio perdido un afortunado encuentro en el Círculo Una expresión con esencias de pasado y vocación de futuro Madrid. Vicente Pineda Por fin, después del retraso por dificultades de montaje se han presentado el resto de las obras que componen la muestra En busca de un videoespacio perdido El salón de baile del madrileño Círculo de Bellas Artes recoge las vibraciones sonoras y tangenciabilidad de unos volúmenes y formas, expresión de la imaginación de unos videoartistas, entre ellos Antonio Cano, uno de los más firmes creadores videográficos españoles. Recurriendo a una frase de Leonardo da Vinci: Tanto abre el hombre sus brazos cuanta es su altura consigue un efecto pendular, basculante, valiéndose del famoso dibujo de Leonardo sobre las producciones. Una ingeniosa videoinstalación que adapta la cámara al péndulo, que mediante un proyector se refleja en la bóveda y en tres monitores, en tanto que en el suelo se proyecta en un permanente dinamismo el dibujo de Leonardo. Se observa en la obra la formación arquitectónica de su autor, que trata de vivenciar la arquitectura en un conocimiento continuo de emociones espaciotemporaies Esta videoinstalación es una meditación acerca de la proporción y elequilibrio. Duración del Yo es el título de la videoinstalación presentada por Pedro Garhel, cuyo origen se encuentra en la pintura, música y danza. Cuatro grandes pantallas dispuestas en ángulos y niveles distintos y paralelamente, salvo una horizontal al suelo y. situada en el punto más alto del techo, repiten la imagen que sintetiza un concepto subjetivo del movimiento y que en cada pantalla tiene un ritmo y angulación diferentes. Algunas de esas pantallas están cubiertas de una capa de metacrilato, lo que da una especial luminosidad y reciben las imágenes por las dos caras. Para Pedro Garhel, es un sistema de representación cercano al Gótico, en el que la figura es referencia, alusión, símbolo y metáfora El prestigio internacional de Garhel, con exposiciones en Italia, Alemania y Dinamarca, aparte naturalmente de Madrid, se manifiesta en Duración del Yo Por su parte, Carlos Pujol, catalán con obra en Italia, Holanda y México, además de su Barcelona natal, en El paseo de la cantatríce construye un arco que marca el itinerario mágico de un paseo, observado y reflejado por los monitores que recogen detalles del retorno, de la decoración, constituyendo una especie de fragmentación del ambiente hasta el punto de que cruzar el gran arco quizá sea sólo para retornar a los mismos pasos, pero siendo ya todo diferente y todavía cambiante como dice Carlos Pujol. Su obra gira alrededor del arte de la composición y se apodera de elementos próximos para reconvertirlos en formas que en su detalle aparecen, en ocasiones, como abstractas. La geometría se hace arte y el arte progresión geométrica. Tal vez en esta videoinstalación corpórea, deliberadamente desestabilizada para adaptar las formas al peso del espacio, domina el cálculo preciso sobre la informalidad de la imaginación. Las e scaleras mecánicas, ascendentes y descendentes en constante funcionamiento, tienen una dimensión electrónica en la imagen de dos baterías de monitores que conducen a una especie de mirador o balcón natural donde una gran pantalla recibe las imágenes de un mundo p e r s o n a l el de la videoinstalación de A. C. 50 Autorretrato del asturiano Alejandro Corominas, que a sus treinta y cuatro años ha expuesto en la Documenta de Kassel (RFA) El valor de la obra, en cierto modo, puede resentirse de una excesiva conceptualidad que se evidencia en los rótulos que intermitentemente reproducen las pantallas. Corominas explica que el acceso visual y físico al balcón viene definido por dos estructuras de imágenes en continuo movimiento de contrarios El vídeo pugna por encontrar su espacio, perdido y recuperado, en el marco bello y receptivo del Círculo de Bellas Artes. El vídeo, mirando el ejemplo y la inspiración de las artes tradicionales, busca su propio lenguaje e identidad artística. Con motivo de nuestra tradicional festividad de Santo Tomás, celebramos un año más el concierto en honor a Sus Majestades los Reyes de España. Es ésta una gran ocasión de intensificar nuestras relaciones humanas al servicio de la Comunidad Universitaria Complutense, y en compañía, una vez más, de nuestros Monarcas, asistir a este encuentro artístico como exponente de nuestro talante universitario. Así comienza el rector Gustavo Villapalos la presentación del concierto que anualmente dedica la Complutense a Don Juan Carlos y a Doña Sofía, en cabal institucionalización de la ofrenda. Otro detalle de esta edición digno de aplauso: acomodar el programa a las preferencias por el barroco, confesadas, de nuestra Reina. Dos partes perfectamente diferenciadas nos permitieron escuchar, en la primera, a la Orquesta Reina Sofía, con Félix Ayo de director y solista, tres de los más atractivos conciertos vivaldianos, con violín solista en los dos últimos, y en la segunda, a esa misma agrupación, con órgano, solistas vocales y el Coro Nacional, dirigidos todos por Carmen Helena Téllez, la cantata BWV 72, de Bach, y una selección de recitativos, arias y coros del oratorio haendeliano Athalia También cabe distinguir y separar los juicios para una y otra mitad. Resultó excelente en su conjunto, sin reserva alguna que merezca la pena apuntar- y sí lo merece, en cambio, el acierto especial de Félix Ayo, por su musicalidad serena de buenísima ley y su pulcritud ejecutora, en los respectivos tiempos lentos, cantabile y andante de los conciertos L amoroso e II favorito la protagonizada por la agrupación instrumental sola. No es posible, por el contrario, darlo todo por bueno en la segunda. Sin que las traducciones fueran deficientes, ni mucho menos, Carmen Helena Téllez volvió a mostrarse en la cantata bachiana escasamente proclive a dejar respirar lo suficiente a la música, extremo señalado no hace mucho aquí en relación con esa misma obra, ejecutada ahora, además, con menos firmeza que entonces. La hubo mayor, salvo en el excesivamente gritado coro último, en los números que se habían seleccionado de Athália pero ni en este oratorio ni menos en la cantata cabe encomiar a la soprano Catalina Moncloa, que me pareció afectada en la seguridad en sí misma hasta el punto de mostrarse cuasi- áfona. Bien el contratenor Esswood y cumplidor, más gracias a su materia prima que a su perfecta afinación, el barítono García- Quijada. El concierto, que llenó prácticamente el Real y que se üio honrado con la presencia de Sus Majestades, supuso un éxito cierto para todos y fue clausurado con la entonación, por quienes lo habían protagonizado, del Gaudeamus igitur Leopoldo HONTAÑON De la teoría al cante bajo la evocación de Telethusa Madrid. Manuel Ríos Ruiz En la última sesión cultural celebrada en el Club Urbis, un público interesado y nutrido, en el que abundaban escritores, pintores y artistas en distintos géneros, asistió a una manifestación flamencológica en la que se unió ia teoría con la; práctica. Actos de esta índole, poco frecuentes en los actuales tiempos, siempre resultan de verdadera enjundia para la difusión del arte flamenco. Consistió el programa en presentar los tres primeros títulos de la Colección Telethusa de Editorial Cinterco y un recital de cante. Y bajo la égida de la bailarina gaditana que fue célebre en el Imperio Romano y musa de Juvenal. Una angustia llamada Andalucía -d e Luis Rosales- Los cafés cantantes de Sevilla -de José Blas Vega- y Sobre el flamenco -de Manuel García Matos- fueron comentados por sus autores y prologuistas. Tras la glosa de las obras y las palabras de Juan Pedro Aladro, consejerodelegado de la Editorial Cinterco, la teoría dejó paso al cante, que estuvo a cargo de un excelente intérprete gitano, Fernando Gálvez, junto a la guitarra joven, pero ya jonda de Parilla El Nieto. Fernando Gálvez inició su recital por alegrías, buscando la entonación idónea y haciendo la voz, para seguir por malagueñas, briosos tientos y tangos, soleares y rematar por bulerías jerezanísimas. Quedó patente, como Luis Rosales dice en su libro, que la primera cualidad del flamenco es el predominio de lo expresivo sobre lo artístico, en una velada de cabales sumamente interesante.