Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
92 ABC TELEVISIÓN Películas fin de semana JUEVES 3 l: -í 2- 87- Sesión de tarde Es peligroso casarse a los sesenta Domingo cine La viuda alegre Director: Curtís Bernhardt. 1952. Color. Cien minutos. Domingo, a las diez y media, por la Primera Cadena, en Domingo Cine Largometraje Especial El bosque del lobo Director: Pedro Olea. 1969. Color. Ochenta y siete minutos. Domingo, a las doce y cuarto, por la Primera Cadena, en Largometraje Especial Martínez Soria fue un actor básicamente teatral, que en sus años de madurez alcanzó en el cine- e n el que sólo esporádicamente había intervenido en su juventud- una inmensa popularidad, actuando en vehículos para su exclusivo lucimiento personal, generalmente adaptaciones de las obras escénicas que protagonizaba y, de preferencia, dirigidos por Pedro Lazaga. En esta ocasión es Ozores quien le dirige, y la obra elegida, de título muy similar al de la película, es original de su íntimo colaborador Dionisio Ramos, siendo el guión del propio Ozores y Vicente Coello. La, en su momento, popularísima opereta vienesa, con música de Franz Lehar, ha sido objeto de más de una adaptación cinematográfica, la mejor de las cuales, paradójicamente, es la que, para el cine mudo, realizó Erich von Stroheim, aunque tampoco sea despreciable la posterior, y ya sonora, dirigida por Emst Lubitsch, con Jeanette McDonald y Maurice Chevalier en los papeles centrales. En la por ahora última, Curtis Bernhardt ha jugado, sobre todo, la carta del lujo y el esplendor, al no contar en el reparto con intérpretes que realmente pudieran cantar, lo que le hizo preferir utilizar todos los recursos de la poderosa Metro- GoldwynLana Turner Mayer- que ya había producido Puede, ya por el título, adivi- las dos versiones anteriores- y narse la trama del filme. Y no re- ofrecer, antes que nada, un suStroheim y la elegancia de la de sulta, de otra parte, difícil adivi- perespectáculo. Lubitsch. nar su tono. Sobre todo si se tiene en c u e n t a el que el En consecuencia, La viuda Es la viuda en cuestión una superprolífico Mariano Ozores alegre en esta edición, vale, Lana Turner que a la sazón se imprime a todas sus obras, inde- ante todo, por sus imponentes hallaba en la cima de su carrera, pendientemente de su origen y decorados y vestuario, la cantiglacialmente bella y meticulosade los intérpretes a cuyo luci- dad de personas que bailan el mente peinada, dándole la réplimiento vayan destinadas. Hu- famoso vals y, en suma, todo lo ca, en el papel de Danilo, Fermor, en definitiva, pasablemente que contribuye a la más superfinando Lamas- padre del televigrueso, diálogos cuya única fina- cial fastuosidad, mientras, en sivo Lorenzo- con el que la lidad es conseguir la risotada in- contrapartida, puede decirse que superstar mantendría un fogomediata y puesta en escena, si del filme está ausente el espíritu so romance Aunque la más es que de tal cosa puede hablar- de la obra original, y, desde luedivertida del reparto sea la vivaz se, elemental. go, la crueldad de la versión de Una Merkel... Director: Mariano Ozores. 1980. Color. Noventa y seis minutos. Domingo, a las seis, por la Segunda Cadena, en Sesión de tarde Aunque no es, de hecho, su ópera prima sí es El hombre del lobo la que su realizador considera su primera película, en el sentido de que las dos que había dirigido antes habían sido obras de puro compromiso, con las que no se sentía en absoluto identificado. Y cabe decir que, con ser de Olea una filmografía interesante, pese a su bache último, es posiblemente éste el mejor título de cuantos la componen. Basándose en una novela de Carlos Martínez Barbeito, convertida en guión por él mismo y Juan Antonio Porto, Olea nos cuenta la historia de un hombrelobo que nada tiene que ver con el Larry Talbot de los clásicos del terror americanos, como nada tiene, de otra parte, que ver la película con el género en sí. Es el personaje central del filme, en suma, un extraño y en última instancia desvalido ser, epiléptico, que mata durante sus ataques y se lucra con la muerte de sus víctimas, todo ello en el contexto de una Galicia ancestral, espléndidamente fotografiada, que sirve de marco a las fascinantes aventuras de Benito Freiré. Estrenos TV No son buenos los diablos para bromas -Cine parabólicas Remo Desarmado y peligroso Ben- Hur Director: William Wyler. 1959. Color. Intérpretes: Charlton Heston, Jack Hawkins, Haya Harareet, Stephen Boyd. Viernes, a las ocho y media, por la RAÍ. Director: Hynek Bocan. 1984. Color. Noventa minutos. Domingo, a las cuatro, por la Primera Cadena, en Estrenos TV Director: Guy Hamilton. 1986. Color. Cien minutos. Intérpretes: Fred Ward, Joel Grey. Jueyes, a las once y veinte, por Premiere. Director: Charles Nemes. 1983. Color. Intérpretes: Thierry Lhermitte, Barbara Nielsen. Jueves, a las cuatro y cinco por TV 5 La novia que llegó del frío La cinematografía checa cultiva con asiduidad la fabricación de películas destinadas a la infancia y o a la juventud, y ésta, de larguísimo título, se inscribe de hecho en tal apartado, con todo lo que ello conlleva de asumida ingenuidad, en ocasiones desarmante, humor, si se quiere, primario, y, en última instancia, buenas intenciones de esas de las que se dice que con ellas está hecho el empedrado del infierno. Puede que la película satisfaga a los más jóvenes o a los adultos especialmente interesasos en ternas infantiles. Pero será difícil que convenza a los demás. Historia disparatada de un nuevo héroe, con excelentes escenas de persecución en un Nueva York insólito. Hamilton ha sido también director de algunos de los mejores títulos de la serie Bond. En este filme, de pretensiones más modestas, pone en pie, posiblemente con afán de continuidad, a un nuevo héroe, inspirado en una serie presumiblemente televisiva. Entre los intérpretes destaca Joel Gray, el inolvidable maestro de ceremonias de Cabaret Fred Ward es, antes que un actor, un acróbata, y Kate Mulgray, que desempeña el único cometido femenino de cierto relieve. Película cargada de Osear por la Academia de Hollywood y recibida en Europa con severidad no exenta de admiración, la versión cinematográfica, de los episodios narrados por la novela del general Lew Wallace, se encuentra entre las mejores películas de William Wyler, un peso pesado de la industria cinematográfica americana de los años cuarenta. Dos célebres pasajes del filme, que abarcan entre ambos casi una de las más de tres horas de proyección: la batalla naval en las galeras, cuyo desenlace supone la introduccióri del joven Ben- Hur (Charlton Heston) en la sociedad patricia de Roma, y la carrera de cuadrigas. Película de espías en tono de humor, emocionante y a la vez conmovedora, en la que Paul, un publicitario seductor, desenvuelto, popular y con mucho éxito con las mujeres, tiene un grave problema, a causa de una deuda, y para solucionarle ha pensado contraer matrimonio. Paul tiene noticia de Zosia, una espía polonesa que se encuentra retenida por un agente del Este, conoce su existencia a través de unas fotos que le proporciona un amigo agente. Llega el día en que conoce por teléfono a Zosia, ésta le llama y le deja impresionado; tiene una voz animada, frivola a la vez, y Pau queda abrumado.