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ABC, pág. 88 TRIBUNA ABIERTA JUEVES 31- 12- 87 EL POLICÍA POBRE N la localidad de Málaga ha sido suspendido de empleo y sueldo un policía municipal por ejercer la mendicidad durante los días libres de servicio; es decir, por practicar el pluriempleo de la pobreza. No creo que este pluriempleo que, en definitiva, no era más que la realización de horas extraordinarias muy humanas, e incluso líricas, esté concretamente penado por la ley. Y el agente ya ha sido castigado. Nada menos que sin empleo ni sueldo. Es algo así como si a un abogado del Estado se le formase expediente disciplinario por cantar unas romanzas de zarzuela a la puerta de la Delegación de Hacienda para descansar un poco de la liquidación del impuesto de Derechos Reales una vez terminada la jomada de trabajo. El guardia- parece lógico- puede relajarse, llegar con el alma a la máxima evasión mental sentado a la puerta de una iglesia con uniforme de mendigo, igual que cualquier ingeniero, notario, economista, veterinario, canónigo o subsecretario tiene perfecto derecho a cantar unos evanescentes tangos en sus amorosas horas libres. ¿Cómo es posible que al original guardia municipal de mi querida Málaga se le pueda interrumpir la percepción del sueldo y la realización de la función de vigilante por tan inocente y literario desdoblamiento psíquico de la personalidad? ¿Por qué la intransigencia administrativa- ésta, aquélla y tantas más- no deja al mundo que vea la vida como quiera? No hay peligro en determinadas actitudes que no pueden considerarse de rebeldía, y sí, únicamente, de posible derivación intelectual, de recreo del cansancio, de apaciguamiento de las inquietudes. Todo contribuyente, mientras la Constitución no disponga lo contrario, puede practicar el placer de quitarse el traje de trabajo, disfrazarse de gentil mendigo y solicitar la voluntad a la puerta de algún edificio idóneo. ¿No hacen poesías ahora- y a lo mejor durante las brillantes sesiones- los señores diputados, tal vez para ser vendidas dentro de un libro? ¿No es ésta otra forma de pedir, de disfrutar del tiempo, de la fantasía y del amor? El guardia municipal de Málaga no debe ser castigado. Ha de ser, eso sí, examinado con calma para, posiblemente, ofrecerle mejor destino al gozar de una profundidad interior que, en su día, hubiese utilizado con sombrío acierto don Benito Pérez Galdós. El agente no ha hecho mal a nadie. Ha salido a dar una vuelta y a fumarse un pitillo a la puerta de un templo. Y, de paso, a ver si podía ahorrar algo para estas fiestas. Nunca será este hombre más que un excepcional diletante. Como diría mi admirable Mihura: Ni pobre ni rico, sino todo lo contrario. TEORÍA DEL TRAVESTÍ ROBABLEMENTE porque a mis años soy todavía demasiado joven e inexperto para comprender en su exacta medida una realidad social de la magnitud y de la complejidad de esta, confieso que no sólo no entiendo absolutamente nada de travestís, sino que ni siquiera sé si el plural de esta rara especie es travestís o travestíes Porque de una rara especie, evidentemente, se trata. Unos seres que no son carne ni pescado, o mejor que son carne, pero con clara vocación de pescado. Un ejemplo más de mimetismo en la Naturaleza, de algo que no parece lo que es, o que no es lo que parece. Sin embargo, lo importante, con toda probabilidad, no es el problema de la apariencia, sino el de la esencia. El travestido en señora o de señora no transexual sigue siendo, obviamente, un caballero, y a la hora de utilizar los servicios de los cines o los restaurantes, supongo que por comodidad y en conciencia, utilizará los de los hombres. Y aquí se produce la duda metódica y el to be or not to be de la cuestión. Enamorarse como un loco, desear perdidamente a una chica encantadora y bellísima que en realidad es un hombre, con todos o casi todos sus atributos, no está claro si es pecado o sólo grave falta de civismo, o quizá simplemente seria duda sobre la propia hombría del deseante, o a lo mejor no es nada. El asunto es difícil de dilucidar. Conozco sesudos y sexudos varones padres de familia numerosa, y perfectamente heterosexuales, que han perdido la cabeza por un travestí, como podían haberlo perdido por Marilyn Monroe, que tampoco era dudosa, creo. El problema, repito, está en que una vez perdida la cabeza no se sabe qué hacer, ni cómo pasar de la pasión puramente lírica a la épica, del amor platónico, que diríamos, al socrático. Tradicionalmente, los padres de familia perdían la cabeza sólo por una corista o una cupietista y en el más grave de los casos le ponían un piso, huían con ella a Barcelona, e incluso le hacían un niño o una parejita. Desde que ha aparecido y se ha consolidado la figura híbrida del travestí, con el servicio militar cumplido, no se sabe- o yo no sé, al menos- qué puede ponérseles, dónde huir con ellos y sobre todo cómo hacerles madre. Parece que el atractivo del travestí está en su ambigüedad, en el placer de lo prohibido, lo desconocido y lo distinto. Elno saber qué va uno a encontrarse, o qué va a suceder. Somos, sin embargo, muchos todavía los que no entendemos o no valoramos sus encantos, y en casos de extrema necesidad y puestos a descubrir mediterráneos, o a experimentar sensaciones nuevas, nos quedamos con la vieja y segura solución de la cabra, a la que el coronel del regimiento de montaña amuebló una habitación en el pueblo, que por lo menos es exactamente lo que es y no admite la sorpresa de que a la hora de la verdad resulte ser un macho con todos sus atributos y sus cuernos. EN SILENCIO, M I LIBERTAD E P S SIEMPRE presos. Siempre pensando ¿por qué? Todo es más fácil, más simple, más sencillo. Cuando una persona sonríe, nadie pregunta por el significado de una sonrisa. Cuando una persona está triste... Todos los días se enciende una vela por ti, por mí, por alguien. Y nadie pregunta. Todos los días se enciende una vela. Y nadie contesta. Estoy pensando en ti. Sí, en ti. Siento miedo. Podría perderme en tu silencio, en tu sonrisa, en tu misterio. ¿Podría perderme en ti? ¿Dejarías que un extraño se apoderara de tu miedo? Creo que sí, y lo siento. Sí, por ti. Compra un libro, y no empieces por el principio. Tú nunca has empezado nada por el principio. Una página cualquiera te sirve, una palabra cualquiera te sirve. No tiene por qué ser la primera, tampoco la última... Nunca comprarás un libro, ¿verdad? En él te enseñan a contemplar tu vida, y tú fuera de ella. Pero te da igual. Nunca has intentado contemplar tu vida si no eras protagonista. Siempre preso de ti mismo. Nunca has intentado rebelarte. Todo sería más complicado, más difícil... más estúpido. No, no necesitas gritar. Manten tu silencio virgen. Ya sé que no te sientes culpable; yo soy como tú, tampoco me siento culpable. Contemplo la luz del farol que ilumina esta noche los verdes pinos de mi casa, y aunque mañana me vaya, la luna seguirá arriba, las olas seguirán rompiendo (y seguirán siendo olas) y la luz del farol seguirá iluminando los verdes pinos... Todos los días se enciende una vela por ti, y nadie pregunta ¿por qué? Todos Jos días se enciende una vela, y nadie contesta porque ayer murió, y aún tenía tanta vida ¿Quién murió ayer? Usted no lo conocía; yo, acaso, tampoco. Pero alguien, que sí empezó el libro por el principio, dejó de vivir, y alguien que no sabría leer, comenzó a leer su propio dolor, y la última palabra de la última frase de la última página comenzó a vivir en él... ¿Por qué lloras? Estoy pensando en ti. Sí, en ti. Acaso no te conozca, pero espero unirme a ti pronto, muy pronto. En este invierno, que acaba de llegar, y en el que has vuelto a encender la chimenea para no sentir frío. Yo ahora siento frío, siento frío por dentro, y tengo miedo. ¿Por qué no estamos unidos? Algunos matan por desunir a las gentes. Si estuviéramos unidos, ellos tendrían su razón pero estaríamos unidos, y no podrían seguir asesinando. No les dejaríamos. No mantengas tu silencio virgen, grita. El ruido de la noche llena aún más tu soledad, pero duermes. No quieras sentirte culpable, siempre preso de ti mismo. Utiliza tu libertad. No sólo para encender la chimenea en invierno con ese libro que nunca quisiste acabar. Utiliza tu libertad comenzando desde el principio y llegando siempre hasta el final. La luz del farol sigue iluminando los pinos... Comienza a caminar. Juan FERNANDEZ- CUESTA José Luis MARTIN ABRIL Miguel PÉREZ CALDERÓN