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ABC, pág. 46- TRIBUNA ABIERTA JUEVES 31- 12- 87 S I tuviéramos que definir con sólo una palabra la hora presente elegiríamos inquietante El mundo ha empezado a moverse bajo nuestros pies y nadie está ya seguro ni de lo que cree. En él Este empiezan a ensayar con el mercado libre, una auténtica caja de sorpresas, que igual puede traer riqueza que paro. En el Oeste tratamos de adaptamos a la idea de un mundo sin armas atómicas, que no sabemos todavía si será más seguro o inseguro. Y lo peor es que no hay forma de averiguarlo de antemano. Todo está demasiado fluido para hacer no ya una predicción, sino una simple apuesta. El año 1987 ha sido un año de cambios profundos. Cambió de signo la suerte de Reagan con el escándalo lrán- contra que estuvo a punto de destruir su presidencia y la dejó malherida. Cambió de signo la Bolsa, con el mayor vuelco desde el año 29. Cambió de signo, al menos aparentemente, la Unión Soviética, con un nuevo líder que intenta reestructurar el sistema y revitalizar un país que, de seguir como iba, llevaba camino de convertirse en potencia de segundo orden en no demasiado tiempo. Cambiaron de signo las relaciones internacionales con el primer acuerdo real de desarme nuclear entre un Moscú y un Washington tocados. Fue un poco como si la suma de dos fracaso s hubiese dado lugar a un éxito notable, pero lleno de incógnitas. Como ocurre siempre en tiempos de cambios, prevalecen la intranquilidad y el desasosiego. A fin de cuentas, incluso a las malas situaciones acaba uno por acostumbrarse, mientras lo nuevo produce vértigo y, por prometedor que se presente, plantea la vieja duda: ¿No iremos a peor? Es lo que se pregunta hoy todo el mundo, excepto quienes no pueden estar peor, que, desgraciadamente, son bastantes, aunque no cuentan para nada. ¿No iremos a peor en la Bolsa, pese a todas las garantías que nos dan? ¿No estaremos empeñando nuestra antiestética seguridad actual- basada en el equilibrio del terror- por el sueño de un desarme futuro? ¿No estaremos creando una Europa libre de americanos para dejarla a merced de los rusos? Para los norteamericanos, la pregunta es aún más doméstica e inmediata: ¿No elegiremos a un presidente peor que el que tenemos? La oferta, desde luego, no es muy animadora. Como no lo es en la mayoría de los países del Este y del Oeste, y no hablemos ya del. Tercer Mundo, si es que tienen, oferta. El año acaba, aquí al menos, con una escena digna de una película de Woody Alien: Reagan criticado por la extrema derecha y Gary Hart vituperado por los liberales. ¿Adonde vas, mundo? Pero no hay escape: los cambios que han empezado a producirse en 1987 van a seguir, en algunos casos a culminar, en 1988. Los Estados Unidos van a cambiar de presidente. Puede que cambie también el partido en la Casa Blanca. Si tenemos en cuenta la influencia que ésta tiene en el resto de los países, si recordamos los cambios en la atmósfera internacional que trajeron Cárter o Reagan, nos percatamos de las conmociones que nos esperan, incluso si es Bush el que resulta elegido. Y no hablemos ya si es cualquiera de los otros semidesconocidos. Aunque no producto de Gorbachov. Fue el desafío de este nuevo líder soviético, enérgico, Por José María CARRASCAL agresivo, arrogante, dominador de los mehace falta tanto. No hay dos presidentes dios de comunicación, el que ha convertido al iguales, y los que más iguales parecen, Roo- Reagan que decía no se puede hacer ninsevelt y Truman, Eisenhower y Nixon, resul- gún acuerdo con los rusos porque no los restan muchas veces los más distintos. Así que petan en el que dice es posible llegar a acuerdos con la Unión Soviética preparémonos a un período de con tal de que se tenga cuidado turbulencias en los Estados Unisuficiente dos. 1987- En la Bolsa continuarán los zigzagueos. Aquella galopada de ganancias ininterrumpidas se ha acabado. Lo que nos falta ahora por saber es si hemos alcanzado el nuevo suelo desde el que establecer un mercado más acorde con la realidad económica, o todavía seguirá bajando. ¿Recesión, depresión o, quién sabe, tal vez nuevo despegue, aunque de características completamente distintas? El que asegure saberlo es un mentiroso o un loco. De momento, las espadas están en alto y todos los caminos, incluidos los que llevan al pasado, abiertos. Todo es posible. Podemos volver a la confrontación en cualquier momento, sin pretenderlo siquiera, por Nicaragua, el golfo Pérsico, Angola. Incluso por un quítame allá esas pajas. Como puede haber nueva cumbre en Moscú, con acuerdo para la eliminación del 50 por 100 de los misiles intercontinentales, que abriese las puertas a una colaboración en todos los Las relaciones soviéticoj. Carrascal otros campos. A Reagan y a norteamericanas pasarán su Periodista Gorbachov les gustaría, no porprueba de fuego. Las viejas neque sean antimilitaristas, sino porque les congociaciones de Ginebra, la próxima cumbre viene. Lo que ocurre es que no quieren pagar de Moscú, el posible nuevo acuerdo de de- el precio por ello. Reagan, renunciar a las arsarme nos dirán si estamos ante uno de esos mas espaciales. Gorbachov, aceptarlas. Pero noviazgos que ya otras veces han tenido, con puede que las condiciones domésticas de sus duración más o menos larga, pero que dejan respectivos países les obliguen a pagar más siempre más amargor que otra cosa, o ante de lo que desean. algo más serio y duradero. Si van a casarse Demasiadas incógnitas. Demasiados camo a engañarse. Si los intereses de ambas superpotencias empiezan a ponerse por encima bios. Nada de extraño que en uno y otro de sus diferencias ideológicas y geopolíticas, campo se sienta vértigo. Hemos perdido la o intentan sólo otra aproximación estratégica, confianza en los hombres, en las ¡deas y, si mientras recuperan fuerzas y buscan una me- nos descuidamos, en nosotros mismos. 1988 nace envuelto en la luz incierta de la crisis. jor oportunidad para alcanzar sus viejos y últiLo que no sabemos es si se trata de una crimos objetivos. De si, en fin, la Unión Soviéti- sis de crecimiento o de derrumbamiento. ca ha renunciado al sueño mesiánico de esYa no hay modelos. Ni de personas, ni de parcir por el mundo una ideología y un sistema que atrae cada vez a menos gentes, sistemas, ni de países, lo que da al mundo y si los Estados Unidos encuentran el líder ese aire de huérfano que hoy tiene. La Unión Soviética hace ya tiempo que ha dejado de necesario para entender lo que está ocurrienser un ejemplo para nadie, incluidos los paído allí, facilitar el cambio si es real y no de- ses de su propio bloque, donde hay bastanjarse engañar si es un timo. tes que lo hacen mejor que ella. Mientras en Lo más curioso de todo puede ser que esta el Oeste, el ejemplo que dieron los Estados serie de acontecimientos y personajes se ha- Unidos durante los primeros años del mandallan entrelazados, pese a representar valores to Reagan se ha visto seriamente empañado contrapuestos. Gorbachov, a la postre, no es por la venta de armas a Irán y el desplome más que un producto de Reagan. Sin Reagan de la Bolsa. Ya no se está tan seguro de que en la Casa Blanca, con otro Cárter al frente la fórmula Reagan funcione, pese a los cuade los Estados Unidos, la Unión Soviética hu- tro millones de puestos de trabajo creados, el biese seguido produciendo Bresnefs y Andro- reforzamiento del poderío militar norteameripovs. Ha sido el desafío Reagan lo que cano y la firma de un tratado sobre misiles hizo al aparato soviético ver el peligro en que medios en las condiciones aquí originalmente se encontraban de seguir en la misma línea. propuestas. El dólar está demasiado débil Fue el contemplar la movilización de la eco- para ser el orgullo de nadie, y otro tanto puenomía norteamericana a lomos del más ele- de decirse de la política norteamericana en el mental capitalismo lo que puso en evidencia golfo Pérsico, Centroamérica, el Oriente Melos fallos de una economía estatal gigantes- dio o Europa, mientras el SIDA muestra los líca, anquilosada, corrupta e improductiva. Fue mites de nuestra ciencia y los niños hamel rearme norteamericano lo que ha traído a brientos de África, las cortedades del Este, los soviéticos a la mesa de negociaciones del del Oeste y del Tercer Mundo. Nadie está para triunfalismos por la sencilla desarme. Gorbachov empezó a ceder megarazón de que no hay triunfadores. Todo lo tones confrontando con la posibilidad de que no le sirvieran para nada ante la iniciativa de más, supervivientes. La humildad es el imperativo de nuestra hora, y cuando el año va a defensa estratégica de Reagan. cambiar, casi dan ganas de brindar con el viejo que nos quedemos como estamos Del mismo modo, el nuevo Reagan es un