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JUEVES 31- 12- 87- OPINION ABC, póg. 35 L año que hoy termina ha sido t e s t i g o de acontecimientos de calado histórico. Al hacer el balance de 1987, el mundo se encuentra ante un año que puede calificarse de todo menos de rutinario. Algunos cambios espectaculares- -el crack de las bolsas en octubre, el acuerdo ReaganGorbachov, el impacto creciente del SIDA- venían de atrás. España ha cruzado estos doce meses con tono bajo; la nación no ha obtenido logros considerables ni en el asentamiento de sus instituciones ni en política económica, ni en el clima social. En una recapitulación de 31 de diciembre, no tendría sentido enumerar una larga relación de cifras contrapuestas. Pero sí conviene reconocer que los progresos en el terreno de la inflación quedan oscurecidos por las cifras del paro (con enorme diferencia, el más alto de Europa) mientras los aciertos policiales en la lucha contraterrorista encuentran monstruosa respuesta en crímenes colectivos como los de Barcelona o Zaragoza. España ofrece el aspecto de una nación que se vuelve de nuevo hacia sí misma, cuando en el mundo se dan posibilidades nuevas, desarrollos insospechados en tantos frentes, desde la comunicación planetaria a la biotecnología... Y, sin embargo, España es una nación cuya médula social permanece más viva que nunca, llena de capacidades y de fuerza potencial. E ANTE 1988: DUDAS Y ESPERANZAS Pero ahora, las relaciones internacionales han entrado en un nuevo período donde hará falta revisar los criterios que venían ordenando conceptualmente la doctrina anterior. La Iniciativa de Defensa Estratégica de Reagan; la multiplicidad de focos críticos de tensión fuera de Europa, son fenómenos que surgen inéditos. Frente a este universo en pleno cambio, aparecen dos respuestas que podrían calificarse de anómalas. En primer lugar, la de Europa, incapaz de llegar a acuerdos elementales sobre el precio de sus productos agrícolas, que coinciden cronológicamente con el pacto de Washington entre los grandes. Por su parte, el Gobierno español no se muestra capaz de sintonizar sus negociaciones sobre la reducción de fuerzas americanas con los históricos acontecimientos que conmueven el mundo a la misma hora. El desfase entre los comportamientos europeos y españoles y las realidades mundiales de diálogo entre los dos supergrandes, pueden retenerse como el más preocupante signo de 1987, contemplando la historia desde el observatorio de Madrid. Tras unos años en los que España parecía haberse incorporado a la sensibilidad europea, observamos, con preocupación, una creciente atonía. La tendencia a considerar los problemas propios como únicos existentes, el suyismo. en suma, hace estragos en la vida española. Es cierto que la lucha por la supervivencia en años de crisis no estimula precisamente la apertura mental, pero la retracción en la concha no es el mejor medio para hacer frente a tiempos de inquietud y dificultad. L entusiasmo, esa virtud c r e a d o r a es hoy el gran ausente de las calles de esta nación. Atravesamos un bache de desilusión, de desencanto. Se aproxima la fecha del 1992. Podr a ser un acontecimiento para España; difícilmente lo será si se sigue pensando en él como algo que se les ha ocurrido a unos cuantos políticos. La historia de España, con sus grandezas y retrocesos, parece antojarse una especie de romance de ciego carente de todo interés. Sucede, sin embargo, que el patriotismo es, sobre todo, una virtud civil, cuya posesión suministra a los pueblos muchas energías y les ahorra no pocas desgracias. El patrioterisrno es su caricatura. No pueden confundirse ambos conceptos y se están confundiendo. La disociación entre la modernidad que con razón pide el gobierno y la práctica de la calle es muy acusada en ocasiones. No fueron modernas las huelgas de la primavera pasada, ni las de las empresas públicas en este último trimestre. La misma explosión estudiantil, con algunos elementos razonables, estuvo veteada de inquietantes signos de irracionalidad. OLVEMOS a nuestro argumento: España es una gran nación, espacio geográfico decisivo para la suerte de Europa. Sus capacidades ciertas y sus posibilidades futuras son notables. Pero el narcisismo de su clase política y la falta de verdaderos proyectos lleva nuestra vida pública al verbalismo y a la rutina. Ni el Gobierno ni la oposición juegan las bazas que la nación tiene en sus manos. Hay demasiado oportunismo, excesiva afición al corto plazo, culto abusivo de la imagen y huida de la realidad. La nación, expectante, defiende las libertades- después de tantos años de silenciopero busca otro caminó. Las grandes e indispensables virtudes colectivas- -esfuerzo, trabajo, rectitud, rigor contable, información transparente- permanecen en la base del modelo europeo, norteamericano o japonés, pero faltan frecuentemente entre nosotros, en una sociedad en la que de pronto, muchos dirigentes vuelven a justificar con sus actos la moral de la picaresca. Por eso hay un proceso- -todavía inevitable- de colonización en los puntos nodales de la economía nacional. Quizá sean más rentable los e l o g i o s m u t u o s envueltos en el ruido de la Nochevieja Pero conviene pensar serenamente en el año que se va, y desear que 1988 traiga a España una nueva meditación sobre sus dificultades de hoy y su inmediato futuro. E V NOCHEVIEJA EN PAZ NA noche final del año sin accidentes gratuitos, sin petardos ni brotes de barbarie, es el deseo no ya de algunos sino de millones de españoles. España ha sido un país excepcionalmente divertido, pacífico y fraterno en sus fiestas de fin de año. Últimamente se. multiplican las agresiones, la violencia y los disparates. Hay fechas que tienen un significado emblemático. Madrid y España no pueden ofrecer, en la primera madrugada del año, una imagen de insulto y botellazo. La alegría de esta vieja nación, festiva y vital, no tiene relación alguna con la torpe vulgaridad de quienes insisten en manchar las calles y la imagen de los españoles. U L acuerdo de Washington entre Gorbachov y Reagan es un acontecimiento decisivo, porque por primera vez después de la última guerra mundial, los dos grandes han aceptado destruir una parte de sus arsenales nucleares. No se había destruido un arma desde 1945, y según los términos del Tratado de Washington, el mundo verá por primera vez cómo desaparecen un millar y medio de cabezas nucleares. Las razones que han empujado a los dos dirigentes a reconocer esta saludable necesidad han sido analizadas por todos los observadores mundiales que también han considerado sus peligros evidentes para el equilibrio militar entre los dos bloques. E Presidente- Editor Presidente- Edito GUILLERMO LUCA DE TENA Director LUIS MARÍA ANSON Director de ABC de Sevilla Francisco Giménez- Alemán Subdirector: Antonio Burgos ABC Subdirectores Darío Valcárcel, Joaquín Vila, José Javaloyes, Manuel Adrio, Joaquín Amado Jefes de Redacción: J A. Gundín (Continuidad) J C. Azcue (E. Especiales) B. Berasategui (ABC Literario) A. Fernández (Economía) J I G, a Garzón Cultura) A. A, González (Continuidad) R. Gutiérrez (Continuidad) L. U Nicolás (Reportajes) C. Maribona (Continuidad) J. L. Martin Descalzo (Sociedad) J. CHmo (Edición) L. I. Parada (Suplementos Económicos) L. Prados de la Plaza (Continuidad) C. Prat (Dominical) Santiago Castek) (Colaboracioneí J M Zuloaga (Investigación) Secciones: J. 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