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Resumen fin de año Mario Conde era designado presidente del Banco Español de Crédito el día 12 de diciembre por el Consejo de Administración de la entidad, que previamente había aceptado la dimisión de José María López de Letona. Este debía haber asumido la presidencia de Banesto el día 12 del mismo mes, conservando, además, la condición de consejero- delegado, que ostentó desde que asumiera la vicepresidencia, tal como había decidido el Consejo de Administración el pasado 28 de octubre. En esa misma ocasión Mario Conde y Juan Abelló habían sido designados vicepresidentes del Banco con funciones ejecutivas. Pero fue la iniciativa del Banco de Bilbao de incoar un proceso de fusión que incluía una OPA si las negociaciones no prosperaban lo que desencadenó una dinámica que rompió el mecanismo sucesorio en Banesto tal como se había programado. Las tensiones existentes entre López de Letona y otros miembros del Consejo de Administración, reveladas posteriormente por aquél en distintas entrevistas, sentaron las condiciones suficientes para que se abriera la crisis sucesoria con la iniciativa del Banco de Bilbao. La renuncia de López de Letona a sus expectativas abrió paso a la llegada de Mario Conde hasta la presidencia. Y con Mario Conde llegó también la renovación generacional al Banco Español de Crédito y la entrada de este Banco por derroteros y esquemas de actuación también renovados. Profesionales jóvenes, por una parte, y cambio en las cuotas de representación más o menos políticas en el seno del Consejo por otra, son los rasgos más sobresalientes en este comienzo de la nueva etapa de Banesto. Mario Conde recibió la presidencia de manos de Pablo Garnica Mansi, relevado en el Consejo de Banesto por su hijo Pablo Garnica Gutiérrez y nombrado presidente honorario de la institución a título vitalicio El 1 de febrero se produciría el relevo en la presidencia del Banco de Vizcaya. Aunque ya se había anunciado unos meses antes, Pedro de Toledo, hasta entonces consejero- delegado y vicepresidente del Banco, sustituía a Ángel Galíndez, que es desde entonces consejero de la entidad bancaria. Se producía un relevo generacional en uno de los siete grandes en una persona de cincuenta y un años que traía nuevos aires a un Banco que siempre se ha distinguido por su modernidad y agilidad en la gestión 26 A B C Otra importante sucesión tuvo lugar en otro de los siete grandes. Emilio Botín, el último banquero, cedía los trastos a su hijo Emilio Botín Ríos, que tomaba las riendas del Banco con sede en Santander. Emilio Botín Ríos, que conocía bien la casa, ha procedido a un amplio rejuvenecimiento del staff del Banco y ha diseñado la estrategia y los modernos sistemas de gestión. El Banco consiguió un buen ejercicio y el balance de los primeros nueve meses del año arroja un beneficio de 9.693 millones de pesetas, lo que representa un incremento del 19 por 100 sobre el mismo período del año anterior. Un Banco que pretende seguir con su tradicional estilo JUEVES 31- 12- 87