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MIÉRCOLES 30- 12- 87 ABC Desplome del dólar EVOLUCIÓN DE LA COTIZACIÓN DEL DOLAR ABC 61 La última palabra la tiene el mundo occidental, y es la solidaridad res de bienes sofisticados y muy competitivos con los que enorgullecían a los norteamericanos. Lo que no fabricaba el Japón pasó a hacerse por los llamados pequeños dragones con lo que ante la competencia oriental los Estados Unidos comenzaron a verse en crecientes dificultades tanto para exportar como en su propio mercado interior. Se buscó la solución por un freno a la devaluación compensada por un baja en los tipos de interés europeos que, así, hiciesen atractivas las inversiones en Norteamérica. Pero de esta manera comenzaron a aparecer recalentamientos esto es, aumentos en la oferta monetaria de los países europeos que podían ser preludio de tensiones inflacionistas. Por eso surgió irritación suma cuando se observó en los Estados Unidos que la única salida posible se encontraba en, frente a los altos intereses europeos, subir más los norteamericanos. En esa polémica se produjo la caída de las cotizaciones en Wall Street. El enlace entre la caída del dóiar y la crisis económica, a partir de ese acontecimiento, se generaliza en exceso. Se ha llegado a una situación en la que nadie cree que nadie tiene voluntad de defensa del dólar. Los Bancos centrales occidentales si desean sostenerlo han de incurrir en pérdidas colosales, que de ningún modo pueden admitir. Por lo que se refiere a los Estados Unidos los mercados financieros consideran que seriamente ni van a eliminar el déficit del sector público, ni van a reducir su consumo para invertir, ni van a equilibrar su balanza comercial. Pero si los operadores internacionales se dedican a actuar en favor del hundimiento del dólar, nadie va a traspasar en sus inversiones los límites de los mercados bursátiles de cada país propio. Ahora mismo parte de los reajustes de las Bolsas proceden de repliegues de monedas muy significativas hacia sus naciones de origen. Pero esto significa algo verdaderamente preocupante: el repliegue señala que los Estados Unidos dejarán de ser abastecidos de fondos, sobre todo japoneses, procedentes de los mercados financieros. Ante esto sólo queda un resquicio: que suban los tipos de interés para compensar el efecto de fuga generado por la baja del dólar. Pero una subida de tipos de interés significaría precisamente aplicar la que se ha llamado medicina Hoover. Con ella se generalizaría la crisis en el país, igual que sucedió en 1929, y ese es el caso que debe evitarse. Pero, si no se hace esto, al no llegar fondos del exterior, sobrevendría otra crisis. He ahí cómo están las cosas. No se trata de una cuadratura de un círculo, pero sí de llegar a la convicción de jue medirlo de una manera exacta obliga a muchísimos sacrificios conjuntos. Sacrificios de los Estados Unidos en primerísimo lugar; de Japón, parcialmente, y también esfuerzos que le repugnan, a verificar por Alemania. De ahí la convicción de que la enfermedad del dólar es seria, probablemente muy grave, y desde luego que cabe pensar que quizá no exista salida como consecuencia de la falta de solidaridad financiera del mundo occidental. El es el que tiene la palabra. Juan VELARDE FUERTES 1.5960 1,5955 LMXJVLMXJ 14 15 16 17 18 21 22 23 V 24 25 LM 28 29 L 14 MX 15 Í 6 J 17 V 18 LMXJV 21 22 23 24 25 LM 28 29 JOSÉ ENCABO Los inversores desconfían de las declaraciones oficiales sobre la estabilidad del dólar Nueva York. José María Carrascal Los inversores no creen a la Administración Reagan cuando dice que desea un dólar estable y considera que una mayor caída del mismo puede ser contraproducente como ha dicho su portavoz. Wall Street ha continuado bajando, aunque modestamente, como continuó la baja del dólar, excepto en Japón, donde se intervino para contenerlo. Hay un escepticismo general hacia todas las declaraciones oficiales, que se traduce en las Bolsas. La razón es que los hechos no siguen a las permitirse el lujo de una recesión, y aplican la palabras. La Administración Reagan ha dicho medida más simple y menos dolorosa para ya media docena de veces que le gustaría evitarla: la devaluación de su moneda. Hay, sin embargo, riesgos. Los Estados ver estabilizarse el dólar en el nivel que estaba en aquel momento, pero no ha hecho lo Unidos están financiando su enorme deuda mínimo cuando lo vio caer más. De lo que es con capital extranjero. Si esos inversores, lógico inferir que, en el fondo, lo que busca alarmados por la pérdida constante de sus ines lo que propuso a principios dé mes el que versiones norteamericanas a consecuencia fuera consejero presidencial para asuntos de la baja del dólar, deciden vender sus aceconómicos, Martin Feldstein: que el dólar ciones, obligaciones, bonos del Tesoro y protiene que bajar por lo menos otro 10 por 100 piedades inmobiliarias aquí, obligarían a este de su valor, quedándose alrededor de los 100 Gobierno a aumentar los intereses para poyenes o 1,2 marcos alemanes (o las cien pe- der atraer el dinero necesario para financiar setas españolas) La razón es bien simple: la deuda. Lo que traería precisamente lo que que es la forma mas fácil de que los produc- están tratando de evitar: una recesión el año tos norteamericanos se vendan mejor en el que viene. exterior, con lo que la balanza comercial se Es, pues, un juego tan astuto como peligroequilibraría. Era la idea original del secretario so el que se está trayendo la Administración del Tesoro Baker, y parece que sigue predoReagan: por una parte, dejar caer el dólar minando en la Casa Blanca, pese a las de- para hacer más competitivos sus productos. claraciones de su portavoz. Con elecciones el Por la otra, declarar una y otra vez que no año que viene, los republicanos no pueden quiere un dólar más bajo, para no alarmar a los inversores aquí. Hasta ahora le ha surtido efecto. Pero mucho apunta que cada vez le creen menos y que ese juego se acerca a su fin. Lo que significa aún más incertidumbre en los mercados internacionales de divisas y de valores. E incertidumbre es lo que menos gusta en tales círculos. Por lo que se refiere a Wall Street, ayer apenas hubo movimientos. De hecho, el volumen tan sólo fue de 112,98 millones, y los inversores piensan ya más en las próximas fiestas que en la propia Bolsa. Tan sólo cabe destacar que a última hora se notó un cierto interés vendedor, pero de poca importancia. El Dow Jones bajó 16,08 puntos, para quedar en 1.926,89. Sí convendría destacar que tras la seria caída producida el pasado lunes, con un descenso de 56,70 puntos en el índice Dow Jones, se esperaba que también ayer se produjera una nueva baja considerable, pero esto no se ha llegado a producir. De cualquier forma la impresión general es de una tendencia muy bajista en Wall Street.