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32 A B C INTERNACIONAL El mundo árabe se enfrenta a Jomeini MIÉRCOLES 30- 12- 87 Dura condena de Irán en el manifiesto final de la cumbre de Riad Los países ribereños crearán un grupo de presión en la ONU Riad. Afp, Ap, Dpa, Efe, Reuter, Upi Los países árabes del Golfo decidieron ayer, en la cumbre de Riad, enviar a sus representantes a los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU para presionar en favor de la toma de sanciones contra Teherán, según informó el ministro de Asuntos Exteriores saudí, el príncipe Saud Al Faisal, que agregó que el mejor medio para acabar con la guerra de Irán e Irak era la resolución 598 del organismo internacional. La VIII cumbre del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) concluyó en Riad con un llamamiento a la ONU para que implante la resolución 598 y ponga fin a la guerra iranoiraquí. Los integrantes del CCG (Arabia Saudí, Kuwait, Omán, Qatar, Bahrain y los Emiratos Árabes Unidos) resaltaron la necesidad urgente de poner fin a la guerra del Golfo, y pidieron a la ONU que adopte la resolución que exige el alto el fuego inmediato en la guerra. El secretario general del Consejo, Abdalla Bshára, leyó al término de las reuniones el comunicado final de la cumbre y recordó los acontecimientos de La Meca del pasado mes de agosto, provocados por los peregrinos iraníes. Recordó también los ataques perpetrados contra las Embajadas de Arabia Saudí y Kuwait en Teherán, además de los sufridos por los petroleros y mercantes al servicio de ios Estados del Consejo en las aguas del golfo Pérsico. Los seis integrantes insistieron en su comunicado final en que los actos iraníes constituyen una violación de la ley internacional y de la Carta de la ONU. Con el fin de proteger la zona del golfo Pérsico de las agresiones y los conflictos internacionales, el CCG pide a la República Islámica que respete la seguridad de los países vecinos y mantenga la paz en la zona. El CCG no hizo una acusación o una condena directa a Irán en su comunicado, ya que algunos de los miembros del Consejo insisten en la necesidad de adoptar una postura moderada ante Teherán para no agravar la situación. También cabe recordar que Siria lleva un papel mediador entre los países árabes de la zona y la República Islámica, pues su ministro de Exteriores, Faruk El Shara, se encuentra en Teherán para llevar al presidente Jamenei un mensaje del presidente sirio, Hafez El Assad. El ministro sirio entregó el pasado sábado, poco antes de que se iniciaran los trabajos del CCG en Riad, otro mensaje del presidente sirio al Rey Fahd, de Arabia Saudí, y el pasado 22 de este mes había entregado un mensaje al presidente de la República Islámica de El Asad. Con respecto a la situación en el mundo árabe, el CCG se felicitó de los resultados de la cumbre extraordinaria de la Liga Árabe celebrada el pasado 8 de noviembre en Aman. Explicó, que la reunión de Aman contribuyó al estrechamiento de relaciones entre países árabes y a la consolidación de la unidad de esta nación, así como a la adopción de una base común, sólida, para concretar la postura unánime de los árabes. El CCG llamó a la consolidación de la unión árabe contra las intervenciones ajenas y pidió la disolución de las diferencias, en términos fraternales y de La sombra del coloso egipcio es alargada Francisco de Andrés Mientras Washington y Moscú pugnan por afianzarse en Oriente Medio y el régimen sirio parece tan sólo interesado en alzarse definitivamente sobre los despojos del Líbano, Egipto empieza a cosechar los frutos de su lenta pero efectiva política de acercamiento a las naciones árabes del área. Expulsado de esta comunidad política en 1979 tras los acuerdos de Camp David con Israel, el régimen de Mubarak ha pasado de ser un apatrida rechazado por todos a convertirse en hermano providencial que, tras haber hecho fortuna en Hosni Mubarak el extranjero, acude en ayuda de la familia en los momentos más duros. La rehabilitación de Egipto por el mundo árabe se puso de relieve en la última cumbre de Ammán y ha sobrevolado de manera particular durante el encuentro de Riad, donde la invocación a la ayuda dé El Cairo ha tenido cierto resabio mesiánico en boca de los representantes de los países árabes del Golfo. A título particular, todos los Estados ribereños han reanudado plenas relaciones con El Cairo en busca de una protección llamada a otorgar a Egipto un papel clave en la resolución del conflicto ¡rano- iraquí. Los ataques a las instalaciones petrolíferas de Kuwait, y particularmente los sucesos de La Meca del pasado verano, han convencido a los países del Golfo de la necesidad de formar un bloque unido y compacto frente al fundamentalismo iraní. El Cairo se ha aprestado a ofrecer su plena colaboración a cambio de la infusión de dinero árabe que permitirá desarrollar su industria militar en alza. Lógicamente, tras dar de nuevo acogida al hermano descarriado, los Gobiernos del área prefieren que el dinero quede en casa. Y tampoco hay que menospreciar el arsenal que en estos momentos desarrolla Egipto: rico no sólo en armamento ligero, sino también en misiles tierra- aire, que tan eficaces se mostraron en la guerra árabe- israelí de 1973. En los últimos meses, y sin gestos espectaculares, se han sucedido una tras otra las alianzas. La más importante quizá la suscrita hace dos semanas entre El Cairo y Kuwait, que determina un notable incremento de la ayuda militar al país ribereño. A la que se suman las maniobras conjuntas egipciojordanas, el aumento del número de asesores militares egipcios en Irak y la cooperación de El Cairo con los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí. Si la guerra del Golfo aporta pingües beneficios a El Cairo- más de mil millones de dólares en armas se dirigen cada año hacia Bagdad- la paz también presenta un rostro halagüeño. Para los países del Golfo significaría el fin de una pesadilla económica, pero para Egipto, la coronación feliz de una larga travesía por el desierto político del Oriente Medio. comprensión, mediante negociaciones constructivas para mantener la unidad de la nación. Asimismo, pidió unir todos los recursos al servicio de la batalla árabe en estos momentos críticos de la historia de la nación. Los miembros del CCG expresaron su satisfacción por el alzamiento popular contra el enemigo y sus violaciones de los Santos Lugares, y condenaron la violencia de las Fuerzas israelíes contra los civiles palestinos, al tiempo que dijeron que apoyarían- por todos los medios- el alzamiento palestino en los territorios ocupados y que enviarán instancias a los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la situación en Gaza y Cisjordania. En cuanto a la situación del Líbano, el CCG lamentó el sufrimiento de este pueblo, a quien pidió que sirva la causa libanesa y árabe, ante todo, para llegar a la paz, y expresó su apoyo al país en su actual crisis económica. Por lo que respecta a la cooperación entre los integrantes del CCG, éstos se felicitan de la implantación de su acuerdo económico unificado. El Consejo señaló la necesidad de mantener la estabilidad del mercado de petróleo y la urgencia de adopción por todos los países de la OPEP de los precios fijados- 1 8 dólares por barril- y expresó su apoyo a las decisiones de la Organización. El CCG pidió a todos los países exportadores de petróleo no integrantes de la OPEP que cooperen con el fin de conseguir y mantener la estabilidad del mercado internacional, limitando la producción petrolífera a las necesidades de consumo. Lamentó la política comercial de Japón, que impone tasas e impuestos sobre sus importaciones de crudo y productos petrolíferos que, según el CCG, constituyen un obstáculo en el intercambio comercial internacional.