Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
MIÉRCOLES 30- 12- 87 OPINIÓN ABC 17 íoiE uvas, buenaventuras y besos obligados. El enigma del nuevo año acerca su sombra mientras el cadáver del que va a morir se dispone a entrar humildemente en el rincón de los buenos y malos recuerdos. Siempre, eso sí, atenuado por el tibio desasosiego de los vinos y licores mezclados, un poso de tristeza callada caerá sobre los ánimos de todos. A pesar del cotillón, de las uvas, del champaña, de las serpentinas, los matasuegras y los cucuruchos. Pero puestos a desear, yo les deseo a todos la mayor felicidad del mundo. A los que me quieren, a los que me odian y a los que les soy, para fortuna suya, absolutamente indiferente Una felicidad mayúscula, global y profunda, que no va a ser, por desgracia, bien repartida. Quizá, más que la felicidad, lo que a cuento viene desear es que nadie sufra la infelicidad, Escenas políticas que es su polo opuesto. Pero dicho esto, acepten mi consejo. Pasen con la mayor dignidad las horas de la mala noche. No se dejen poner cucuruchos en la cabeza ni caigan en la tentación de soplar un matasuegras. Conozco ilustres personas que no han vuelto a levantar cabeza en sus quehaceres profesionales tras haber sido sorprendidos soplando un matasuegras. Tampoco toquen el pito, que se me había olvidado, que hay casas y familias que tocan mucho el pito en esas cincunstancias. Pasen las horas de la mala noche con la educación que se les presume y huyan de la ordinariez del alboroto. No empiecen el año con la mala noche y sí con la buena mañana. Que el día 1 de enero, siempre al mediodía, la Filarmónica de Viena lleva a todo el mundo su deseo de felicidad a través de la música alegre de los Strauss. Y ahí empieza el año. Alfonso USSIA JOS, TRES L Parlamento se ha quedado como el escenario para el juego político del Un, dos, tres, responda otra vez sólo que no lo dan por televisión. La oposición pregunta y el Gobierno resp o n d e pero la mayoría de los españoles no se enteran. A la oposición, aplastada parlamentariamente bajo el rodillo socialista, no le queda otra manera de controlar al Ejecutivo que la de preguntar. Y el Gobierno, encampanado en su mayoría absoluta, contesta cuando le peta, como diría el viejo profesor, y generalmente sale por los cerros de Ubeda. Que la oposición se da por satisfecha con la respuesta, miel sobre hojuelas; que no se da por satisfecha, pues palillo y flor de malva. Y así vamos tirando de la democracia, con la Bodeguiya llena y el Congreso vacío. Los socialistas han convertido el Parlamento en un sesteadero. Ya lo avisó el presidente González. La democracia es aburrida. Y allí, en el templo de las leyes, se duermen las ovejas. Si alguien solicita que se investigue un asunto oscuro o sospechoso, el ministro de turno le informa brevemente de que no parece necesaria ninguna investigación, y a seguir roncando. Y si alguien se atreve a formular una pregunta más o menos embarazosa y de difícil respuesta, el Gobierno sale por peteneras o responde por el método Ollendorf, y otra vez se sumen sus señorías en el escaño, a descabezar un sueñecito o a ejercitarse en el deporte del bostezo. Con todo, la oposición sigue preguntando, aun a sabiendas de que las preguntas, como los suspiros del poeta, son aire y van al aire. La televisión difundirá luego la imagen del ministro de la cosa mientras responde, en tono mesurado y con civilizado sosiego, alguna simpleza o alguna desfachatez, y ruede la bola. Don Gabriel Díaz Berbel ha dirigido al Gobierno una de esas preguntas que valen por una acusación, aunque luego se queden en agua de borra jas. El señor diputado quiere saber si el Gobierno está dispuesto a elevar la indemnización por vivienda que cobran E ZIGZAG Alquiler Aunque era muy normal pagar 450.000 pesetas por el alquiler de la casa, parece ser que las declaraciones del señor Pons y el eco alcanzado en los medios de comunicación han llegado a la misma Ejecutiva del PSOE. Se habla de que el próximo Congreso aprobará un código de comportamiento para los altos cargos. Sentimos ya curiosidad por leer ese texto. ¿Se tratará de hacer y no decir o de no hacer ni decir? El problema está en el uso que se efectúa de los fondos públicos. Crash Durante muchos años se habló del crack de Wall Street para designar la quiebra de la Bolsa neoyorquina en octubre de 1929. La profunda caída de los valores bursátiles este último octubre ha alumbrado otra palabra parecida, pero no idéntica: crash. En cualquier caso, resulta preocupante nuestra falta de reacción lingüística. Tenemos quiebra, crisis, ruina, desplomé, hundimiento, etcétera, pero al final: crash. La colon i z a c i ó n del i d i o m a sigue adelante. OVIDIO BVROT P O U f K O DE 1 9 8 8 El declive J de Felipe. Frenazo al Duque. Acoso a Hernández Mancha. K PCE. LA CRISIS de LSartoriusGerardo Iglesias, prisionero y Anguita. El PESO DE LA ROSA. Acusaciones de partidismo en la elección de magistrados. los números de la Guardia Civil. El señor diputado podría haber utilizado un sarcasmo en su pregunta, pero ni siquiera eso es necesario para poner en evidencia al preguntado. El señor Díaz Berbel podría haber formulado así su pregunta: Teniendo en cuenta que al señor presidente de esta Cámara le parece normal pagar en Madrid un alquiler por la vivienda de cuatrocientas mil pesetas al mes, ¿tiene previsto el Gobierno elevar la indemnización por vivienda a los guardias civiles, dado que ahora se les paga por ese concepto la cantidad de ochenta y dos pesetas? Ha entendido bien el señor ministro y ha entendido bien el señor presidente de la Cámara. Pero lo repetiré para que no quede duda: ochenta y dos pesetas al mes. Ya sé yo que la vivienda del presidente del Congreso no puede ni debe ser igual a la de un guardia civil. La jerarquización de los servidores del Estado resulta inevitable, y además el señor presidente, en este caso, debe disponer de una morada suficientemente cómoda y espaciosa para encontrar en ella un lugar de retiro donde esperar la inspiración poética, aparte del trabajo habitual de preparar esos debates que luego terminan poniendo en marcha el rodillo. Pero, hombre, habíamos creído que estos chicos venían predicando la igualdad. También sé que la igualdad, bien entendida, consiste en tratar desigualmente a los desiguales, y que aquí la comparación resulta muy favorable al señor presidente del Congreso. Pero tantas cosas quieren igualar estos chicos poniendo el rasero en lo más bajo, que podían haber empezado por ésta. Ya que el país no se puede permitir pagar a sus guardias civiles cuatrocientas mil pesetas al mes para su vivienda, podríamos convencer a don Félix Pons que se conforme con ochenta y dos. Claro está que no merece la pena poner a los guardias civiles a vivir en una casa tan cara. Total, es para que se la vuelen... Jaime CAMPMANY Ya en su kiosco VIVA CON SU ÉPOCA