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32 A B C INTERNACIONAL MARTES 29- 12- 87 Australia cambia de rostro ante la ola de inmigrantes de origen asiático Honda preocupación política por la baja tasa de natalidad Sydney. Francisco Sánchez Bayo Es fácil advertir el desencanto que está produciendo en Australia la llamada política del multiculturalismo del actual Gobierno laborista. Sólo hace falta leer las cartas a los periódicos para advertir tal preocupación. Estos síntomas no son buenos. Los recientes acontecimientos de Fiji y Malasia- donde ha vuelto a rebrotar una crisis racista similar a la de 1969- parecen haber alertado a los australianos sobre el peligro de contagio Muchos empiezan a pensar que la promoción de un nuevo boom económico a costa de traer emigrantes puede poner en peligro la cultura anglosajona original del pueblo australiano. Por su parte, el Gobierno federal piensa que la única manera de levantar de nuevo la economía en este país es atrayendo emigrantes selectos y promoviendo la inversión extranjera en Australia. Tal postura está apoyada en los últimos datos del Ministerio de Asuntos Étnicos e Inmigración, publicados con motivo del inminente bicentenario de la colonización. En ellos se muestra que el despegue económico de Australia se ha producido siempre tras las oleadas de inmigración sobre todo, tras la fiebre del oro de mediados del siglo pasado y la segunda guerra mundial. El Gobierno espera conceder 120.000 visados permanentes para el año entrante (5.000 más que 1986) de los que unos 12.000 se reservan para refugiados. Se espera, por otra parte, que la tasa siga aumentando en los próximos cinco años, porque, como señalan otros estudios, sin la inmigración, Australia alcanzaría el crecimiento cero en el año 2030. Lo que preocupa a algunos es que actualmente, el 65 por 100 de los inmigrantes no sean europeos sino asiáticos o surafricanos. Otros datos ayudarán a entender mejor tal preocupación. Las tasas de nacimientos se han invertido de un tiempo a esta parte. En 1947, el 73 por 100 de los nacidos en Australia eran de origen británico y el 41 por 100 de asiáticos o africanos. En 1981, sólo el 37,7 por 100 eran anglosajones (británicos o irlan- Josef Strauss viaja a Moscú pilotando su propio avión Bonn. Carlos Bribián Una vez más- nadie lo consigue con tanto éxito como él en este país- Franz Josef Strauss ha vuelto a sorprender. De una manera inesperada, lo había desmentido categóricamente en las vísperas navideñas, se fue ayer a Moscú, en visita oficial de tres días. La parte más importante de este viaje será, seguramente, su entrevista con Mijail Gorbachov. La invitación, de manos del embajador soviético en Bonn, procede de la Comisión de Economía Exterior del Consejo de Ministros de la URSS. Los temas a tratar entre sus anfitriones y el ministro presidente bávaro son el reforzamiento de la cooperación RFA- URSS en los sectores de economía, ciencia, técnica y cultura. Pero Strauss no sería Strauss si no aprovechase la oportunidad para manifestarse en Moscú sobre todo tema político de trascendencia, incluidas las cuestiones del desarme, aunque, claro está- h a declarado el veterano líder conservador- sin supervalorar mi condición de ministro presidente de Baviera y presidente de la CSU Strauss también atenderá a la súplica que le hicieron los padres de Mathias Rust (el joven que aterrizó el pasado 4 de septiembre en la Plaza Roja de Moscú) e intercederá por él ante Gorbachov, para que no tenga que cumplir su condena de cuatro años en los campos de trabajo soviéticos. Después de todo, Rust comparte con Strauss la pasión de pilotar. La afición de Strauss por la navegación aérea es tanta que el viaje a Moscú lo hizo pilotando una Cessna Citation de su propiedad, en la que se llevó abundante compañía, compuesta principalmente por miembros de su partido. Es esta, por cierto, la primera vez que Strauss, en su condición de ministro presidente de Baviera, visita la Unión Soviética. Vieja historia la de esta invitación que se remonta a comienzos de los setenta. Esta larga espera se debe, según palabras del propio Strauss, a que diversas razones han motivado que la invitación, en numerosas oportunidades señalizada nunca terminase por concretarse Así que, premio a su paciencia, Franz Josef Strauss está desde ayer en Moscú. deses) y el 14,6 por 100, asiáticos o africanos. Si a esto se añade que la tasa de fertilidad de estos últimos es mayor que la de los primeros, no es difícil imaginar que para el siglo que viene Australia pueda llegar a ser un país asiático más. Una encuesta reciente deja ver cómo los australianos actuales son menos racistas que los de la generación anterior. Tal tolerancia parece deberse a que la mayoría considera a los inmigrantes como trabajadores duros, con elevados valores familiares y ejemplares en cuanto a mutua ayuda y cooperación. Pero se les achaca la tendencia a asociarse en ghetos en lugar de asimilar las costumbres del nuevo país. En este aspecto, Australia no puede compararse con Suráfrica, como algunos han dicho. El racismo como tal, es minoritario y, desde luego, es inexistente en la Constitución y a nivel gubernamental. La política del multiculturalismo es vista con recelo por el 80 por 100 de los australianos por los efectos negativos que se prevé pueda ocasionar a largo plazo para estajsociedad. CON EL NIÑO: REYES MILLONARIOS. t PREMIO: 160 MILLONES POR SERIE. 4 PREMIOS DE 500 MILLONES AL DEQMO. 4 PREMIOS DE 250 MRUONES AL DÉCIMO. t 1 -T r MMi SDEEMRO SORTEO EXTRAORDINARIO DEL NIÑO. lotería r iwv nacional w