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14 ABC OPINIÓN LUNES 28- 12- 87 Panorama CIEN CIUDADES H ANS Christian Andersen visitó Barcelona hace ciento veinticinco años. Con motivo de tal celebración, un danés caracterizado como el escritor se paseó en coche de caballos por la ciudad y recibió el homenaje de los niños, que escenificaron uno de sus cuentos. Hasta aquí una breve reseña, más o menos de actualidad. La elucubración particular será otra cosa. Todo dependerá de si sabemos- o podemos- pararnos a las doce del mediodía, o a cualquier otra hora, sentarnos en una mecedora o en una silla cualquiera, entornar los ojos y dejar que todo resbale sobre nosotros, un universo flaccido escurriéndose sobre nuestro cuerpo, forrándolo de maravilla. Hans Christian Andersen regresando del fondo de los tiempos, de la tinta y el polvo de sus manuscritos, por obra y gracia de la alegría de vivir, la ilusión y fantasía de los niños. Tal vez lo más puro del ser humano. Hans Christian Andersen viajando en jardinera a lo largo de las calles de una ciudad, o de todas las ciudades del mundo. O volando, ¿por qué no volando en jardinera? O en mecedora. El aire le suspende con sus manos de flecos suaves y de infinitos dedos. El aire le transporta, metiéndosele tan adentro en los pulmones que se queda prendido en su memoria y en su imaginación. Usted se desliza sobre una pendiente de sombras blandas, baja hasta una esquina sucia donde una cerillera transforma la llamita de una cerilla en una lágrima de oro puro. Pasea usted en mecedora sobre el empedrado de calles antiguas y sin darse cuenta pasa del barrio gótico a una fuente que rocía claveles colorados. Y su mecedora se transforma en el carro de Cibeles, ya en otra ciudad, y luego en un paraguas de piedra que es un duomo famoso en una urbe distinta, y luego en una torre metálica, iluminada, en medio de Europa, que lleva el nombre del ingeniero que la construyó. Y todo sin moverse de su rincón; está usted en cien ciudades, y en su ciudad. En su vieja y olvidada mecedora infantil. Pau FANER Escenas políticas LA INOCENTADA D ICEN estos chicos que nos están llevando hacia el progreso. Estábamos en la caverna y el atraso, y ellos nos conducen hacia la modernidad y más aún, a la posmodernidad. Lazarillo conducía de la mano al ciego. Poco hacía que el astuto y taimado ciego había gastado a Lázaro la pesada broma del calabazazo en el pilón de la puente sobre el Tormes. Lazarillo había caído en la graciosa trampa del ciego y acercó la nariz a la piedra. En ese momento, el ciego le empujó la cabeza y dio con ella en el mojón hasta casi dejarle allí los sesos, escalfados en ella. Digo que Lazarillo conducía de la mano al ciego. Dijo Lazarillo que habían llegado al borde de un regato, y que era necesario saltarlo para seguir camino. Creyó en eso el ciego, quizá porque no le quedara otro remedio, como no fuese el de que Santa Lucía le devolviera la vista. Colocó Lazarillo a su amo frente a un enorme pilar pétreo. Le apartó de él unos pasos, y le dio ánimos para que saltara, como si debiera brincar por encima del regato. ¡Sus! y el ciego dio un salto con tanto ímpetu como si se tratara de salvar el mismísimo Tormes. Lo que sucedió ya se lo puede figurar el lector, si es que no recuerda la historia. El pobre ciego se dio tan gran calabazazo contra la piedra que allí quedó, tendido y descalabrado, mientras Lazarillo se ponía fuera de su alcance por si acaso revivía. Tanto pudo el ciego llamar ¡nocente a Lázaro en la primera historieta, como Lázaro al ciego en la segunda. Entre inocentes, con ser tan picaros el uno y el otro, andaba el juego. Éste es un país de inocentadas, y lo mismo las gastan amos a criados, que criados a amos; videntes a ciegos, como ciegos a los de larga vista. Ahora les ha tocado a los batuecos quedar como el ciego del Lazarillo de Tormes con el chichón en la frente, la cabeza abierta, tendidos, descalabrados y maldiciendo su propia inocencia. Nos iban a llevar al progreso, a la libertad, a la igualdad, a la justicia y a la ética, y nos animaron para que diéramos el salto hacia el futuro. Más allá del regato estaba el paraíso socialista. Y nos hemos dado el calabazazo. ¡Inocentes! Lo ha dicho Rodolfo Martín Villa con palabras muy claras y directas, y desde un discreto apartamiento de la política activa. Con los soc i a l i s t a s hay menos l i b e r t a d más desigualdad y el Estado no funciona. O sea, que vamos progresando velozmente hacia el pilar donde nos rompamos la cabeza. En este día de los Santos Inocentes, lo que hacemos los batuecos con mayor empeño y mayor tenacidad es tratar de engañar a los crédulos, a los simples, a las almas de cántaro, a los candidos y a los papanatas. Vayan hoy mis felicitaciones a buscar a todos los que han caído alguna vez en estas inocentadas que florecen en Celtiberia como las margaritas en mayo, y entre los cuales, desde luego, me incluyo. Felicito a los diez millones de votantes, a los tres millones de votos prestados, y a los que todavía estén dispuestos a dar el salto para seguir progresando hacia el paraíso. O sea, hacia el calabazazo. Jaime CAMPMANY risLian BOUTIQU E Dior Serrano, 100 Tel. 435 94 98 VENTA ESPECIAL FIN DE TEMPORADA BOUTIQUE CAROLL encontrará todos los modelos: cuello alto. caja, polo, etcétera BOUTIQUE CAROLL Jorge Juan, 4 (frente Loewe Serrano) Estas Navidades regale punto, en Carol!