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Largometraje Largometraje Estrenos TV Una larguísima película bélica protagonizada por Henry Fonda Una obra de gran calidad y tensión en la que Warren Beatty, acompañado de Paula Prentis, es un periodista sagaz y arriesgado La oscarizada Stella Parson en una actuación de calidad La batalla de las Ardenas Director: Ken Annakin. 1965. Color. Ciento sesenta y cinco minutos. Sábado, a las doce y veinte, por la Primera Cadena, en Largometraje Ultimo testigo Director: Alan Pakula. 1974. Color. Noventa y ocho minutos. Domingo, a las doce y cuarto, por la Primera Cadena, en Largometraje El bandido caballero Director: Jonathan Kaplan. 1981. Color. Noventa y seis minutos. Domingo, a las cuatro, por la Primera Cadena, en Estrenos TV Basado en lo acontecido en Baltimore a un personaje real, el sacerdote, comprometido en obras sociales, Bernard Pagano, el telefilme que Kaplan ha dirigido, por así decirlo, de forma funcional, se sitúa, con todo, por el interés de su tema, por encima del nivel habitual de este tipo de productos, en buena medida gracias al buen trabajo que, encamando el protagonista, realiza el para nosotros desconocido Ralhp Waite. Aunque, en lo que hace al reparto, lo más atractivo es la intervención de Stelle Parson, en su día oscarizada por su trabajo en Bonnie Clyde El éxito de El día más largo propició, en los años sesenta, la fabricación poco menos que en serie, de películas bélicas con aires de superproducción, de desmedido metraje y con el reparto lleno de nombres famosos, independientemente de la importancia de los personajes a los que intentarán dar vida. La batalla de las Ardenas es una de estas películas, que se icerca a las tres horas de duraión, y cuya acción se sitúa en el frente europeo, en las postrimerías de 1944. Del reparto basta con citar nombres: Henry Fonda, Robert Shaw, Robert Ryan, Dana Andrews. Puede de alguna manera definirse al filme de Pakula como obra de política- ficción y de hecho, aunque no haya ninguna referencia al acontecimiento, se trata de una variación sobre el tema del asesinato del presidente Kennedy y de la posterior actuación de la Comisión Warren, en cuyo dictamen final nadie creyó a pies juntillas. Bajo la forma de un thriller más o menos clásico, Pakula, que a continuación de esta película dirigiría Todos los hombres del presidente sobre el affaire que obligaría a Nixon a dimitir, el Watergate, nos o f r e c e un r e l a t o con frecuencia apasionante, siempre lleno de interés y resuelto con maestría. Es, en suma, Ultimo testigo pese a que en el momento de su estreno pasó por nuestras pantallas con más pena que gloria, un excelente filme, si no exactamente de acción- porque va más allá de la pura acción- sí de suspense con una soberbia fotografía de Gordon Willis- e l colaborador habitual de Woody Alien- y más de una secuencia memorable, entre ellas la del test a que es sometido el personaje al que encarna Warren Beatty. Este encabeza el reparto con convicción, haciendo uno de sus mejores trabajos. Aunque la palma, en lo que a interpretación se refiere, se la lleve Paula Prentiss, una espléndida actriz. Sesión de tarde To er mundo é... mejó Director: Manuel Summers. 1983. Color. Noventa minutos. Domingo, por la Segunda Cadena, en Sesión de tarde Domingo cine Un enredo para dos Director: Ronald Neame. 1980. Color. Ciento cuatro minutos. Domingo, a las diez y media, por la Primera Cadena, en Domingo Cine El éxito de taquilla que obtuvo la película To er mundo é güeno dirigida por Manuel Summers y estrenada en 1982, hizo insistir al director en la realización al año siguiente de To er mundo é... mejó En este filme, Manuel Summers provoca diecisiete situaciones de partida en las que ese pueblo candido e inocente que habita entre nosotros se confunde, reacciona generosamente para que el resto ensaye la carcajada o se ría. Para ello echa mano a los políticos del momento- -que prácticamente son los mismos de ahora- Es decir, desde el presidente González a Suárez, Calvo- Sotelo, Carrillo, Fraga... Estos presentan los 126 ABC distintos dobladas sus voces por el caricato Josele. Así, primero es un enanito enjaulado por un moro malo en la estación de Las Rozas; posteriormente una pareja cariñosa en una parada de autobús y luego un sacerdote preconciliar que pretende confesar en la vía pública, o un inválido que solicita auxilio para ser trasladado de su silla de ruedas a un retrete público. En resumen, Summers, con su personalísimo humor, a veces grotesco y siempre ácido, responde a un esquema ya sabido, donde los provocadores provocan y los provocados responden. Una película para cambiar de humor. Hay películas que, desde su planteamiento inicial, basan todo su eventual atractivo en la pareja protagonista. De hecho, sobre este principio se basó íntegramente el star system cuya muerte tantas veces se ha anunciado y que, aunque en diferentes instancias, se sigue manteniendo en pie, aunque sea a duras penas. Es, en cualquier caso, Un enredo para dos como su título español indica, una comedia escrita y realizada específicamente para el lucimiento de esos grandes actores, ya maduros, que son la británica Glenda Jackson y el americano Waltet Matthau. Y Ronald Neame, un director inglés que se caracteri- za por su elegancia, ha sabido aprovechar las oportunidades que le brindaba un guión en el que participa el también realizador Bryan Forbes, con buen sentido del ritmo, algo básico en el ámbito de la comedia, género en que se inscribe el filme, que es, en definitiva, un pastiche de las películas de espionaje al uso y abuso, con toques de parodia y resuelto con buen tino. Con todo, lo recordable del filme es la labor de los actores. Matthau ha sido, de siempre, un cómico, que ha brillado particularmente al lado de Jack Lemmon, sobre todo cuando ambos han estado dirigidos por el gran Billy Wilder. JUEVES 24- 12- 87