Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Un taburete y un colchón, realizados en bronce, que se exponen actualmente en la Galería Caries Taché, de Barcelona Carta de Barcelona Tapies, en bronce resultará que seguiremos planteándonos de modo acucienta preguntas análogas a las que ya habíamos tenido qué plantearnos en todas y cada una de las ocasiones anteriores. El matiz diferencial, apenas perceptible al pronto, en el que nuevo Tapies que, como dicho queda, es el de siempre, acaso estribe en algo que se diría tan poco necesario -por extrínseco al contenido referencial de sus nuevas obrascomo que sus esculturas lo sean sólo de nombre, y ello únicamente por haber sido fundidas en bronce según el viejo procedimiento de la cera perdida. Quiere decirse que por lo que más se nos imponen desde el primer momento es por aquello en que, justamente, su intervención ha tenido que ser mínima: la fundición de unos determinados modelos que, por perfecta que artesanalmente sea, no entra dentro de su arte propiamente dicho. De donde resulta que lo que Y, sin embargo, hay algo distinto estas obras tienen de escultóricas en esta ocasión. Distinto, se en- no es, cabalmente, sino la mera tiende, de modo diferente a otras, y voluntad, el mero deseo manifestano es redundancia, pues, de no do por Tapies de que lo sean a ocurrir así, lo mostrado en ella por partir de unos objetos o enseres Tapies se nos aparecería como dados, extraídos del entorno famimás repetido y, por ello, menos in- liar cotidiano: una butaca, una quietante. Todo artista, quiéralo o puerta, un colchón enrrollado, un no, por versátil que sea- y acaso taburete, unos libros, un aguamaen mayor medida quien más pueda nil... En suma, se trata de algo seserlo- se mueve dentro de un limi- mejante a los ready made de Martado número de posibilidades ex- cel Duchamp que, por definición y presivas; pero la verdadera piedra como es bien sabido, consisten en de toque, en lo que a su autentici- objetos o elementos de objetos dad atañe, la constituye hoy el he- prefabricados que el artista elevó a cho de que, sin moverse del conta- la categoría de obras de arte por do número de las que más lo inci- su mera decisión de proponérnosten, las aborde una vez y otra los como tales. En palabras del como si fuese la primera. Lo que propio Duchamp relativas a su acsignifica que también para nosotros tuación en tal sentido- palabras- y por ello es efectiva tal prueba- que cita Cirlot en su penetrante ensólo en casos así y ante nuevas sayo El mundo del objeto a la luz obras, de autenticidad comprobada del surrealismo, reeditado no JUEVES 24- 12- 87 IERTAMENTE, no podía sorprender demasiado el nuevo Tapies de estas sus primeras esculturas que Caries Taché, en un alarde de galerístico de gran estilo, presenta actualmente en Barcelona. Y es que todo viene a ser en aquél lo mismo de siempre, o de casi siempre, en apariencia al menos. Además, ya lo dice el propio autor de dichas obras, en torno a las cuales se centran las restantes- pinturas sobre cartón o sobre lienzo- de esta exposición: De toda la vida he tenido una cierta tendencia a que mis cuadros tuviesen algo de relieve, de bajorrelieve según le confesó días pasados, en París y para estas mismas páginas, a Juan Pedro Quiñonero, en la modélica entrevista a cuyo través el pintor nos transmitió con gran claridad su pensamiento. Es que no suelen hacerme preguntas tan estimulantes me diría cuando se lo comenté la tarde del verníssage) C bien ellas se encuentran aprisionadas. Ya se comprenderá por ello lo que el arte de Tapies tiene, según su propósito reiteradamente manifestado por él, de meditación. Y de meditación en un sentido que se encuentra en la raíz misma de las vanitas y los momento morís de otro tiempo. En mi obra- le decía a Quiñonero- siempre hubo esa obsesión de ofrecer al hombre temas de reflexión, con un cierto humanismo, con una cierta preocupación espiritual. Quizá a propósito de su producción más madura y de Cántaro y bota lo que representa como radical insurrección contra la pintura conhace mucho por su hija Lourdes vencional cabría preguntarse, como (1953- 1986) la simple elección se pregunta Ortega a propósito de de un objeto ya equivalía a la crea- las pinturas negras de Goya- d e ción quien, precisamente, Tapies posee primeras ediciones de toda la obra Pero, ¿cabe realmente afirmar grabada- si no habría en ellas un que estas esculturas de Antoni Ta- odium professionis, una antipatía pies no son, aunque dentro de su hacia las bellezas de la pintura muy personal estilo, sino unos rea- que se descarga en una voluntad dy mades en la línea de los idea- de cocear todo arte Pero sosegados hace más de sesenta años, en damente a Tapies- quien no puevísperas de la primera guerra mun- de querer ir contra todo arte dial, por el asimismo inventor de pues como tal instaura el suyo prolos no menos famosos bigotes de pio- puede aplicársele mejor la La Gioconda? Pues sí y no. Des- otra hipótesis que el filósofo se forde luego su ascendencia parece mulaba: la de que tal vez se trataser ésa, como lo fue la de los innu- se de una confesión en que se merables objetos de funcionamien- expresa una insólita, pero auténtica to simbólico o no que tan en boga y lúcida, conciencia trágica de la estuvieron en los años cenitales existencia humana del surrealismo; pero en Tapies se da una subjetivación del objeto que Una conciencia que, por esa vose halla en el polo opuesto de la cación de perennidad que el bronque también a su manera aborda- ce confiere a cuanto por él es asuron los surrealistas. La de aquel se mido, parece quedar fijada, paradónos aparece no como en éstos, en jicamente, en estas esculturas quienes las cosas se nos muestran como un triunfo de ese mismo sencomo sacadas de quicio y libera- timiento de caducidad que tan desdas insidiosa o procazmente de sí velada- y en definitiva, tan ensimismas, sino como en una profun- mismada y bellamente- -habita en dización de su ser y estar propios, ellas. sometidas al doble enigma del tiempo y del espacio en que tamRafael SANTOS TORROELLA A B C 119 L