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ABC Emilio Parrilla Galería Oliva Mará Claudio Coello, 19 (esq. Villanueva) Hasta el 9 de enero De 85.000 a 360.000 pías. Joaquim Gamp ¿c í arres Galería Edurne Marqués de Villamejor Hasta el 20 de enero De 60.000 a 190.000 ptas. Bodegón 1987 OR vez primera expone individualmente en Madrid sus esculturas Emilio Parrilla (Guadix, 1954) artista afincado en Sevilla de quien conocíamos su trabajo en el campo de la pintura. Sin abandonarla, ahora Parrilla se ha volcado en el trabajo escultórico, con el cual ya ha logrado anteriormente un notable éxito en el Colegio de Arquitectos de Málaga. El artista no ha podido sustraerse a la llamada del hierro y la soldadura, camino lleno de sugerencias desde la enseñanza de Julio González, de quien- como ha señalado acertadamente Juan Manuel Bonet- Parrilla no pretende ocultar su influencia. Y es curiosamente en sus hierros en los que palpita el eco pictórico, ejemplo de lo cual es el magnífico Bodegón sobria composición de tres o cuatro Horizonte atrapado 1987 ARIOS años de trabajo ha necesitado Joaquim Camp (Vinyoles, Vich, 1949) para realizar el conjunto de esculturas que ahora expone en Madrid. Se percibe viendo cada una de sus obras que no son fruto de la improvisación, sino que han sido gestadas pausadamente y con un método riguroso. Esto no es nuevo en Camp, quien ya en sus primeras exposiciones barcelonesas, tras haber cursado estudios en la Escuela Massana, manifestaba un extraordinario sentido de la responsabilidad en su trabajo, así, JoamRamón Triado podía presentar una de aquellas muestras en 1975 diciendo: Ante las esculturasobjetos de Camp vemos tres aspectos que las relacionan: imaginación, tradición y actualidad Su búsqueda de formas, en las cuales el espacio adquiría una función protagonista, tenía como soporte principal la madera, trabajada con sabiduría y delicadeza; después introdujo el plástico, el alambre y el plomo, en un proceso en el que se iban acentuando cada vez más los valores netamente constructivos. En la exposición actual Camp se ha centrado totalmente en estructuras de hierro, bien construidas pero leves, en un diálogo verdaderamente prodigioso con el vacío. En unos momentos en los que tanto se abusa del gesto y de un expresionismo un poco desgarrado, las esculturas de Camp son un descanso racional para el espíritu. Hay en ellas una nostalgia de la tendencia constructivista de los años cincuenta siguiendo un camino que nos parece que fue truncado demasiado rápidamente, quizá por una excesiva impaciencia en quemar etapas, sin tener el necesario reposo para ver el mundo de P elementos sobre una plancha metálica, que nos trae las resonancias de la vieja escuela española, que siempre ha conseguido con humildes objetos unos conjuntos de profunda sensualidad. Una simple forma de sandía, sin ninguna concesión al d e t a l l e a p a r t e de su rotundidad formal, junto con un elemento circular y una especie de cuchara, cuyo mango flota paralelo en el aire, llenan a la composición de atractivo. Sus figuras humanas, apenas esbozadas en el lenguaje críptico de González, con el epígrafe genérico de sin título nos ofrecen un verdadero alarde de lo que es capaz de conseguir Parrilla con muy simples elementos, muchas veces reaprovechados. Algún perfil, presuntamente femenino, nos traen resonancia de la época de trabajo común de Julio González- Picasso. Unas veces es el remate de una pletina forjada, con tres simples orificios para remaches, el que nos da una imagen mínima, pero emocionada, de la representación más elemental de un rostro. Otras veces, unos clavos soldados en el remate de la pieza, nos da la idea, en una transcripción literal del maestro de forja catalán, del cabello. Pero nadie piense que Emilio Parrilla sigue dócilmente unos esquemas ya sabidos. El artista, dotado de una fecunda imaginación, demuestra que la lectura de los clásicos es siempre rica en sugerencias. El aporta su fuerte personalidad, verdaderamente optimista, rica de potencialidades y, sobre todo, sabe imprimir a sus esculturas en hierro un palpito, una vitalidad verdaderamente envidiable. V Sin título formas que nacían tras un trabajo analítico. Ahora las formas férrea de Camp constituyen una lección de verdadera madurez. La composición de cada una de sus piezas es muy cuidada. Sus formas son claras y bien perfiladas y los elementos que las componen están premeditamente restringidos: unas varillas, unas superficies planas y unos segmentos de arco. Con ellos y el tratamiento sensible de las pátinas- bien oxidadas bien pavonadasel escultor catalán nos proporciona un espectáculo magistral, con una estética limpia y peurada que supone un goce visual para el espectador. Alvaro MARTÍNEZ- NOVILLO ABC 115 Sin título JUEVES 24- 12- 87 A. M. N.