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Javier Pereda Galería Egam Villanueva, 29 L color vegetal, los colores que se a c e r c a n más al acento natural que contienen las formas vegetales, son los que usa Javier Pereda en los cartones que diseña, para realizar después los tapices y alfombras que ofrece a nuestra contemplación y disfrute. Porque ambos elementos, tapices, alfombras, están pensados y sentidos para ser gozados por nuestros ojos y nuestro cuerpo. El equilibrio- s u inteligenciase continúa en los dedos de la tejedora María Josefa Garrido Medina, quien con un conocimiento sustancial del arte del gobelino, mezcla el tejido tafetán y el tejido trapiet en los tapices, realiza un nudo español en las alfombras, que dan presencia corporal a unos y a otros. Lo sorprendente es el margen de libertad creativa que Javier Pereda concede a María Josefa GaHasta el 9 de enero De 200.000 a 500.000 pesetas ABC Biberstein y Naschberger Marga Paz. Columela, 13 M. Marcos. Villalar, 4 Enero De 450.000 a 1.500.000 pesetas E Tapiz de alto lizo rrido en la transcripción del cartón al tapiz, a la alfombra; el respeto que María Josefa Garrido guarda hacia el cartón, procurando la máxima fidelidad al dibujo y al color que Javier Pereda la brinda. Creo que el equipo que ambos forman es un ejemplo a seguir. Ellos han logrado qué el artista sea a la vez artesano, que el artesano sea a su vez artista. Y ambos sensibilizan y humanizan el amplio universo del diseña. A. C. Byron Temple Galería Sargadelos Zurbano, 46 LARÓ está, una cerámica sirve para verter eí té en ella, soportar una ensalada o un g u i s o a d o r n a r un mueble, sujetar unas flores, abandonar apresuradamente un anillo en su interior. Sirve para todas esas funciones porque tiene interior, un interior complementado por su correspondiente exterior. Quisiera ser convexo para tu mano cóncava decía un verso de Gerardo Diego. Y aquí está el secreto: convexo, lo que se muestra, lo que posee; cóncavo, el espacio que se entrega, lo que contiene- e n el verso el cuerpo amante. Hasta el 31 de diciembre De 1.000 a 25.000 pesetas C ARECEN una mezcla de natalicio y velorio. Se habla de aquellas ocasiones en que una galería española abre exposición de un artista extranjero que no figura ni en las enciclopedias ni en la punta de la actualidad. Todo el mundo felicita a la tal galería por el interés de lo exhibido, alaban su valor y prevén, lógicamente, que no se va a vender la más mínima lata. Ahí da comienzo un rosario de lamentos sobre el mercado español y el reconocimiento de que así no vamos a ninguna parte. Todos los años la misma historia. P título desventaja de que tampoco pueden operar como información. Y es una lástima, porque ambos merecen la pena. Empezando con Michael Biberstein, un suizo afincado provisionalmente en Estados Unidos. Pertenece a la generación de los Armleder, Disler o Federle. Sus obras parecen a primera vista de un paisajismo exacerbado. Paisajes románticos y paisajes orientales. Simbolismo arrebatado y comogonia meditativa. En ambos casos, e j e m p l o s e x t r e m o s de profundidad artificiosa y economía cromática muy dramatizada. El hecho de que algunas piezas del paisaje contrasten, con un plano absolutamente monocromático y superficial revela una conceptualización muy en la onda de una nueva geometría ya tardía y evolucionada hacia el contraste paradójico y la reflexión pictórica autorreferencial tipo Levine, Armleder o Linke. Muy interesante y muy bien hecho. Por su parte, Naschberger, también en estilo neogeo, comienza por recordar a Warhol o más cercanamente a sus compatriotas Polke y Dokoupil. Esto en una serie donde formas vagas se superponen a bordados serigrafiados sobre la tela, ya que en otras su relación con el trabajo de los sevillanos encabezados por Espaliú y Paneque resulta mucho más directa. Su trabajo no es en absoluto malo, pero tampoco nada del otro mundo. En fin, dos propuestas actuales que corren riesgo de pasar sin más debido a falta de información. ¿Una lástima? José Manuel COSTA ABC 113 Cerámica a H U Í Ka Kwong y B a r n a r d Leach, ambos maestros conocedores del sentido zen, que puede aplicarse al trabajo del ceramista, de su respeto por la tierra y el Byron Temple nos muestra la fuego. Así puede hacer suyas eshumildad de sus cerámicas de la tas palabras que escribió Bernard serie española- barro de Grana- Leach en 1940: La cerámica da, cocción tradicional- junto a la debe ser ante todo la expresión modernidad, también levemente auténtica de la vida. El ceramista tradicional, de su serie norteameri- debe trabajar en la preocupación cana e igualmente humilde Es de la sinceridad y la verdad... El en esta humildad, bella humildad, intento de convertir la cerámica donde se apoya su trabajo, consi- en objetos decorativos ignora la guiendo que su presencia se haga parte irracional presente en todo notar tanto por su utilidad como arte. por su diseño sobrio, meditado. Temple aprendió su arte junto Adolfo CASTAÑO JUEVES 24- 12- 87 Pero es que los esforzados as galeristas que nos traen nuevas de allende las fronteras tampoco lo ponen fácil. ¿Cómo va a gastarse el aficionado español casi un millón de pesetas en un cuadro de cuyo autor desconoce toda filiación y del cual la misma galería es incapaz de ofrecer la más mínima información? Supuesto que el aficionado esté suscrito a varias revistas extranjeras, tal vez logre encontrar alguna crítica de alguna exposición, pero es poco probable y sobre todo increíblemente cansado y aburrido... Es más sencillo olvidarse de alguien tan poco fundamental... Es el caso de dos interesantes germanos que visitan Madrid durante estas Navidades. Son Michael Biberstein y Gerhard Naschberger, suizo y alemán, plenamente inscritos en la conversación internacional que tanto preocupa a los artistas españoles más especialmente charlatanes. Sus galerías deben saber que sin unos mínimos datos es complicado generar en un visitante, quizá incluso admirado, la compulsión de la compra. Con la