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JUEVES 24- 12- 87- ESPECTÁCULOS ABC, pág. 8 T- Gharles Cháplin: el hombre que no acabóde reinar, el genio que no descompuso la figura Mañana se cumplen diez años de la muerte de un artista del siglo El cine es un arte que se cuenta por décadas, no por siglos, y mañana se cumple justamente una de la muerte de uno de sus mayores genios, de uno de aquellos hombres que a golpe de manivela crearon los hilos de un ovillo que El actor y director de cine Charles Spencer Chaplin nació el 16 de abril de 1889 en Brixton, un populoso barrio de Londres, en el seno de una humilde familia que se ganaba la vida titiriteando en el mundo del espectáculo. A los cinco años salió por primera vez a escena en un café concierto de Aldersholt, junto a su padre, quien fallecería poco tiempo después a causa de una cirrosis. En 1896, su madre, Hannah Hill, conocida artísticamente como Lily Harley, fue internada en un psiquiátrico y Charles, junto a su hermanastro Sydney, ingresó en un orfelinato. Dos años después, Chaplin fue contratado por el grupo de variedades The Eight Lancashire Lards y participó en numerosas giras, tanto en Inglaterra como en el resto de Europa. Gracias a su hermano Sydney, consiguió integrarse en 1907 en la compañía de variedades dirigida por Fred Karno. Con ella se trasladó a Estados Unidos en 1910. En octubre de 1912 viajó de nuevo a este país, afincándose definitivamente allí. Pronto firmó contrato con la Keystone, a las órdenes de Mack Sennett, y en 1914 interpretó su primera película, titulada Charlot periodista En seguida pasó a dirigir sus propias cintas. En 1915 cambió de compañía, pues la Essanay le ofreció un contrato diez veces mayor. En 1916 fichó por la Mutual y en 1918 por la First National, que le pagó un millón de dólares por cinco años. Desde 1914 hasta 1923 rodó sesenta y nueve filmes, la mayoría de ellos cortometrajes. Después de crear su propia productora, fundó en 1919, junto a Douglas Fairbanks, Mary Pickford y D. W. Griffith, la United Artist. Un año después se desencadena una campaña de Prensa contra él debido a su divorcio de la actriz Mildred Harris y por un incidente público con el productor Louis B. Mayer. En 1921 regresa por primera vez a Europa, siendo recibido con auténtica apoteosis. Madrid. Servicio de Documentación aún hoy está por desmadejar, de alguien que puliendo un personaje, Charlot, pulió a la vez su nombre para la historia de la cinematografía: Charles Chaplin. De alguien que, con andares extravagantes, dio unos pasos muy firmes. Los pasos contados de un infatigable caminante del cine Desde 1914 hasta 1917, Charles Chaplin cinceló las aristas precisas de su personaje Charlot en un sinfín de trabajos cortos y agitados a las órdenes de las grandes productoras de entonces, como la Keystone, la Essanay, Mutual y First National. Fue un período verdaderamente productivo para él y para el cine, porque fue hurgando poco a poco en los resortes habituales y facilones de la época, y adecuando el sentido cómico al uso por uno más personal y extravagante. A este período se deben algunos de sus filmes más elaborados: El vagabundo El prestamista o El bombero Se puede decir que fue en 1917, y con El emigrante cuando la relación de Chaplin con el cine se estrecha definitivamente, si no en cuanto a calidad, sí en la cantidad. Tras ese año y título, Chaplin se vuelca minuciosamente sobre su personaje, mima sus trabajos, su dosificación al público. Vida de perro en 1918, es probablemente su adiós a esa década dominada cinematográficamente por el gag y da paso a la siguiente, en la que Charlot dejó en celuloide la parte más sustanciosa de su legado. El chico en 1922, significó la limadura definitiva de las aristas sentimentales de su personaje, y con él, con Douglas Fairbanks y Mary Pickford, se enroló en la aventura de una productora, la United Artist. A continuación vinieron algunos de sus títulos más representativos e históricos: El peregrino Una mujer de París (1923) La quimera del oro (1925) El circo (1928) Entró en el sonoro con muchas reticencias, su antigua voracidad fílmica se fue aminorando y su relación con el cine se hizo más pausada. Desde que hiciera, en 1931, Luces de la ciudad hasta su siguiente título, Tiempos modernos transcurrieron cinco años. Y desde ese hasta el siguiente, El gran dictador cuatro. Su siguiente trabajo, ya en 1947, fue Monsieur Verdoux Sólo le quedaban entonces tres películas por hacer: Candilejas en 1952; Un rey en Nueva York rodada en Londres en 1957, y La condesa de Hong- Kong con la que entró, en 1966, en la técnica del color, que hasta entonces había desechado con el mismo tesón que hizo con el sonoro. Siempre se le acusó de tener un temperamento endiablado: en 1926 expulsó de su casa a su segunda esposa, Lita Grey, y a sus invitados. El proceso de divorcio originó un gran escándalo, se le confiscaron sus bienes y tuvo que interrumpir el rodaje de El circo La Prensa se puso de nuevo en su contra; por el contrario, tos intelectuales europeos salieron en su defensa: se publicó un manifiesto de apoyo bajo el t í t u l o de Hands of love Finalmente Chaplin fue condenado a pagar una fuerte indemnización. Dos años después se le otorgó un Osear especial por El circo Con la llegada del sonoro, Charlot tuvo que hacer frente a una nueva tecnología, lo que le supuso un engorroso contratiempo para sus esquemas de lenguaje cinematográfico. En 1936, año en que presenta Tiempos modernos contrajo matrimonio con Paulette Goddard. Nunca contó Chaplin con el apoyo ni las simpatías de las autoridades norteamericanas y en 1947 un diputado de la Cámara de Representantes, John Rankin, pidió su expulsión de Estados Unidos. Dos años más tarde fue convocado ante el Comité de Actividades Norteamericanas, al que contestó con el siguiente telegrama: Soy pacifista. Se le acusó Charles Chaplin de filocomunista y cada vez sus dificultades para trabajar eran mayores. Optó finalmente por trasladarse a Suiza en 1953 en compañía de su cuarta esposa, Oona O N e i l l Rompió sus vínculos con el país en el que cuajó su obra. En 1954 recibió el premio internacional de la Paz, y la Academia de Hollywood volvió a acordarse de su nombre en 1972 cuando le otorgó un Osear especial por el grueso de su obra. Tras veinte años de ausencia, Chaplin regresó a Estados Unidos para recibirlo en mano.