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ABC, pág. 56- TRIBUNA ABIERTA JUEVES 24- 12- 87 L Estado de la Florida y la ciudad de San Agustín deben sus nombres a los descubridores españoles del siglo XVI. Desde entonces, la influencia hispana ha sido más destacada en el Estado de la Florida que en el resto de la Unión. Miami, cuyo nombre indígena se pronunciaba originariamente como Miama, fue fundada en 1896 en el extremo sur de los Estados Unidos. Por su clima tropical ha sido considerada el refugio predilecto para los norteamericanos que viven, al norte del país. Pero hoy Miami constituye, sobre todo, un refugio para los miles de inmigrantes hispanos que arriban a sus playas cada año repletos de esperanza. La inmigración cubana- e hispana en general- asentada en Miami en las últimas décadas ha sido como un nuevo descubrimiento de América por los hispanpparlantes. Muchos fuimos allí por razones políticas o económicas, en busca de la estabilidad y prosperidad que la gran nación estadounidense nos podía proporcionar. En la medida de nuestros esfuerzos tratamos de aportar algo nuevo y a la vez tradicional a esta sociedad. Nuestros valores familiares son posiblemente lo más importante. La religión y la cultura también pues el melting E MIAMI ES ALGO MAS QUE VICIO de la vida. Aunque se ha pretendido distorsionar la realidad histórica, afirmando que el Por Xavier SUAREZ éxodo fue principalAlcalde de Miami mente de la clase privipot norteamericano tiende hacia el materialis- legiada o de la profesional. Hay estudios somo y la homogeneidad cultural. ciológicos que indican que el éxodo represenEn cierto sentido, yo experimenté dos exi- ta un espectro completo de la sociedad lios y dos choques culturales. Uno cuando cubana antes del Gobierno de Castro: más partí de Cuba hacia Washington, D. C. -a los trabajadores que profesionales, más empleaonce años- y otro cuando terminé mis estu- dos que empresarios. En la actualidad, los dios en Boston y regresé a Miami contando millonarios cubanos de Miami son, por lo geya veintiséis años. neral, aquellos contratistas sin títulos universiNo es una exageración decir que mis raí- tarios en la mayoría de los casos, que se deces se encontraban en Miami, porque en sempeñaban como trabajadores de la cons 1975 la propia colonia cubana había echado trucción en Cuba. las suyas en esa ciudad. Actualmente habitan Como resultado de este fenómeno social, alrededor de 800.000 hispanos en el Gran Miami. En su inmensa mayoría son refugia- Miami ha cambiado su carácter de ciudad tudos políticos provenientes de sistemas totali- rística por el de una comunidad de economía tarios como el de Cuba, Haití y Nicaragua; pujante que se destaca por su comercio y otros inmigraron por razones económicas Banca internacionales, la alta tecnología de la desde países como Puerto Rico, Colombia y industria biomédica y su impresionante sector República Dominicana. Todos hemos contri- de la construcción. buido significativamente al carácter internaComo ciudad internacional y punto de enlacional, bilingüe y bicultural que actualmente ce entre el continente americano y e l resto de caracteriza a Miami. las naciones libres del mundo, tenemos un Los cubanos que han venido a esta ciudad presente que nos halaga y un mañana muy se han distinguido en todas las dimensiones prometedor. de Esteban, y una nutrida representación mexicana (Alí Chumacero, Hugo Gutiérrez Vega, Elias Nandinó, MURCIANO David Huerta, Manuel Ponce, Jorge Hernández Campos... fueron, entre otros, los participantes. La clave de este encuentro, si se me permite la eventualidad, residió en el encuentro: en la toma de contacto entre los poetas asistentes, en el intercambio de información y de libros, en la promesa de mantener, conclusas las jornadas, la relación establecida en el decidido propósito de procurar, cada uno en la medida de sus posibilidades, que la intercomunicación poética entre los diversos países latinos, y en especial los hispanoparlantes, se reafirme e intensifique. Porque no se trata de un problema de desinformación que afecte sólo a España (es decir, que desconozcamos o nos desconozcan) sino también a todos los países latinoamericanos entre sí. Cierto es que decisiones de este tipo no son fáciles de llevar a la práctica, pero no lo es menos que para cumplir camino hay que echar a andar; y en este caso, naturalmente, no es cuestión de empezar una tarea, ya emprendida, sino de salvar sus insuficiencias, que son muchas. Mientras que esto se dilucidaba, la poesía brotaba, imparable, sesión tras sesión, rica en lenguas y en acentos, diversa y una. Y Querétaro disponía su cielo más transparente, su rol mejor, para que todo encajase y medrase y fuese grato; y su tanta belleza junta: calles recoletas ornadas de buganvillas, placitas solitarias, San Francisco y su espléndido museo, Santa Rosa y su clara sorpresa... Y, allá arriba, el acueducto del XVIII, altivo y desafiante. Retengo un instante, en e: limpio mediodía: el sabor de la jicama, chorreada de limón y sal. Que yo en México estoy a mi contento escribió Bernardo de Balbuena. Cuatro siglos después, uno repite el endecasílabo. Y lo suscribe. OLVER a México. Al cabo de los años, volver, bajo la mansa luz del otoño, al rebullir de la ciudad grandiosa, a sus calles pulsantes, a sus luengas avenidas, a sus frondosas alamedas. Entrarse, al azar, en alguna iglesia, y deternese ante la llama que arde bajo un Cristo tronchado y oscuro; oír el rumor acordado de una fuente coronada de palomas; desembocar, de golpe, en la gloria del Zócalo, en esa plaza, en esa taza inmensa donde el cielo se vierte como un zumo de oro; pararse ante una casa con azulejos, una torre esbeltísima, un árbol giganteo. Se ha dicho que México es la ciudad de los palacios, mas igual podría decirse que es la ciudad de los monumentos conmemorativos, de las estatuas: aquí están, en bronce, desde Carlos IV hasta Beethoven, pasando por Churchill, Gandhi, Bécquer o Juan Pablo II. Y Colón, dos veces. Y, claro, cuanto es historia y razón de un pueblo, desde Cuautémoc a Pancho Villa, Juárez, Hidalgo... Y Martí, grandón y erguido en su plaza, hijo- padrede la libertad. He visto a una muchacha cetrina, de larga trenza negra, ofrecer charamuscas y caramelos al son de una armónica; la he visto luego espejeada en la danzante de un zapateado de Zirándaro, en el prodigioso ballet de Amalia Hernández. He visto en la verja de la catedral, extendido por una comunidad india, un cartelón con esta leyenda: 12 de octubre de 1492. Desgracia Nacional y he visto y oído en televisión al historiador Edmundo O Gorman, respondiendo, ponderado, ecuánime, a una entrevista sobre la festividad de ese día, decir de pasada algo sobre los canal as españoles En tanto, Guanajuato celebra, por todo lo alto, su famoso Festival Cervantino. España odiada y querida, denostada y admirada, punzando en cada lengua como una quemazón, como una gota, también, de miel rubia. Y me he escapado después, en V ENCUENTRO EN QUERETARO Por Carlos un autobús destartalado, hasta Puebla, a sorprenderle sus ángeles por las esquinas, a reencontrar la sombra compañera del viejo poeta Adam Rubalcava, que supo captarle a ese relicario de América sus esencias mejores, y a llegarme, cómo no, hasta su iglesia de San Francisco, hasta la urna de plata que guarda el cuerpo incorrupto de Sebastián de Aparicio, el santo frailecico gallego del que no ha mucho dije en estas páginas. Pero mi destino final era Querétaro, en donde, por segundo año consecutivo, tenía lugar el Encuentro Internacional, de Poetas del Mundo Latino, que organizan conjuntamente diversos organismos mexicanos, entre ellos la Universidad Nacional Autónoma y el Instituto Nacional de Bellas Artes. Querétaro, allá en la Mesa Central de la altiplanicie mexicana, nació, como pueblo de fundación hispana, en 1531; ciento cuarenta años después, Carlos II le otorgaba el título de Tercer ciudad del reyno Pero lo que quiero destacar aquí es que Querétaro luce en su escudo, junto a un sol, una cruz y unas vides, la figura de Santiago Apóstol, quien, el 25 de julio citado, contribuyó con su espada y su brío a la derrota de otomíes, chichimecas y tarascos. Y allí, en Querétaro, en su Teatro de la República, tuvieron lugar las sesiones de trabajo de este Encuentro, concebidas con sencillez y eficacia: breve lectura de cada poeta y conversaciones informales en torno a la poesía, su ser y su problemática. Ledo Ivo (Brasil) Santiago Kovadloff (Argentina) Efraín Jarra (Ecuador) Antonio Cisneros (Perú) Enrique Fierro (Uruguay) Roberto Sosa (Honduras) Luis Alfredo Arango (Guatemala) y quien esto escribe (España) junto con el canadiense (de Quebec) Jean Paul Daoust y el francés Clau-