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JUEVES 24- 12- 87 INTERNACIONAL A B C 39 Alfonsín zanja el último punto caliente de su relación con las Fuerzas Armadas Astiz asciende a capitán y pasa a situación de retiro Buenos Aires. José Alejandro Vara Después de un largo mes de tiras y aflojas tensiones y rumores para todos los gustos, el presidente argentino, Raúl Alfonsín, decidió ascender a capitán de corbeta al polémico teniente de navio Alfredo Astiz, al tiempo que dio la orden al ministro de Defensa para que dispusiera su pase a la situación de retiro. Esta decisión, evidentemente política, ha sido acogida con entusiasmo por todos los organismos de derechos humanos. La noticia, sin embargo, ha sido recibida con una inocultable mueca de malestar en los ambientes de la Marina. De esta forma, el presidente argentino ha decidido cortar por lo sano el último punto caliente de su relación con las Fuerzas Armadas. Astiz, beneficiado por la ley de obediencia debida en sus causas pendientes por sus actuaciones durante la dictadura, ha sido ascendido a capitán de corbeta, puesto que no existe obstáculo legal o técnico que lo impida. Pero al mismo tiempo, el presidente de la nación, en su condición de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, ha ordenado su pase a situación de retiro por entender que la permanencia en actividad del denominado ángel rubio no favorece la relación de la sociedad civil con la familia castrense. leyes de punto final y de obediencia debida tanto habían dañado su imagen de defensor de los principios éticos con que había llegado a la Casa Rosada, y ha cogido el toro por los cuernos. En un decreto firmado en la noche del martes, el presidente argentino ordena al titular de Defensa que inicie los procedimientos pertinentes para pasar a Astiz a situación de retiro obligatorio. Este decreto va acompañado de un informe- que permanecerá en secreto- en el que se reflejan los fundamentos específicos de su determinación. Ahora, la pelota ha quedado en el campo de la Armada escribía ayer un comentarista. En efecto, la Junta de Calificaciones de la Marina dispone de un mes para decidir si avala la resolución presidencial de considerar a Astiz como elemento no apto para proseguir con normalidad su carrera militar o si, por el contrario, considera que, a pesar de todo, no existe impedimento alguno para que el marino permanezca en actividad. En este segundo caso, Alfonsín tendría que olvidarse definitivamente de buscar la anuencia de los marinos y disponer por sí mismo el alejamiento de Astiz, o que sin duda podría dar lugar a más de una conmoción en el seno del almirantazgo. Los altos mandos de la Armada celebraban, en estas últimas horas, reuniones informales para analizar la orden del presidente. En círculos del Gobierno, se aseguraba que no es de esperar, por el momento, una reacción compulsiva por parte de los marinos. Algunos almirantes veteranos en situación de retiro aseguraban ayer a los medios informativos que, pese a que la decisión no ha causado precisamente alegría en el seno del arma, no hay que pensar en una revuelta al estilo de lo ocurrido en Semana Santa El IRA asesina a un dirigente extremista protestante Londres. Alfonso Barra Los habitantes de Irlanda del Norte esperan con miedo las represalias en las fiestas navideñas tras el asesinato por el IRA det dirigente número dos de la Asociación para la Defensa del Ulster, organización paramilitar autorizada por la ley que agrupa a extremistas protestantes. John McMichael quedó destrozado al intentar poner en marcha su auto en el que los terroristas habían colocado una carga explosiva. El vehículo se hallaba estacionado delante de ia vivienda de la víctima, en Lisburn, a 15 kilómetros de Betfast. McMichael cambiaba de coche cada dos semanas como medida de precaución. Un portavoz del IRA, al reclamar la responsabilidad por el crimen, recordó que el extremista asesinado mandaba la organización Luchadores por la Libertad del Ulster, declarada fuera de la ley y responsable de un rosario de atentados y desmanes cometidos en favor de la causa protestante. El presidente de la Asociación para la Defensa del Ulster, Andy Tyne ha anticipado: Esa muerte será vengada. No hay otras palabras para comentar el hecho. La receta alentada ahora por los llamados leales la mayoría protestante de la región, es aterrorizar a los terroristas. Las autoridades británicas temen que las bandas de leales seleccionen objetivos de mucho valor entre la minoría católica, partidaria en general de la unidad irlandesa. John McMichael había tenido fricciones con la Policía. Varias veces fue detenido- para someterle a interrogatorio en relación con actos de violencia y crímenes. Según fuentes de la minoría católica, el IRA atentó contra ese extremista porque intentaba organizar una campaña terrorista en Dublín y otros lugares de la República. En 1985 declaró que en la violencia había más posibilidades de solucionar el problema norirlandés que en un proceso negociador. Siempre que los terroristas dan un golpe en países del Occidente, dirigentes políticos y comentaristas buscan motivos de cienciaficción para explicar el atentado. La realidad, sin embargo, es que en esta era nuclear la violencia es un arma estratégica de inmensa importancia. Entre 1968, cuando empieza la rebelión en Irlanda del Norte, y 1980 hubo 6.7 Q 0 atentados terroristas. De ellos, tan sólo 62 ocurrieron en países comunistas. Como aseguran los expertos británicos, en la Unión Soviética y sus dependencias está la percha de gran parte del terrorismo actual. El principio para justificarlo parece sencillo: la violencia es permisible y legítima contra las sociedades no comunistas en nombre de la liberación popular. La jerarquía de la Iglesia de Roma, que al principio censuraba a las autoridades británicas por la discriminación contra la minoría católica, ahora condena rotundamente Ja violencia de ambos bandos. Será porque la campaña que aireó la causa romántica busca ahora la creación de un Estado marxista- leninista, con los curas a buen recaudo, en vez de la unidad de la isla. Presiones sobre Alfonsín Tal decisión, según algunos observadores, responde a las enormes presiones que han llovido en las últimas semanas tanto del exterior como del interior del país. En efecto, Astiz es el símbolo de los excesos cometidos por las Fuerzas Armadas durante los últimos gobiernos militares. Su activa participación en los casos de desaparición y muerte de dos monjas francesas y de una joven sueca imprimió a este caso una dimensión internacional ante la que el presidente Alfonsín no podía permancecer insensible, más si se piensa que el mes próximo tiene programada una visita oficial a Estocolmo, donde no podía presentarse alegremente con un Astiz ascendido y en activo excepto a riesgo de sufrir muestras de repudio oficial y popular. También en el frente interno, el caso Astiz estaba siendo utilizado por los organismos de derechos humanos argentinos como el último casus belli contra el Gobierno radical, en forma de manifestaciones, movilizaciones y campañas de Prensa, con apoyos de importación como el rockero Sting o la actriz noruega Liv Ullman. El problema venía dado porque, al mismo tiempo, la Armada había adoptado también a Astiz como símbolo de su actuación en la denominada guerra contra la guerrilla hasta el punto de que un notable número de almirantes- con el jefe del arma a la cabezahabía amenazado en los últimos días con presentar su renuncia al jefe del Estado en el caso de que se depurara al polémico marino. El ministro de Defensa, Horacio Jaunarena, había insinuado al presidente la necesidad de una solución salomónica aprobar el ascenso y ordenar su pase a situación de disponible pero sin exigir su retiro. Así se contentaría a todos. Sin embargo, Alfonsín decidió olvidar estas componendas que, como en los casos de las Imposición de galones Astiz, según informa France Presse, recibió, en la noche del martes, sus galones de capitán de corbeta, inmediatamente después de hacerse público el decreto presidencial. La imposición tuvo lugar en el transcurso de una ceremonia organizada a bordo del destructor Hércules en el que precisamente estaba destinado, informaron fuentes de Bahía Blanca. Esta ciudad, situada a seiscientos kilómetros al sur de Buenos Aires y muy próxima a la base naval de Puerto Belgrano, ha venido siendo considerada tradicionalmente como la base principal de la Marina de guerra Las mismas fuentes han indicado que la situación en la ciudad, en la mañana de ayer, era de absoluta normalidad, y que no se había producido ninguna declaración pública ni actos de indisciplina.