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EDtTADO PRENSA POR ESPAÑOLA SOCIEDAD XN 0 N 1 MA 21 DE DICIEMBRE 1987 ABC LA DERROTA DE LA nel) Un apostolado que, no hace falta decirlo, está a años luz del apostolado cristiano. Los valores universales, Bien, Verdad, Justicia... ceden ante este nuevo Becerro de Oro que exige incluso sacrificios h u m a n o s Los t e r r o r i s t a s sacerdotes distinguidos de esta idolátrica religión, aplacan a su modo la insaciable sed de sangre de la despótica deidad. El pueblo se convierte así en coartada de todas las monstruosidades. El pueblo queda, pues, substantivizado, convertido en instancia suprema que exige de sus miembros la máxima lealtad. En caso de conflicto entre los derechos del individuo y los del pueblo predominan éstos y quien no se somete incurre en todas las condenaciones. En buena lógica nacionalista los derechos que brotan de la existencia misma de cada pueblo los obispos vascos llegan hasta el principio de autodeterminación que debe ser afirmado como derecho propio de cada pueblo Y ello a pesar de que poco antes escriben que se trata de un tema de innegable contenido político que, en cuanto tal, no nos corresponde dilucidar ¡Qué espléndida ocasión perdida de callarse! ¿Hasta dónde llevan ese principio los señores obispos? ¿Se podría autodeterminar Extremadura, el cantón de Cartagena, La Rioja o la ciudad de Oviedo? ¿O queda reservado ese derecho a los pueblos de élite que tienen una lengua propia aunque sólo la hable una ínfima minoría? Complejo tema éste de la autodeterminación, en efecto, imposible de abordar desde la ignorancia y el amateurismo. Habría que recordarles a los obispos, con todos los respetos, la vieja máxima de zapatero, a tus zapatos Los obispos vascos se mueven en el mismo universo mental que aquellos fariseos nacionalistas que luchaban por sacudirse el yugo de la Roma imperial y opresora y pretendían socavar el prestigio de Jesús poniendo en evidencia su falta de fervor nacionalista. La conocida respuesta de Cristo a la aviesa consulta farisea, Dad al César lo que es del Cé- R E I) V C C I VD II ISTRACION TVLLERES- SERRAIVO. 61 i no Í -vi D R i D FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA A pastoral de los obispos vascos ha provocado una de las polémicas más vivas y apasionadas de los últimos tiempos. No es la primera vez. Ya en abril de 1981 los monseñores vascos publicaron otro documento en el que, como ahora, era inevitable deducir que colocaban en el mismo plano al terrorismo y a la respuesta del Estado de Derecho. Se hablaba allí de acciones militares de ETA y, púdicamente, a los asesinatos de la organización terrorista se los denominaba muertes causadas en nombre de una supuesta justicia o estrategia revolucionaria Todo un hallazgo lingüístico. En aquella ocasión se registró incluso la inmediata reacción del Gobierno, cuyo presidente, Calvo Sotelo, llamó a la Moncloa al nuncio apostólico para expresarle su malestar. También ahora el Gobierno ha hecho llegar su preocupación al Vaticano. Presenciamos, pues, la repase de un acontecimiento ya vivido y que nadie sería capaz de asegurar que no se repetirá. Con muy buena voluntad habrá hasta que felicitarse, pues un meticuloso análisis de la confusa prosa clerical revela un cierto progreso en la condena de la violencia. Albricias, y esperemos que hacia el año 2000 los obispos vascos del momento utilicen un lenguaje más categórico, parecido al que- como nos revelaba hace poco Martín Descalzo- usan los obispos irlandeses para condenar al IRA. Lo primero que sorprende en el prolijo texto euskoepiscopal es su carácter farragoso y contradictorio, su sintaxis retorcida, su continua huida a la abstracción y la ambigüedad. Rasgos todos ellos impropios de un documento que, por pastoral, debería situarse al nivel de los más sencillos del pueblo cristiano. El insuperable estilo pedagógico de las parábolas de Cristo parece definitivamente perdido y olvidado. Da la impresión de que el malcanzado propósito de contentar a unos y otros ha hecho sufrir al documento ese deliberado proceso de trabucamiento al que tan aficionado era Eugenio d Ors cuando decía aquello de: Obscurezcámoslo Pero más allá de esos defectos de forma, lo que verdaderamente inquieta del texto es la filosofía que subyace, que hace posible encontrar posiciones escasamente compatibles con el cristianismo, y que van de un ingenuo rousseaunianismo nos preguntamos... si los hombres no podemos ser suficientemente buenos a un cierto y vulgar hegelianismo la verdad histórica objetiva Aunque, desde el principio hasta el final, lo que preside esta triste epístola es la inconfesada idolatría del pueblo considerado como valor superior e inamovible, punto de referencia, con la cultura que le es propia, para la conciencia histórica actual convertida por estos eclesiásticos en criterio último de moralidad. Sin decirlo expresamente aparece tras la prosa episcopal eso que Julien Benda ha llamado el bárbaro apostolado de los particularismos nacionales (La fin de l eter- L sar y a Dios lo que es de Dios habría merecido de los nacionalistas vascos de hoy, incluidos sus popes, epítetos del tipo de traidor y españolista Es evidente que los obispos vascos no corren ese peligro. Decididamente hay ciertos clérigos para los que el Evangelio se ha quedado convertido en una antigualla, pues han dejado de buscar en él su inspiración pastoral. En un libro reciente y polémico de un joven filósofo francés, Alain Finkielkraut, titulado La défaite de la pensée (1987) se plantea precisamente este problema de la idolatría de la cultura nacional, del pueblo que, afirma, ha acabado por derrotar al pensamiento. Desde Herder, que acuña el concepto de Volkgeist- idea que alienta en toda la pastoral- cada nación asume el orgullo de su ser incomparable... (y) los pueblos no tienen que rendir cuentas sino a sí mismos Bajo el nombre de cultura- escribe Finkielkraut más adelante- no se trata ya para (los intelectuales) de hacer retroceder el prejuicio y la ignorancia, sino de expresar, en su irreductible singularidad, el alma única del pueblo de la que ellos son guardianes. Pongamos clérigos donde dice intelectuales y entenderemos la mentalidad que aletea en la pastoral. A partir de ahí- concluye Finkielkrautse produce la derrota del pensamiento La barbarie se apodera de la cultura. Y a la sombra de esa gran palabra crece la intolerancia al mismo tiempo que el infantilismo. Los valores universales quedan suplantados por los nuevos valores del pueblo y su cultura. LA MAYOR COLECCIÓN DE ALFOMBRAS PERSAS Y ORIENTALES Certificado de origen y garantía de cambio. V Tel. 241 90 88 Alejandro MUÑOZ ALONSO 44l Facilidades de pago. A. y f V P- Pintor 1 Rosales, 1 u La idolatría nacionalista, tal y como aparece en la pastoral, acaba también suplantando los valores universales (católicos) por los valores de la nación vasca. Y además de la derrota del pensamiento se produce la derrota de la fe puesta al servicio de los intereses temporales y de los valores del pueblo, consumándose la suprema apostasía sufrida con la sangre de los inocentes. Cuesta trabajo pensar que tales desvarios, curioso alimento espiritual, provengan de quienes, por mandato divino, tienen como misión ser sal de la tierra y luz del mundo Ante tanto extravío no puede por menos de recordarse las invectivas de Jesús contra los fariseos acusados de guías ciegos Al lado de esta penosa filosofía de fondo, las afirmaciones del documento sobre temas tan estrictamente temporales como la negociación, la autodeterminación, la acción policial, la tortura (que se atribuye a los policías, pero no a los terroristas) o la crítica de procedimiento de urgencia que utiliza Francia para entregar etarras, son puramente anecdóticos. Cuando se parte de principios aberrantes se llega, necesariamente, a conclusiones desnortadas.