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cia. Llega un momento en el que es muy difícil afirmar que la realidad objetiva es un mundo aparte, una materialidad aparte. Y las cosas de la naturaleza se mezclan mucho con las mismas ideas del observador. El observador, la cosa observada, llega el momento en que son lo mismo. ABC de ía arfc Pintara española ¿Le parece pertinente hablar de pintura española? ¿Cuál sería, es, su puesto, en la escena internacional? -Se ha hablado mucho de todo eso... Se ha hablado de una pintura catalana, de una pintura de cada región, de cada país... No lo sé. Quizá yo haga una pintura catalana sin proponérmelo. Y me parece que proponérselo sería utilizar tópicos que no sé si me parecen interesantes. ¿Cuál sería, entonces, la originalidad radical de la pintura española? -Tendría que ser la suma de las pinturas y originalidades de cada autor, de cada personalidad que aporte o pueda aportar algo. Me parece muy importante subrayar que una de las bases de la estética es la personalidad individual. Se trata de algo de lo que no se habla mucho, y que me parece esencial. Es necesario que cada autor diga algo de la realidad, o de la vida. Se trata de algo esencial en la vida artística. Finalmente, si el arte español tiene que ser original, deber ser porque haya unas personalidades que lo sean. ¿Cómo percibe el futuro de su propia obra, a partir de su última exposición y las esculturas en bronce? -Yo, muchos días, cuando voy al estudio, no sé lo que voy a hacer... Me gusta aportar algo del intelecto, me gustaría aportar algo que desarrolle mis instintos, mi gusto por algunas cosas, que pueda desarrollarse libremente, de manera espontánea, al compás de los acontecimientos que me rodean, siempre en función de la vida, y siempre en función de buscar el conocimiento y buscar una ética correcta. -D e paso, aquí en París, ¿Ha visto usted las exposiciones Veinte siglos de pintura española ¿Qué le parecen? -E n general, me parecen muy bien, hasta, digamos, los artistas de mi generación. Me parece que se trata de una selección muy bien presentada. Después, como siempre pasa, con los más jóvenes hay una cierta dosis de partidismo. -E n los primeros catálogos de esas exposiciones se avanza la teoría de una originalidad radical del arte español, basada en una suerte de anti- humanismo el apogeo del gran realismo español convertido en una especie de maquinaria de guerra contra los humanismos occidentales de los últimos siglos. ¿Le parece plausible esa hipótesis de trabajo? ¿Cuál es JUEVES 17- 12- 87 su propio balance personal de esa historia? -Y o no soy historiador... Yo creo que el arte de cada país tiene un sello muy particular, incluso a pesar de los artistas. Los colores catalanes son unos colores distintos a los colores italianos o franceses. Y, sin querer, cómo dudarlo, es posible tener un sello especial, consumar una aportación original al arte universal. Ahora, intentar defender o imponer ese modelo, excesivamente intelectualizado, con unas consignas determinadas, sería algo como intentar prescribir los modelos de un arte catalán o español o italiano Esa perspectiva no cuadra en absoluto con mi temperamento. -Desde esa óptica, ¿Pudiera confundirse la historia de la ética y la moral, la historia y la vida de los pueblos con la historia de los colores? -E s muy bonita esa pregunta, verdaderamente, y muy halagadora para un pintor. Intimamente, de verdad, yo así lo creo. Yo pienso que la pintura influye mucho en todas las concepciones del hombre. No, no se puede expresar, quizá, de una manera excesivamente racionalizada. Pero hay como una especie de comunión entre el espectador y los colores que, seguramente, nos producen unos estímulos, incluso una manera de actuar en la vida cotidiana. Y cada color puede influir en nosotros. Puede darnos ánimo. Nos puede dar una sensación de pesimismo, de desolación, de esperanza, de muchas cosas. Como la vida, influyendo y reinventando o reescribiendo la vida. Cartón de Antoni Tapies Juan Pedro QUIÑONERO A B C 145