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Sanz Magallón Galería Sokoa Claudio Coello, 25 Hasta el 5 de enero Desde 35.000 pesetas F. Manchado Je ía Galería Duran Serrano, 30 ABC Hasta el 4 de enero De 175.000 a 600.000 pesetas Silueta italiana EMOS a Sanz Magallón desenvolverse con fruición dentro de esa tradición tan francesa de los pintores urbanos (Marquet, Pissarro, Desnoyere, Lépine, Monet, Utrillo) una tradición de testimonio apasionado cuya genealogía lleva hasta las mismas raíces de la pintura europea, desde las plazas que se asoman al tríptico de Merode a las pulcras vedute venecianas de Canaletto. Pero esta tradición del paisaje urbano la recoge y prolonga Sanz Magallón más en la línea de un Guardi, aunque nuestro pintor sea también arquitecto, y ello porque su estética, más que su técnica, es impresionista, de donde su relación más cordial con los pintores franceses que se propusieron la ciudad como motivo de sus cuadros. Pero Sanz Magallón no se plantea el paisaje urbano como ocasión costumbrista, línea tan afín a nuestros pintores del XIX, sino como paisaje puro, sin que esto perjudique la renovada coyuntura de crónica fiel del natural Madrid al atardecer Silueta italiana El Sena Cabo de Palos Tenerife Hong- V Kong que siempre se traslada- -traduce- más todavía que desde su imagen desde la sensibilidad del pintor, casi siempre en una sinfonía de grises que van desde los atardeceres argentados a los amaneceres que los funden en su rosicler. Una pintura amable, sí, tan francesa también por ello, tranquila y leve, más asociable a un Eugéne Boudin que a los acuarelistas ingleses, con los que Sanz Magallón puede tener tal parentesco en la factura, transportada aquí en capas de color suaves, tenues, delicadas... Se diría que hay en Sanz Magallón una premonición de cambio vulnerador del natural y que por ello, ansia retenerlo acordado a la memoria cordialísima de su visión (como, en otro plano, ocurre con el testimonio que Antonio López García quiere arrancar, para peremnizaría, a la Gran Vía madrileña) Es ésta, además de cuanto intrísecamente es como pintura, una pintura de amoroso testimonio que, mañana, muy pronto ya, será una pintura de recuerdos y nostalgias, y ésta es la clave de su lirismo. A literatura se construye con palabras y la pintura con imágenes, pero malo sería olvidar que de nada nos sirven las unas y las otras- imágenes, palabras- si en su fecundo vientre común de hermanitas de Siam no viajan las ideas dice Fernando Sánchez Dragó presentándonos a Faustino Manchado, en quien ve la mirada del tercer ojo del tifón Y cierto que en el torbellino de esta pintura viajan las ideas, pudiéndosela entender como pintura ideográfica, simbólica hasta cierto punto, pues está repleta de imágenes en relación, aunque sería más orientador Sobre la brevedad de la vida entenderla como una pintura surreal, en cuanto sus pone a la manera de un Arcimimágenes subvierten la visión de boldo no vegetariano, con objetos lo acostumbrado y, de alguna seleccionados del azar que se manera, se organizan frente- no los proporciona, con los que agocontra- lo real. Todo ello, hay niza una fantasía metafísica y que advertirlo inmediatamente, barroca que sumerge en una atdesde la plástica pura. Faustino mósfera de fría nebulosidad, veManchado no se sirve de la pin- lando (tal vez por principio, y por tura para desatar imágenes, ello con algún exceso) las formas como hacían los surrealistas his- que antes de ser veladas serían tóricos, sino que aprovecha la más rotundas y colorísticas, y posibilidad de las imágenes para que luego se arriesgan al trance desarrollar un sorprendente mun- de desaparecer tras esa suerte do pictórico; un mundo que com- de grisalla que las amortigua y las silentiza no desvaneciéndose nunca porque se sustentan en un dibujo claro y definidor, porque Faustino Manchado es un experto dibujante. Y es, sobre todo, un pintor que tiene un mundo propio, lo que no es grano de anís en tiempos de mundos comunales. En 1983 obtuvo Faustino Manchado el I Premio de Pintura Duran, y en 1984 fue finalista de los Premios Penagos, Blanco y Negro y Rotary International. En 1986 fue también finalista del BMW y del Premio L Oreal. Lo que no está mal en pintor tan joven, pero sobre todo tan pintor. L Madrid al atardecer: La Almudena JUEVES 17- 12- 87 La era atómica (plumilla) A. M. CAMPOY ABC 139