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JUEVES 17- 12- 87- DEPORTES Octavos de final de la Copa del Rey ABC, pág. 89 0- 0: Atlético de Madrid y U. D. Las Palmas invitaron a pedir el libro de reclamaciones La ausencia de Futre se notó demasiado en el estadio Calderón Madrid. Luis Prados de la Plaza Los más antiguos de la localidad no recuerdan algo parecido. Para mí es que no nos lo merecemos. Tal vez sea porque tampoco nos merecimos aquel gol de Futre hace diez días... No por el empate a cero, sino por los noventa minutos de despropósitos al aire libre, este partido ha resultado lo que se dice un desastre. No es ninguna tontería. Si en el fútbol existiera el libro de reclamaciones, al término del partido Atlético de Madrid- U. D. Las Palmas habríamos visto una cola para rellenar hojas... si es que los bolígrafos no se habían quedado con la tinta helada. Tiene difícil justificación que un equipo vencedor en su visita a Las Palmas, por tres goles de diferencia, hace setenta y cinco horas, tenga que sufrir tanto y enseñar semejantes agujeros en su propia casa. Es cierto que el balón no se mueve siempre igual, por mucho que los protagonistas sean los mismos, que no lo han sido tampoco, a la vista de tanta evidencia como la falta de Futre se hacía notar en el campo. Los isleños son menos culpables, puesto que de perder con estrépito en casa a empatar fuera hay notable diferencia a su favor. Mucho me temo, por otra parte, que ni Parra, ni Landáburu, ni el mismo Alemao, entre otros, hayan repetido su actuación delante de la parroquia propia. Las cosas del Atlético parece que tienen que ser así. Una carrera de mal juego, desgana y confianza excesiva se han debido aliar parav producir semejante bodrio. Si Cecil B. de Mille hizo con Gina Lollobrigida El mejor espectáculo del mundo alguien debiera proponer El peor espectáculo del mundo con el hijo de Marquitos, por ejemplo, y sus compañeros de escena. Con los defensas Julio sobre Salinas, Osear sobre Marina y Mayé sobre Marcos, los isleños han asegurado la cerca de un Atlético sin más garra, en el que hasta Alemao se ha contagiado de la lentitud aplatanada impuesta en el centro del campo. Nadie se hubiera creído que algún jugador canario fuera capaz de inquietar a Abel, y así resaltaba la defensa rojiblanca de cuatro, con Tomás y Juan Carlos de atacantes, de vez en cuando, y toque de rebato para los centrales a la hora de rematar faltas o corners sobre todo al final, cuando se veía que los centrocampistas estaban flotando y los delanteros no daban señales de vida. Después del descanso, antes de cumplirse el cuarto de hora, Menotti decidió otorgarle permiso a Marcos y Marina para irse a cenar. Un lesionado y un convaleciente de operación de apendicitis salieron al intento de solucionar lo irremediable. López Ufarte hizo una buena jugada y media e intentó el penalti por todos los medios. No se le podía pedir más. Eusebio corrió y obligó a la retaguardia amarilla a no dormirse en sus laureles. Destaca en este partido de los bostezos una ocasión de gol, en la que Marina y Salinas se estorbaron tanto que uno a otro se quitaron la pelota más de una vez y entre los dos terminaron despejando en nombre de la defensa canaria. En otro momento el marcador Julio hizo un despeje que salió rozando el travesano de su portal. Si ese lance le coge a Arteche, un suponer, cerca de Abel, lo clava. Arteche, al ataque, se lanzó de espaldas y, de chilena, conectó un remate que a punto estuvo de dar en la madera... En la madera del banderín de la esquina derecha del portal de Manolo... Se llegaron a tirar corners directamente fuera y se organizó un barullo de López Ufarte patada hacia adelante, todos a una, en desconcierto absoluto, todo lo cual explica los guarismos del marcador, que ha debido hacer felices a los jugadores grancanarios, por otra parte. La suerte para los espectadores ha sido que este partido en tablas ha cogido en primera instancia. Si se hubiera jugado primero en Las Palmas y aquí tocara resolver la eliminatoria nos habría pillado la prórroga de lleno. Así se queda el lance definitivo para la primera semana de enero, con Pablo Futre respuesta, para que no se produzca nada parecido a este espectáculo desproporcionado a la categoría de los actores. 1- 1: El fallo de Hugo en un penalti impido el triunfo delReal Madrid en terreno delCádiz Cádiz. J. J. León Partido que pudo decidir el Madrid si Hugo hubiera marcado un penalti en la segunda parte. Los blancos se desenvolvieron bien en un terreno de juego encharcado y lleno de barro. Controlaron bien el encuentro, pero la confianza les impidió ganar el partido. La primera parte del Madrid fue, como suele ser normal en él, de control del partido. El estadio Carranza, lleno en sus tres cuartas partes, vio con desconsuelo cómo Beenhakker dejaba en el banquillo a Butragueño, ligeramente lesionado. En el minuto ocho ya había marcado el Madrid en un córner que sacó Llórente, tocó defectuosamente Sanchís y Hugo, en la boca del gol, batió a Bermell. El Cádiz lo intentó todo en esta primera mitad, pero la superioridad blanca en medio campo hacía que los locales tuviesen muchos problemas para llegar en buenas condiciones a las proximidades del área de Buyo. El Madrid sufrió un susto, pero no por parte del Cádiz, sino por una lesión de Chendo, de la que acabó recuperándose para completar un partido fantástico, siendo uno de los mejores de su equipo. Los problemas gaditanos no sólo estaban en el medio campo, sino que, además, atrás tenían muchos problemas para controlar el contragolpe madridista. Los de Beenhakker jugaban con mucha serenidad, a pesar del barro. En la segunda parte hubo pocos cambios. En el minuto siete el Madrid no amplió su ventaja por el acierto del meta local, Bermell, y el fallo de Hugo, que erró un penalti. Fue un excelente disparo de Martín Vázquez que Cortijo sacó con la mano debajo de la portería. No dudó Taboada Soto en señalar la pena máxima. Hugo se fue al balón pero, quizá nervioso por la persecución de la que fue objeto toda la noche por parte del colegiado, tiró a romper al centro de la portería y Bermell paró el balón. Después del penalti, el Cádiz pareció reaccionar y dominó durante algunos minutos el partido. i A partir de ahí, el Madrid se confió y empezó a verlas venir. El Cádiz no desperdició la ocasión y se volcó contra el portal blanco con más ímpetu que cabeza, aunque los madridistas, un tanto perezosos en esta segunda parte, tampoco se esforzaron excesivamente. En el minuto 30, un taconazo de Mágico González dejó el balón en poder de José, que hizo un precioso recorte dentro del área y batió a Buyo de un bonito tiro cruzado. Cádiz: Bermell, Juan José, Oliva, Carmelo, Cortijo, Zalazar, Linares (Benito) Manolito, Andrés (José) Francis y Mágico González. Real Madrid: Buyo, Chendo, Tendillo (Mino) Sanchís, Camacho, Míchel (Santillana) Jankovic, Martín Vázquez, Muñoz Pérez, Llórente y Hugo Sánchez. -Ficha técnica- Atlético de Madrid: Abel, Tomás, Arteche, Sergio, Juan Carlos, Landáburu, Alemao, Parra, Marina (Eusebio, m. 58) Marcos (López Ufarte, m. 58) y Julio Salinas. Las Palmas: Manolo, Mayé, Julio, Sergio, Osear, Félix, Alexis (Dajka, minuto 77) Saavedra, José, Contreras y Andrés (Oramas, minuto 88) Arbitro: Sánchez Molina Soto, nada del otro jueves. Enseñó tarjetas amarillas a Félix y Julio. Incidencias: Unos 12.000 espectadores en el estadio Vicente Calderón. Partido de ¡da de los octavos de final de la Copa del Rey.