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JUEVES 17- 12- 87 OPINIÓN A B C 33 Escenas políticas HERIDA cia de que caigan también, en los atentados, familiares de los guardias, cambia el escenario del drama. ETA había calculado este efecto a la perfección. De ahí que siniestramente proclame en su comunicado la existencia de un éxito de su organización, por más que luego derrame lágrimas de cocodrilo sobre las llamadas personas civiles con una intención mixta consistente en atenuar la impopularidad de su acción y crear en el fondo más irritación o indignación entre los concernidos por ella. La actitud de las familias que han sobrevivido al criminal atentado no ha podido ser más elocuente. Las autoridades que asistieron a los funerales pudieron comprobar en sus personas la hostilidad desatada. Una de ellas, el ministro de Defensa, don Narcis Serra, recibió invectivas preferentes. No tanto, sin embargo, el ministro del Interior, señor Barrionuevo, beneficiario de una cierta estimación dentro de la Guardia Civil, lo cual no obsta para reducir un milímetro de su responsabilidad en la materialización de una tragedia evitable. En el ánimo soliviantado de la Benemérita entra, por supuesto, como agente causal, la fría pastoral de los obispos vascos y el comunicado del Gobierno de Vitoria. Venía siendo asumido que la lucha contra el terrorismo conocía determinados avances. De repente todo vuelve atrás, con su cortejo de reacciones inadmisibles y valoraciones hirientes. La sensación de que las autoridades habían analizado mal, una vez más, las potencialidades de ETA, contribuye a la desmoralización. No es lo mismo un Poder bien informado y coordinado que otro gravemente mermado de tales virtudes. Zaragoza, desgraciadamente, no ofrece visos de ser una vacuna contra venideros errores gubernamentales. Algo tendrá que decir la oposición al respecto. Lorenzo CONTRERAS LOS OBISPOS QUÍ me tenéis, hermanos, hijo amante de la Iglesia, cristiano por la gracia de Dios y por el agua del bautismo, católico, apostólico y romano, creyente y confesor del dogma, lector menor pero ferviente de los libros sagrados, aprendiz minúsculo de la moral, monacillo mínimo en alguna teología, conmovido espectador de liturgias y fiel receptor de sacramentos, exceptuado el orden sacerdotal, para el cual no fui llamado, y la extremaunción, que no me corre demasiada prisa. Aquí me tenéis, fiel desde luego, justo cuando puedo, pecador por supuesto, venial casi siempre, y más grave cuando no logro arrancarme del pecho, como el poeta, la saeta de los siete pecados capitales, aplicado diocesano de mi o b i s p o que aprendí desde joven eso que ni siquiera respetan ahora algunos clérigos, párrocos y predicadores: Nihil sine episcopo. Y aquí me tenéis, hermanos, hecho un lío que no alcanzo a deshacer por más que intente desenredar el hilo, y metido en un laberinto en el que los obispos, precisamente los obispos, me metieron, y del que los obispos no me sacan. Tres son las reverendísimas excelencias que me tienen en este desconcierto, y muchas más, todas las de mi pueblo, las que no atinan a sacarme de la tribulación y la perplejidad. He seguido el consejo de la Conferencia Episcopal y he leído y releído el documento de los obispos vascos en lectura atenta y serena con tanta atención como la Providencia me dio para atender, y on tanta serenidad como permite la justa cólera que aprieta el corazón ante la maldad de algunos hombres de- mi país y de mi tiempo que han hecho profesión y beneficio de la desobediencia al mandamiento de la Ley de Dios que ordena no matar Y he de confesar que cuanto más leo y más releo, y cuanto más atento me aplico a la lectura, y cuanto más procuro serenar el ánimo, más ambigüedades y equívocos encuentro en ese texto. Y más me convenzo de que tales recovecos conceptuales y tales meandros retóricos vienen más del propósito de oscurecer que de la incapacidad de A ZIGZAG Crítica y creatividad ¿Es la crítica literaria una actividad al margen de la creación o, por el contrario, puede considerarse también un ejercicio creador? Grandes escritores han sido excelentes críticos; sólo los críticos capaces de entusiasmar al lector consiguen aunar el conocimiento de la obra criticada con la percepción de las energías que le dieron vida, esto es, del espíritu que la nutre. Sobre la cuestión ha disertado últimamente con profundidad el profesor Antonio Blanch. Vigilancia e impuestos Los empresarios y comerciantes de Alcobendas han pedido al Ayuntamiento la creación de un cuerpo de vigilancia para hacer frente a la inseguridad que padecen los establecimientos comerciales. Y, entre otras razones, han argüido que es una obligación del municipio como contrapartida a los impuestos que pagamos Cobrar tributos, y en Alcobendas se llegará a un 300 por 100, obliga a prestar estos servicios básicos. OVIDIO MOSCATEL LAGRIMAS DEL JABALÓN aclarar. Lo que en ese documento no queda dicho es que quiere ser callado, y lo que se dice entre nieblas parece que responde a también nebulosas intenciones. No quisiera parecer ahora irreverente, pero esa literatura pastoral no la entiende ni Cristo, y Cristo, creo yo, la entendería menos que nadie. No trae luz, sino tiniebla, y no lleva claridad, sino confusión. Dicen los señores obispos de la Conferencia que algunos elementos de la pastoral son opinables O sea, que pueden estar sometidos a debate y discusión. Y pregunto humildemente: ¿Sólo algunos elementos? ¿Acaso los restantes pertenecen al dogma? ¿Hablan los señores obispos vascos como el Papa ex cáthedra y asistidos por la infalibilidad por don del Espíritu Santo? ¿No habrán querido decir los obispos españoles que ellos mismos han sometido a discusión esos ciertos elementos del escrito de sus compañeros vascos, y los han analizado con opiniones contradictorias? Pues que lo digan. Aclaran sus excelencias reverendísimas que el espíritu de la pastoral vasca se inserta dentro de la doctrina de la Conferencia Episcopal, unánime y clara, acerca del terrorismo. ¿Y por qué no dicen eso mismo los tres obispos, tres, de San Sebastián, Bilbao y Vitoria? ¿Por qué unos obispos hablan claro y otros obispos hablan oscuro? ¿Y por qué son precisamente los tres obispos vascos, tres, los que caen en esa tentación que, para no salirme de la piedad, llamaré heraclitea? Tengo muchas más preguntas de feligrés desconcertado. Hablan los señores obispos de la Conferencia de discutible o de opinable oportunidad. ¿Acaso la condena pastoral del crimen organizado y brutal, de la matanza de inocentes, puede resultar oportuna o inoportuna, según las circunstancias? ¿Resulta alguna vez inoportuno señalar la matanza de los inocentes como desvío de la Ley Eterna? Cuando un obispo enciende una vela a Dios y otra al diablo, entre los fieles se arma el cirio pascual. O sea, como ahora. Jaime CAMPMANY