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32 A B C OPINIÓN JUEVES 17- 12- 87 Comentarios liberales Cuaderno de notas GRACIAS, ILÍISTRISIMA IESULTA curioso comprobar cómo políticos de izquierda y de derecha, socialistas y aliancistas, comparten totalmente la valoración negativa de la prosa episcopal; Si los obispos no actuaran con sob e r b i a d i g n a de mejor causa, deberían reflexionar sobre el significado profundo de que Julen Guimón y Eguiagaray los pongan verdes al unísono. Si al nacionalista Setién no le preocupa este hecho, al Vaticano sí debería preocuparle. Los laicos nos sentimos indignados con los obispos. Calcúlese cómo han de sentirse los creyentes. Pero seamos razonables y razonemos. Dicen las autoridades eclesiásticas que no se ha feído con serenidad el documento. Pero muchos, tras leer su farragosa y tantálica redacción, siguen insistiendo en que equipara en cierto modo a los asesinos de Zaragoza, Hipercor y demás teatros de su fama con (as fuerzas democráticas. Parece evidente en este párrafo: Los contactos entre los implicados en enfrentamientos, a veces sangrientos, no solamente se dan, sino que su existencia es pública y oficialmente reconocida. Nótese el bonito concepto los implicados en enfrentamientos para referirse a terroristas y Gobierno democrático, y dígase si eso no es equiparar. He aquí otro párrafo: Las partes comprometidas en el diálogo negociador han de dar pruebas de honestidad tampoco parece tener sentido hablar de negociación sin buscar la solución por medio dé concesiones mutuamente otorgadaS: Ya pueden decir misa los obispos, que esto es comparar al Gobierno legítimo de un Estado democrático con una banda de asesinos. A la cual se favorece claramente al criticar con severidad las extradiciones francesas: Es particularmente inquietante ef recurso de las autoridades del país vecino al supuesto de urgencia absoluta para justificar la expulsión y consiguiente entrega de subditos españoles residentes en aquel país. Sabiendo que los gudarís de Zaragoza llegaron precisamente de Francia, comprenderán los obispos que sus fieles y los que no lo son se i n d i g n e n por esta crítica ai desmantelamiento del santuario terrorista, aunque tal vez sea el término santuario el que les enternezca profesionalmente. En rigor, los obispos siguen la norma habitual del nacionalismo vasco moderado (el radical, al menos, no engaña) de intentar medrar frente al Estado español gracias a la presión criminal de los etarras. Es doctrina antigua, pero no autoriza luego a dar lecciones de ética ni de moral, ni sobre el divorcio, ni sobre el aborto, ni sobre la escuela privada ni sobre casi nada. A los ojos de una gran parte de los ciudadanos la entidad moral de Setién y sus colegas es ligeramente superior a la de Idígoras y los suyos, pero sólo muy ligeramente. Pero más grave es, a mi juicio, la inhibición de la Conferencia Episcopal ante la acción pastoral y la reacción popular. Si quedaban dudas de que, tras la retirada de Tarancón, la Iglesia había perdido ef pulso político y el ascendiente social de la transición, no hay más que leer el penoso comunicado de ayer. Da la impresión de que los obispos se aman más entre sí que a los hijos de los guardias civiles. En un alarde de radicalismo teórico y compromiso democrático llegan a decir que la pastoral vasca tiene elementos opinables ¡Qué barbaridad! ¡Qué audacia! Cuando la gente pide excomuniones y considera a las norteñas ilustrísimas poco menos que cómplices del crimen, sale la Conferencia Episcopal y nos concede que podemos opinar Opinar sobre lo que ella no se atreve a comentar. ¡Cuánta prudencial ¡Cuánta edificación! Por su doctrina y su testimonio sólo nos queda exclamar: ¡Gracias, ilustrísimas! Federico JIMÉNEZ LOSANTOS E S una obviedad sostener que existe malestar especial en el seno de la Guardia Civil tras el atroz atentado cometido por ETA en Zaragoza. Pero es noticia señalar que ese estado de ánimo y de opinión preocupan seriamente al Gobierno y a la oposición misma. Nunca hasta ahora, desde el 23 de febrero de 1981, la irritación se había manifestado en la Benemérita con tanta profundidad. Una irritación que excede del Cuerpo y se extiende a sus familias, amenazando con poner en crisis una de las claves de la institución armada, cual es la tradición de la casa- cuartel. Es evidente que el atentado de Zaragoza ha constituido un serio fracaso del Gobierno. Existían demasiados datos sobre la probabilidad de la acción criminal contra el edificio, pese a lo cuaJ las autoridades no habían alertado en absoluto a los Servicios de Seguridad de la capital aragonesa. En cualquier país, el hecho ocurrido habría repercutido en la estabilidad del Gobierno. En el nuestro, no. Tampoco la oposición ha sabido canalizar la situación creada y en un ciego cierre de filas en torno al Ejecutivo está confundiendo solidaridad contra el terrorismo con la ausencia dé indeclinables críticas. En el fondo, la alarma une a todos contra el estado de ánimo de la Guardia Civil, a la que de paso se le brindan cálidos y merecidos elogios por su capacidad de abnegación y sufrimiento. Poco pueden valer en realidad tales flores cuando las condiciones para que la situación calamitosa se repita permanecen vigentes. La Guardia Civil tenía asumida la consecuencia, a menudo sangrienta, de su peligrosa misión. Lo que no entraba en sus cálculos como hecho tolerable era y es el asalto de los cuarteles. Y aunque en rigor no se ha tratado de un asalto lo ocurrido en Zaragoza, sí es pensable que está a dos dedos de significar algo semejante. Naturalmente, la circunstan- mucioN ZIGZAG Reconocer el pecado Ahora está claro. El ministro de Economía y Hacienda ha explicado por qué el PSOE no permitirá una comisión investigadora en el Parlamento sobre Rumása: sería, ha dicho, un reconocimiento de pecado original que no ha habido. Como el Gobierno, en opinión del mismo Gobierno, por supuesto, no se equivoca nunca, sus actuaciones no pueden ser controladas para que la opinión pública no crea que ha habido errores. Contundente argumento. Asistencia al toxicómano La Consejería de Integración Social de la Comunidad de Madrid abrirá, en breve tiempo, seis centros de día para asistencia a drogadíctos. Se pretende dar un nuevo impulso al plan regional contra la droga, que no está consiguiendo los resultados previstos por el abandono de los tratamientos por parte de los pacientes. Sin embargo, habrá que confiar en que la Comunidad autónoma, con las necesarias rectificaciones, no abandone esta línea de asistencia social.