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LUNES V 4- 12- 87 ESPECTÁCULOS Crítica de cine ABC 101 Sting, vitoreado en el estadio River de Buenos Aires Buenos Aires. J. A. Vara Cuatro horas antes de comenzar su única presentación en Buenos Aires, el cantante británico Sting visitó la sede de las madres de la Plaza de Mayo, acompañado de su esposa y su manager Esto es muy duro comentó en voz baja a la salida. Las madres le devolvieron la visita. En el momento más caliente de su concierto en el estadio de River, ante más de sesenta mil espectadores, una docena de madres de desaparecidos, con su tradicional pañuelo blanco en la cabeza, ascendieron al escenario para acompañar a Sting en los coros de Ellas danzan solas que en esta ocasión interpretó en castellano. El tema está dedicado a las madres de los desaparecidos chilenos, pero esta vez los Andes no fueron frontera para los sentimientos. Tan hiperpolitizado estaba el show (algo que no debió agradar mucho al Gobierno argentino, que mantiene una relación de tensa distancia con los organismos defensores de derechos humanos) que el propio Sting, también en castellano, dedicó su canción Fragilidad a todos aquellos chicos caídos en las islas Malvinas Como dijo Malvinas en lugar de Falklands el público le vitoreó durante diez minutos. Los cronistas hablaban de este show como el más importante de cuantos se han celebrado hasta el momento en el país. Uno de los tres canales oficiales de televisión lo transmitió en directo, algo inusual en estos pagos. El índice de audiencia batió todos los records superando incluso el de las transmisiones de los partidos de tenis de Gabriela Sabatini o el de algún que otro encuentro futbolístico en la cumbre. Sting, con el pecho al aire, tal y como últimamente acostumbra, se mostró tan encantador y risueño como exigían las circunstancias. ¡Hola, Buenos Aires! Es muy lindo estar en la Argentina... ¿Lo estáis pasando bien? su catellano había progresado mucho con relación a la rueda de Prensa que ofreciera a su llegada a esta capital, donde se sorprendió, paradójicamente, de lo politizadas que resultaban las preguntas de los informadores, haste el punto que llegó a comentar: ¿Pero hay alguien aquí que haya escuchado alguno de mis discos. También soy músico. La fiesta resultó redonda, según confesaban los vendedores de helados y gaseosas. La lluvia amagó por la tarde pero despareció al empezar el show Sting entonó lo más conocido de su última producción y fue acompañado en muchas ocasiones por el fervoroso público que sabía de memoria cada estrofa de los temas. En especial, Et corazón de Lázaro consiguió evitar males mayores, aunque se produjeron las escenas habituales de can- eras, golpes de cachiporra y un total de ciento treinta detenciones. Manrice deJames Ivory Producción: Merchant- lvory para Cinecom y Film Four International (GB) 1987. Director: James Ivory. Guión: Kit Hesketh- Harvey y James Ivory, según la novela de E. M. Forster. Fotografía: Pierre Lhomme. Color. Música: Richard Robbins. Duración: ciento cuarenta minutos. Principales intérpretes: James Wilby, Hugh Grant, Rupert Graves, Denholm Elliott, Simón Callow, Btllie Whitelew, Judy Phoebe Nichols y Ben Kingsley. Salas de estreno: Gayarre, Pompeya e Infantas (V. O. con su ambientación universitaria de primeros de siglo, el paisaje que domina la relación de los estudiantes. Luego, Maurice navega, lentamente, casi sin viento en las velas, hasta alcanzar una ligera brisa final, cuando en la vida del protagonista surge, como una mezcla James Ivory, realizador norteamericano de promesa y amenaza, un nuevo personaje, afincado en Europa, y más concretamente en un jardinero- con reminiscencias del célebre Gran Bretaña- aunque pase largas tempora- jardinero de El amante de lady Chatterley das en la India- parece haber encontrado que viene a añadir un cierto grado de tensión en E. M. Forster, el escritor inglés desapare- e interés al asunto central. cido hace bastantes años, una segura fuente James Wilby- Maurice- y Hugh Grant de inspiración. Ivory, proclive a la utilización- Clive- consiguieron sendas recompensas de textos literarios en sus películas- Los en el último Festival de Venecia. Sus respeceuropeos Las bostonianas Oriente y tivos trabajos son, más que correctos, brillanOccidente consiguió con Una habitación tes, pero no alcanzan- por ejemplo- la agucon vistas un éxito a nivel mundial, con tres deza de Gary Olson y Alfred Molina- otra Osear en el último reparto de la Academia. pareja homosexual -en Prick up your Forster regresa a las imágenes, de su mano, ears A su lado, los veteranos Denholm con la que fue su última novela, publicada Elliott y Billie Whitelaw- e l padrastro y la mapostumamente en 1971: Maurice -una hisdre de Maurice- lucen su corrección brillante toria peligrosa, secreta y tabú en los años habitual. Y es asimismo, de excelente calidad veinte- cuando la escribió- por tratar de la la labor del joven Rupert Graves- e l jardinehomosexualidad masculina y de las peripero- Los decorados son soberbios, además cias existenciales de su protagonista, debade caros, como el vestuario. La fotografía tie, tiéndose entre las inclinaciones de su ser eróne esa tonalidad de época tan cara a Ivory, tico y la estructura moral eduardina, con su y la música resulta cálida, además de funciocortejo de represión, y que hoy parece banal, nal. casi ridicula si se quiere, hasta tal punto se En suma, una película con empaque y soliha transformado y hecho tolerante la sociedez. Inundada de observaciones y de detadad occidental, ingleses incluidos. lles, con una caligrafía puntillista, que peca La acción de Maurice se inicia en 1910 por exceso- d e metraje y de morosidad- en Cambridge, donde se conocen Maurice aunque el balance final sea positivo. Hall y Clive Durham, auspiciados por lord Risley, un homosexual con amplio predicaPedro CRESPO mento y popularidad. La atracción de Clive por Maurice es correspondida con entusiasmo, aunque el fantasma de la posterior condena- por conducta inmoral -de lord Risley pese tanto sobre Clive que le obligue a abjurar de sus primeras inclinaciones y a conr traer matrimonio con una joven de su posición. Maurice intentará también, recurriendo al consejo y aun al tratamiento médicos, curarse de su inclinación sexual, severamente castigada por las leyes británicas, hasta encontrar, entre miedos y vacilaciones, otra alma gemela con la que compartir su vida. Ivory emplea un ritmo de narración adecuado a la relativa complejidad del relato original, recreándose en la pintura minuciosa de 1o s detalles, reconstruyendo con detenimiento y sensibilidad ambientes y climas, tanto exteriores cuanto interiores, tanto dramáticos cuanto puramente decorativos. Así, la narración se hace decididamente morosa, excesivamente prolija para esa multitud de pequeños detalles que rodean los hechos fundamentales, a las acciones específicas que conforman la existencia de Maurice y su travesía del desierEncuéntrelo en to hasta alcanzar una cierta confortabilidad la sección de Anuncios anímica y erótica, dentro de la clandestinidad social. Y la película acaba pesando sobre el por palabras espectador, especialmente en el largo periodo de ta primera hora, cuando es Cambridge, Historia de la aceptación de la homosexualidad, y la búsqueda posterior del equilibrio emocional, de un joven de clase acomodada en la Inglaterra eduardiana. KOSAKO CUERO Y PIEL ¿BUSCA TRABAJO? FALDAS, MINIS, CHAQUETONES, ABRIGOS VENTA PREÑAVID AD 3O Almagro, 1, sótano. 10,30 a 2, 5 a 8 Sábados, 10 a 2 ¡FALDAS DESDE 8.5OO H!