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42.7. Á. Í. C CARfAS- Á LUNES. 1.4- 12- 87- Fraiiéísco Franco Términus, 17 agosto de 1938 (Tercer Año Triunfal) Excelentísimo señor Don Pedro Sainz Rodríguez Ministro de Educación Nacional Vitoria. Mi respetado Ministro y distinguido amigo: Acuso recibo de su grata carta del pasado mes de julio en la que transcribe parte de la carta que don Manuel de Falla le ha dirigido con motivo de la celebración del segundo aniversario del Glorioso Alzamiento Nacional y le ruego que en nombré de Su Excelencia el Generalísimo tenga la bondad de hacer presente al expresado señor su sincero agradecimiento por la delicada felicitación que con motivo de su exaltación a la dignidad de Capitán General del Ejército y la Armada por su conducto le envía. Respetuosamente le saluda su afectísimo seguro servidor y amigo. Firmado: Francisco FRANCO Vitoria, 25 de Agosto de 1938 íll Año Triunfal llustrísimo señor don Manuel de Falla Granada Muy distinguido señor y amigo: Dejé- siri contestar hasta hoy su carta del 18 de Julio porque á mi vez esperaba la contestación de Su Excelencia el Generalísimo a quien transmití el testimonio de su adhesión y su saludo con ocasión del aniversario del Movimiento. Sin duda, por las operaciones militares hasta hoy no recibí por escrito acuse de recibo a las manifestaciones que en nombre de usted tuve el honor de enviarle. Le adjunto la carta que me envía el Secretario de Su Excelencia para su conocimiento, y a su vez le ruego me perdone el retraso en contestarle, y le ruego también tenga la bondad de considerarme como a un antiguo amigo, pues si bien no tengo el honor de tratarle personalmente, soy uno de sus más profundos admiradores, y considero en usted a- una de las más puras glorias de la España Contemporánea. En espera de; tener el honor de verle en alguno de los viajesque. he. de hacer al mediodía, y haciendo votos fervientes porque se reponga su preciosa. saJud, le envía un afectuoso saludo su admirador y amigo. Peculio SAINZ RODRÍGUEZ ilimitada capacidad dé adaptación a todo lo nuevo y la vida es nueva cada día. ¡Y estos señores pretenden detenerle en l o s heterodoxos, y en la Ciencia española, o, más aún, en las primeras ediciones de ambas obras. El libro de Dámaso está bien, tal vez un poco incisivo, aunque siempre exacto. Lo incisivo es fruto de la reacción ante las sandeces, que obligan a afilar los dientes. José María Cossío hará una cosa buena en la inauguración del curso de Santander. Yo he terminado mi libro sobre Toledo y el Greco, está en la Imprenta, en 2. a pruebas. Ya se lo enviaré. Le cito mucho. Y con toda admiración. Un cordial, saludo de su amigo Gregorio MARAÑÓN 21- VII- 56 Gracias por las citas en su ensayo. Membrete D. Gregorio Marañón Castellana, 63 23 septiembre 1956 Señor Don Pedro Sainz Rodríguez. Mi querido amigo: He recibido el librito, corto por su tamaño, grande por su contenido. Lo he releído y me parece aún mejor que en la primera lectura. He hablado mucho de él y espero que tendrá la trascendencia que merece. Todo lo referente a don Marcelino requiere una crónica detallada. Algún día se hará. Sabe cuánto le quiere su buen amigo Gregorio MARAÑÓN n. Santiago Ramón y Cajal Membrete Instituto Cajal Madrid, 19 de abril de 1929 Señor doctor Sainz Rodríguez Mi ilustre compañero: Muchas gracias por el regalo de su libro, que deseaba adquirir por si mis achaques y mi edad me permiten ocuparme, nuevamente del tema del atraso de España. Su libro de usted es un arsenal precioso de datos importantísimos y de juicios atinados. ¡Lástima que no exponga usted de un rriódó rotundo y explícito los remedios! Ahí le envío a usted un librito que examina el asunto desde otro punto de vista y que apunta algunos paliativos posibles. Puede usted leer los capítulos X y XI, pertinentes al tema. Acaso encuentre usted en ellos, para un trabajo ulterior, alguna idea aprovechable. Sabe le quiere y le admira su amigo y compañero. Santiago RAMÓN Y CAJAL Gregorio Marañón Membrete Dr. Gregorio Marañón Castellana, 63 Don. Pedro Sainz Rodríguez. Mi querido amigo: He dedicado mi domingo de Toledo a leer su estupendo ensayo sobre Menéndez Pelayo, en la edición de Aguado. Es una muestra, óptima, de su sabiduría lograda, equilibrada y, a la vez, vivaz y juvenil. Gran alegría me ha producido, porque las tonterías que se han dicho sobre Don Marcelino han creado (lo sé porque lo recojo en la Universidad) un desvío de la juventud hacia el gran maestro. El ensayo de usted es digno de él, de lo que era, abierto, generoso, con