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LUNES 14- 12- 87 B C 33 Nicaragua anuncia su intención dé doblar sus éféctwos miütares listas recién construidas esperan ya á los MiG soviéticQs Nueva York. José María Carrascal A las pocas horas de qué el comandante Miranda Bengoechea anunciase en Washington que los sandinistas pensaban doblar sus Fuerzas Armadas, el ministro de Defensa nicaragüense, Daniel Ortega, lo confirmaba. Nada de extraño si se piensa que Miranda había sido su mano derecha, ¿o Izquierda? hasta su reciente deserción y fuga a Estados Unidos, donde ya ha concedido su primera entrevista al diario The Washington Post Cuando hace pocas semanas llegó a Washington; vía México, Roger Miranda Bengoechea se nos; advirtió que traía información, tan abundante como importante, al haber sido todos estos años el hombre de confianza de Humberto Ortega, a su vez hermano de aquel presidente. Los primeros en saberlo eran los sandinistas, que esperaban sus declaraciones como se espera una bomba sobre la cabeza. Y han. reaccionado con presteza. Miranda se ha pasado todo este tiempo dando cuenta a los servicios de inteligencia norteamericanos de lo que sabía. Sólo el sábado concedió su primera entrevista a la Prensa, que The Washington Post publica en primera página. Lo más importante de ella: los planes de Managua; desdobla el. qúrnero y potencia de sus Fuerzas Armadas, que son ya las más importantes de Centroamérica. téanabor be 12 mebjatíasí be uro en concursos nacíonaltá e ínternattonalesí Pueblo militarizado Que los servicios sandinistas en Washington funcionan bien lo demuestra que antes de que el periódico estuviese en la calle, Humberto Ortega ya se explayaba sobre el asunto. Era ponerse la venda no antes, sino al mismo tiempo de recibir la pedrada, confiando que amortiguara el golpe. El ministro de Defensa nicaragüense no sólo confirmó las declaraciones de su ex lugarteniente, sino que fue más allá que él, tal vez porque no sabiendo con exactitud lo que iba a decir quiso curarse en salud. Así dijo que en los próximos meses planean subir. a trescientos mil los doscientos cincuenta mil hombres que tienen en filas, y que en 1995 esperan tener seiscientos mil. Para una nación hoy con dos millones y medio de habitantes es una cifra espectacular: prácticamente, uno de cada cinco o seis nicaragüenses, hombre, mujer o niño, estarían encuadrados en el Ejército, dependiendo del coeficiente de natalidad. Ortega advirtió que están también dispuestos a proveerse de los más modernos armamentos mejorando el actual equipo de aviones y otras armas. Con lo que llegamos a otro de los puntos neurálgicos: el suministro de modernos reactores de combate soviéticos a Nicaragua. Washington ya há dicho que no lo permitirá y hasta el momento Moscú se ha abstenido. Pero las pistas ya están preparadas para recibir los últimos MiG, y todo a punto que sólo se espera la oportunidad, que puede llegar cuando Reagan ya no esté. Humberto Ortega justificó este exorbitado crecimiento militar de un pequeño país como el suyo con la amenaza de invasión norteamericana. Esto no es Granada- -dijo recordando el derribo de un régimen izquierdista allí a cargo de los marines aquí no será lo mismo. Daniel Ortega Una y otra aparición estaban a todas luces cuidadosamente preparadas. La Administración Reagan ha sacado a Miranda Bengoechea justo cuando se está debatiendo en el Congreso la ayuda a los contra Él Senado, como les informábamos ayer, aprobó concederles dieciséis millones de dólares hasta febrero como ayuda no militar. Ahora es la Cámara de Representantes la que tiene que pronunciarse. Allí no hay esa disposición. O había. Porque la perspectiva de ver Gonvertido al ejército de los hermanos Ortega en el más formidable de la región, e incluso del continente, puede hacer reflexionar a algunos congresistas. a la URSS Por su parte, el teniente general Collin Powell, consejero para Asuntos de Seguridad del presidente Reagan, advirtió ayer a los soviéticos que rio suministrasen armas de alta tecnología a los sandinistas. Consideraríamos un hecho muy grave el que se introdujera cualquier tipo de armamento moderno en nuestro hemisferio declaró Powell en una entrevista televisada. El consejero de la Casa Blanca prefirió no aventurar qué; respuesta tendría por parte de ésta el que, pese a todo, los suministros se efectuasen. Pero en el pasado, confrontada con la posibilidad de envíos de MIG soviéticos a Nicaragua, la Administración Reagan dejó inequívocamente claro que estaban dispuestos a destruirlos e incluso en una ocasión tenía dadas órdenes de que se bombardeasen los reactores que parecían llegar en un carguero soviético. El hecho indica que los acuerdos sobre desarme alcanzados la semana pasada en la cumbre de- Washington no alivian para nada la confrontación con Moscú en conflictos regionales. lEstola íriaíJO? Cmbotellabo en origen por F CeL 967 14 04 58