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HUMOR re- í r U SORPRESA A D I Í I i g n o r a q u e Tos prccuís sulx n en eaiilid u d e s f a b u l o s a s El- yogourt- que ayer vidia í (l líeselas, pjisadn nianan; i eLiesia 3 ft. y al mes que viene se pone en j 5 Los ínpaios comprados en febrero pnr 0,475, cuestan en t clubre Iti. vy La contribución einiorial que uscenüÉa a I Jiü rubias en 19 M. coTi asca IÍÍ. 4 UI en l Sd... Nunca se sabe, concretímenle, quten fija tan dispar itados tüíiios por cientos. Son las vacas. Uss íapaicnis y los Ayuntamíenlos a q u i e n e s d e b e m o s considerar responsables o se Iraia de Lis fuerzas Liegas del destino que quieren p r o b a r una ve míis. el clásico heioisnio del noble pueblo esp ¡iñol? ¿Misterio! En la duda, el ecllihero vaciase peniwíicamenle los bolsillos al ritmo que le indican y encomendándose a Dios, a Maboma o i Conrucio, pues para eso est ¿lu libertad religioSHI. procura ir conservando el ti o como puede. De pronto, surge lo inesperado. El i Ui I de no (emhfe de yS 7 Suben hib tarifas postales. Fs decir: los sellos de Correos, Hasta esji fecha, el franqueo de una caria para el interior era de 7 pesetas v de l í si iba dirigida a! resto del país. Los; icamcnrc los espanohios echáronse 1 temblar, pucs esperaban ifue los primeros suhier. jn a l- N -p o r lo m e n o s- y kfs si: gundüs a 35. eso. en el niejí r de los ca tOS. Pucs bien: iinicamenle subieron una esela. Repito: UNA PE. SETA! Los sellos para el interior sólo vjilen ahoni f péselas V li üeslmados a olr. is autonomías o regiones. 2 íi pesetas. El hecho de que millones de españoles, al conocer la noticia, no se lanzaran a la calle jirilando- Milagrcj! ¿Mihigio! delv atribuirse a que los sindicatos Tíctsen muv mal acostumbrado al personal y ya nadie sale de sus casas si no le i c uran, de antemano, el iransporle y el botadillo ratis. Pero una cireunsiancia económica de lan insólita caiegiiria no debe lay: desapercibida v la Union KspañiiLt de Consumidores, que es apolíiíca, iras llegar a un acuerdo con doña Ana Tutor para no colapxar el tráfico, debe movilizar a todos los compradores de selloí parn que se manifiesten en el interior del Retiro a los tfrilos de ¡Viva Correosa y ¡OI ¿las subidas decentes A ver si asi aprenden a no tener tanta ambición las vacas, los zapateril, los Ayuntamienio y el comercio en generaL Desde ahora, cada vez que veamos en t calle un hu ¿ón de C o r r e o s d e b e m o s sentir un respelit impt nenie. Evaristo ACEVEDO EL BLANCO QUE TENIA EL ALMA NEGRA Jirc hdinbrí; W. inco os que tcnín el ¡ilma ne j; i, L Pero él nd lo s: ibi i. Sf LíOLi un homhrt norm; tl y L itk Mtij. E- s m; is. híisTíi si: cnn iidi. r; hii m: j iu io y honorabk que d rfSki lít sus L ni HjdaLl: irios. Por nir; i píirif. como i- I ¿lima suele ser iu i íible. él Uih; L ennvencido de que su alma r mbien era blanea. Pero una lUiínana, al de pcTíaT, mirándose al espejo en el inomenlo de aíeilaT e, vio qiie aljio nscuro manaba de ÍU l ca. LII licmpo que salían por ella st nidos cJiirn; inTes, macabros y ierribk s. produeío. sin duda de la negrura de su a I níaY nuestro buen hombre- q u e en el londo eini b u e n o- lo dijo a su e. poí a: -Mahitle. no te puedo enpañar. He deseubieito que lengo el alma negra, Y rú, a pesar de ser mujer, rienes el alma bkmca y no debes p a r i i c i p a i de mí de. s raeja. A lo que ellj eoniesiiV- Siempre he sido lu esposa fiel- Al meno si no- íicmpresi desde que nos cusamos, f) si ni Mcmpre desde que nos ea- E L píi bkm; i IÍL- iqiiL- l pt samos M bástanle Lienjpi después, Pero no puedo e ¿uif viviendo junio n un hombre i ue tiene ne; T; i el alma. La- itHriedad no mys nímiliria y bien sabes tú que hav que vivir eon (a sociedad que es quien, si no nos da de comer. LII menos no. s deja vivir. Yo te he querido desde que dejasU de ser ptthrc y nunca te he iraicionado. O. SÍ le he írüieionado, n; id ¡c fo ha cabido. O, SI lo ha sabido alguien, no se ha dieho, O si lo ha dicho alguien, nadie lo h ¡i t ido. Y asi deberás eompreí der. enicnder y perdonar que no pueda s. t uir al lado de un hombre eon el alma negra. -Creo que üenes ra ón, Aurelia, PoT eso Le rue o que lu me eniiendnis t mí cuando, ahoca, apenas pasen do minutos, yo te asesine debido a que mi alma C- s negraY ella dijf -L o eomprendoY entonces i l la asciinóPcTo no fue aindenado, va que se pudo dcniosirür que OTa un blanco que tema el alnja negra. JOSÉ LUÍS C O L L V -é ¿m n ¿To J wuJj 43