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DOMINGO 13- 12- 87 INTERNACIONAL El equilibrio nuclear tras el Tratado de WashingtonSATELITE ESPÍA CON ANTENAS GIGANTES (Situados dos de un total de dieciocho) ESPEJO REFLECTOR ESPEJO REFLECTOR ABC 55 2. a FASE (Las cabezas se separan del cohete) 1. FASE (Cinco minutos antes de safir de la atmósfera LSTACION DE RAYOS LÁSER OCÉANO ATLÁNTICO 3. FASE (Durante diecinueve minutos las cabezas vuelan sobre 4. a FASE (En un minuto ías cabezas entran en la atmósfera y destruyen el objetivo) HIPÓTESIS BAJO LA DOCTRINA DEL SDI i! p Estados Unidos continuará las pruebas e investigación de armas espaciales Supone el proyecto militar más temido por la URSS Nueva York. José María Carrascal La Iniciativa de Defensa Estratégica (IDE o SDI) conocida como guerra de las galaxias o simplemente, armas espaciales, ha sido el convidado de piedra de la cumbre de Washington. Fue lo que hizo descarrilar la de Reykjavik, y lo que todo eJ mundo temía que hiciera descarrilar esta. Se evita dejando esas armas en vía muerta, aunque activa, hasta que haya un acuerdo sobre ellas. Todo intento de alcanzarlo ahora sería un fracaso. Los rusos ya sabían que el ataque frontal a este programa estaba condenado a cosechar un rotundo no de Reagan, que ha invertido en él un considerabla capital económico y político. Así que habían desarrollado una estrategia envolvente: reiterar la obediencia al Tratado antibalístico (ABM) firmado en 1972 por ambas superpotencias, que prohibe precisamente los misiles antimisiles. Bastaría que los norteamericanos se reafirmasen en él y se estableciese que las nuevas armas espaciales están incluidas en el concepto genérico de antimisil para que estas quedasen prohibidas. Pero la Administración Reagan ha salido con una interpretación mucho más amplia del Tratado ABM. Fundándose en otro artículo del mismo que deja abierta la investigación y pruebas de nueva tecnología en ese campo, arguye que lo que se prohibió en 1972 fueron los antimisiles entonces existentes, no los que pudieran crearse en el futuro, completamente distintos a todo lo anterior. Según esa nueva interpretación, la IDE, con sus láser y rayos de partículas, está autorizada. El debate sobre cual de las dos interpretaciones es la correcta ha llevado todos estos meses, sin llegar a un acuerdo. Con lo que de plantearse en la cumbre recién acabada, podrían haberla hundido como la anterior. El compromiso alcanzado para evitarlo ha sido decir en el comunicado final que ambas partes aceptan el Tratado ABM tal como fue escrito Sin meterse a más. Con lo cual se acepta que uno lo lea de una manera y el otro, de otra. Ello da a Reagan vía libre para seguir con la investigación y pruebas de sus armas espaciales, que es lo que quería. Mientras Gorbachov ve despejado el camino hacia un nuevo acuerdo sobre misiles intercontinentales, que es lo que más le urge. ¿Renuncia con ello a frenar las armas espaciales? De ninguna manera. Espera, sólo, que otros le hagan ese trabajo: con Reagan tan sólo con once meses en la presidencia, una mayoría de senadores dispuestos a recortar también la IDE y las reducciones presupuestarias exigiendo ahorrar en todas partes, Gorbachov tiene la esperanza de que las armas espaciales norteamericanas fallezcan de muerte natural o a manos de estas Cámaras. ¿Ocurrirá así? Tiene ciertas posibilidades de ello, aunque la investigación en laboratorio continuará, no importa quien suceda a Reagan. Mucho va a depender de lo que salga de tales investigaciones: si conducen a un descubrimiento importantes, a una innovación técnica que sirva, de verdad, para detener a los misiles atacantes, no va a haber quien las pare. En otro caso, continuarán siendo un arma más política que real, como ahora. Una carrera que Gorbachov no quiere correr Nueva York. J. M. C. ¿Cuál es el estado real y actual de la Iniciativa de Defensa soviética? En su entrevista con Tom Brokaw, Gorbachov dijo que estaban investigando en ese campo todo lo que los norteamericanos Luego ha dado medio paso atrás, diciendo que conducimos investigaciones de laboratorio, pero nunca construiremos esas armas, que nos parecen desequilibradoras de la seguridad mundial y técnicamente imposibles Ante lo que dan ganas de preguntarle para qué se gastan dinero en investigarlas. No es fácil saber lo que están haciendo con ellas. Sabemos que tiene un sistema de misiles- antimisiles en torno a Moscú, el único autorizado en el Tratado de 1972 que los prohibía. Pero se trata de algo completamente sobrepasado por la técnica. Sabemos también que han hecho avances importantes en el terreno de los láser, lo que puede incluso darles ventaja en ellos y en su utilización para el derribo de misiles atacantes. En lo que van considerablemente detrás es en el mecanismo balístico que conduce tales armas, por la sencilla razón de que se basan en supercomputadoras, capaces de realizar cientos de miles de operaciones de segundo, para localizar los blancos y dar órdenes de disparo contra ellos. Y los rusos van por lo menos dos generaciones por detrás de los norteamericanos en esta tecnología. Y si aquí se tienen dificultades en resolver los problemas que presentan tales amias, puede imaginarse lo que será allí. Es otra de las causas por las que Gorbachov no quiere una carrera armamentística en el espacio: porque sabe que la va a perder. Y si no la pierde, será al precio de dedicar los pocos recursos que le quedan a ella.