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EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 11 DE DICIEMBRE 1987 ABC GUIZOT REDACCIÓN ADMINISTRACIÓN TALLERES- SERRANO, 61 28006- MADRID FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA ACE ahora doscientos años que nació Frangois Guizot. Es muy probable que este nombre signifique lograrse esa libertad partiendo de una simuy poco o nada para la inmensa mayoria tuación en que Luis XVI era un rey benigno de los que hablamos español, y no mucho y tolerante y la influencia de los ilustramás, aunque parezca extraño, para los dos era enorme. Pero los extremistas han franceses. Y, sin embargo, Guizot fue uno de los hombres más importantes del si- sido siempre el freno de la historia. Guizot fue el gobernante más influyente de ese glo XIX, de los más admirables en muchos período y el que verdaderamente consolidó sentidos, como intelectual y como político. la libertad de los franceses, que pronto haMi relación con Guizot es extrañamente antigua. Cuando tenía alrededor de los bían de ver comprometida, si no enteramente perdida. veinte años leí atentamente otros tantos volúmenes de sus obras- u n a parte relatiSe repite una y otra vez una frase de vamente modesta, porque escribió extraorGuizot: Enríchissez- vous, Enriqueceos dinariamente en su larga vida de ochenta y Es curioso que dos frases famosas francesiete años, prolongada hasta 1874. En sas se recuerden siempre mutiladas. La 1935 escribí un breve artículo, Una historia de Europa en la revista Cuadernos otra es la de Francisco I, prisionero de los españoles después de Pavía, en carta a su que hacíamos los estudiantes de la Faculmadre: Tout est perdu fors l honneur; el rey tad de Filosofía y Letras; era un comentario añadía: et la vie, qui est sauve. Guizot dijo: de su Histoire de la civilisation en Europe, par le travail et par que publicó en traducción española la fíe- Enríchissez- vous vista de Occidente. Había una traducción l épargne Enriqueceos mediante el trabaantigua de este libro y Fernando Vela hizo jo y el ahorro lo cual resulta más claro y esta nueva; no leí ninguna de las dos por- bastante distinto. que conocía ya el original, en una linda ediA la caída de la Monarquía de julio, en ción romántica impresa en Bruselas en 1838. Este libro, así como su Histoire de la 1848, Guizot se retiró de la política y se civilisation en France, su Histoire de la ré- dedicó a sus trabajos intelectuales, princivolution d Angleterre y la publicación de in- palmente históricos. Como es sabido, la numerables memorias y documentos, h a- II República, que eligió como presidente a cen de Guizot uno de los grandes historiaLuis Napoleón Bonaparte, se deslizó rápidores de su tiempo. damente hacia el extremismo y la demagogia; el golpe de Estado de 1851 convirtió al Pero me interesaba igualmente como popresidente en emperador de los franceses lítico. Me admiraba la lucidez de su pensamiento, la claridad de sus ideas, su insocon el nombre de Napoleón III y empezó el bornable fidelidad a lo que creía verdadero imperio autoritario con muy escasa libery justo. Guizot era protestante; había nacitad durante bastantes años. do en Nímes, y cuando era niño estalló la Pocos meses después de su caída y la Revolución; su padre la apoyó, pero esto de Luis Felipe, en 1849, publicó el último lino impidió que fuera ejecutado por los convencionales en 1794. La familia se refugió bro suyo que he leído, De la Démocratie en en Ginebra, durante seis años; allí adquirió France; lo encontré y leí en 1976, al mismo Guizot una solidísima formación en lenguas tiempo que el de Giscard d Estaing, de títuclásicas y modernas, filosofía e historia. lo tan parecido, Démocratie frangaise; el de Fue siempre un hombre de vocación inteGuizot me pareció más interesante y de lectual, alguien para quien la verdad cuenmayor actualidad. Había tenido siempre ta, y esto es lo que llevó a la política. una dignidad ejemplar, con una austeridad Con algunas interrupciones, fue una figuincorruptible. Ante una campaña desatada ra decisiva durante toda la Monarquía constitucional de Luis Felipe, entre 1830 y 1848. Es una de las épocas espléndidas de Francia, como el siglo XVII; los franceses eran entonces extrañamente inteligentes porque Francia lo era, porque la sociedad lo exigía y a la vez lo hacía posible. Es difícil imaginar lo difícil que resulta ser inteligente cuando el mundo en que se vive no Cari Lapique lo es, sobre todo cuando ha dejado de serJosé Luis Robles lo; esto explica el incomprensible descenso o decadencia de muchos hombres de Tienen et placer de invitarle a la nuestro tiempo que en otro momento han presentación en Madrid de su colección sido considerablemente inteligentes. de joyas que tendrá lugar los días 4 al 24 de Diciembre en La Cúpula El reinado de Luis Felipe es la primera de ¡I a 22 horas época en que existió libertad política en Francia. Siempre he pensado que si no se La Cúpula Fernández de la Hoz, 9 hubiera producido Ja Revolución, en 1789, 28010 Madrid- Tel. 1911 254 84 63 no hubiera tardado cuarenta y un años en H contra él respondió: Podéis acumular una pila de calumnias tan alta como q u e r á i s ¡nunca llegaréis a la altura de mi desdén! Había sido el inventor, al menos el realizador, de lo que después se ha llamado el centro el justo medio le juste milieu. Fue la figura política principal del grupo de los doctrinarios, los defensores eficaces del liberalismo, que siempre evitaron fingir las exageraciones que lo han llevado periódicamente a su ruina. Como profesor de Historia Moderna en la Sorbona, Guizot dio las lecciones de Historia de la civilización en Europa en 1828 y después en Francia. De las catorce lecciones- n o es más que e s o- en que Guizot nos muestra la viva imagen de la historia europea, se desprende una más, acaso la más interesante y grave: la que nos hace ver la profunda, innegable unidad de Europa. Nada le falta ni le sobra a Guizot; sin segregar nada, sin unificar nada disperso, se pone en marcha para asistir a la constitución del mundo en que vive. Esto decía yo en 1935; y sugería una comparación con las lecciones sobre la Filosofía de la Historia Universal que por los mismos años daba Hegel en Berlín. Todavía añadía un curioso carácter del libro de Guizot, cuya atención se dirige siempre, en último término, a la realidad política: Hay un momento en que se descubre esto con extraña claridad; cuando Guizot habla de los principios de nuestra civilización enumera los siguientes: justicia, legalidad, publicidad, libertad. Cuatro principios políticos. La civilización, para Guizot, se cifra en el Estado. No digo que no sea más que eso, sino que ahí encuentra su verdadero acabamiento. Y esto es así por ser Guizot quien era, pero también por el objeto que estudiaba. La historia de Europa induce fuertemente a considerarla como una historia política, como una marcha desde el Imperio fenecido al Estado moderno. Esto es verdad, pero ¿es toda la verdad? ¿No se ocultará detrás de esto algo más importante y decisivo? Esta es la objeción o, si se quiere, la sospecha que surge al reflexionar sobre este magnífico libro de Historia. Releo estas líneas escritas por un estudiante de Filosofía unos meses antes de nuestra guerra civil. Y pienso si no habrá sido menester pagar en nuestro siglo un altísimo precio por esa interpretación política de la historia que compartió todo el siglo anterior y que, al perder la moderación y veracidad de Guizot, llevó a todos los totalitarismos, uno tras otro, a las diversas formas de idolatría del Estado. Y se me ocurre si acaso esas reservas que entonces me apuntaba habrán sido para mí, desde entonces, el antídoto que me impidió caer en tantas sucesivas tentaciones. Julián MARÍAS de la Real Academia Española