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8 de diciembre ik 198? ABC Antonio SAENZ DE MIERA Núm. 160 6 F ERMINA la función y 1 la responsabilidad de 1 la Universidad cuando los estudiantes finalizan los estudios tradicionales? En torno a esta interrogante, con sus variadas facetas, ha girado el seminario que, sobre la formación de posgrado, acabamos de celebrar en Segovia, organizado por la Fundación Universidad- Empresa. Desde las laderas del Guadarrama nos llegaban vientos glaciales que no conseguían aplacar el acaloramiento de las vivas y encendidas discusiones. Porque es bien conocida la proliferación durante los últimos años de curso de especialización para los ya graduados, a los que, con barbarismo culpable, llamamos masters a falta de mejor denominación en nuestra hermosa lengua castellana y que viene a remediar un estado carencial de desinformación, económica y tecnológica, producido por la constante ampliación de los conocimientos en permanente evolución y la inevitable actualización de los mismos. Su existencia está más que justificada. Pero esto es un hecho nuevo en el horizonte académico de nuestra Universidad que, no obstante, ha respondido con prontitud y con eficacia a la demanda social de estos masters con una flexibilidad orgánica, que parecería impensable en su viejo organismo secular, tan atacado de inercias y tan proclive en los tiempos antiguos a la olímpica autocomplacencia. A la pregunta ¿y después de la licenciatura, qué? intenta responder este artículo del director de la Fundación Universidad- Empresa, Antonio Sáenz de Miera. La formación de posgrado ha sido el enunciado bajo el que se ha celebrado en Segovia un seminario organizado por esta Fundación una inquietud viva y crítica ante algunas descalificaciones globales de la Universidad, que ponen en tela de juicio su capacidad para afrontar este nuevo objetivo de su función social y, en general, la posibilidad de su acondicionamiento para responder debidamente a los nuevos retos académicos, docentes, científicos y tecnológicos que los nuevos tiempos y las nuevas demandas sociales exigen. Y de este encomiable esfuerzo, que podemos suponer doloroso, desde la perspectiva de la vieja Universidad, podemos dar fe, con la experiencia de la Fundación Universidad- Empresa, que ha ido acumulando información sobre este problema desde hace ya casi quince años. Cuando la Fundación inició sus actividades, en el año 73, la Universidad estaba encerrada en su torre de m a r f i l y n u m e r o s o s prejuicios ideológicos impedían su apertura hacia la sociedad. Pero hoy todo aquel entramado de malos entendidos está desapareciendo. Ya no existen reticencias ideológicas; la LRU favorece la relación de la Universidad con la s o c i e d a d y universitarios y empresarios se han dado cuenta de las ventajas de su mutua colaboración. Y justo en este momento, en que la larga aspiración de cooperación entre la Universidad y la sociedad empieza a cumplirse y empieza a dar sus frutos es cuando se descalifica global e indiscriminadamente a la Universidad por inoperante y obsoleta. No parece ése el camino, como tampoco parecía antes el aislamiento y la cerrazón. El tema dé la formación del posgrado, puesto en discusión en Segovia, encontró unos interlocutores universitarios vivos y receptivos, dispuestos a reciclar sus obligaciones, a asumir sus responsabilidades, con el implícito reconocimiento de sus pasados errores. Y esto es lo que tenemos: una Universidad revitalizada, que hemos construido y mantenido entre todos y que está poniéndose, cada vez más decididamente, al servicio de la modernización del país. Y no debemos olvidar tampoco que la Universidad, nuestra querida Universidad debatida, emergente y sólida, cumple, está cumpliendo, una importante función social, imprescindible para la legitimación del sistema democrático, que a nadie interesa poner en peligro. posible vehículo de relaciones supranacionales y de los problemas concretos que este nivel formativo plantea en las áreas de la economía, la tecnología y el derecho. El acuerdo básico entre los asistentes al seminario ha sido grande y nadie, desde las responsabilidades políticas, universitarias y sociales, ha negado la necesidad de atender a la formación del posgrado, como una obligación urgente y trascendental para el futuro económico. y social de nuestro país, para la- modernización de nuestra sociedad y para el mejor aprovechamiento de nuestros recursos humanos y académicos. Se han detectado en Segovia, como era de esperar, ciertas lagunas y cierta falta de coordinación entre las iniciativas universitarias y sociales, que dan origen a innecesarias repeticiones, desajustes en el mercado del trabajo y ausencia de mecanismos que favorezcan a utilización adecuada de la experiencia académica y de los recursos tecnológicos existentes en España. Pero, al mismo tiempo, se ha puesto de relieve la importancia real y prioritaria de este alto nivel En aquellos tiempos, y me estoy refiriendo a los primeros setenta, la Universidad estaba todavía demasiado ligada a sus condicionamientos pasados y no aceptaba, como lo hace ahora con sentido independiente y realista su apertura hacia la sociedad, que implicaba, entre otros objetivos, el de la formación permanente, o continua, que ya empezaba a reclamar el desarrollo tecnológico y social del acelerado proceso de nuestra industrialización y de nuestra definitiva incorporación a las sociedades industriales de Occidente. Hoy las cosas han cambiado mucho y la mejor prueba ha sido este seminario UniversidadEmpresa, de Segovia, en el que desde la triple perspectiva de la Administración Pública, la Universidad y la empresa se ha hablado y se ha profundizado sobre los variados y complejos detalles de la organización y gestión de la formación de posgrado de su utilización como un formativo y la necesidad de regularlo urgentemente, con el fin de que puedan ser cubiertas las demandas sociales que la enseñanza superior tradicional todavía no puede cubrir adecuadamente. Otra cosa quedó clara en las discusiones de Segovia y es el importante papel que la Universidad está llamada a cumplir en el desarrollo de este nivel formativo. Nadie pone en duda que para cumplirlo adecuada y eficazmente tendrá la Universidad que flexibilizar y agilizar sus estructuras y prestar una especial atención a las necesidades reales del sistema económico, ya que, en pocos campos como en éste, las relaciones Universidadempresa resultan más imprescindibles. Pero ése es precisamente el camino que las Universidades están emprendiendo y que ya ha empezado a dar sus frutos, no sólo en este terreno de la formación sino igualmente en el de la investigación que los departamentos universitarios realizan en colaboración con la industria. Por ello quizá, porque el camino está ya emprendido y no sin esfuerzo se pudo percibir en Segovia sobre todo entre los universitarios, -SUMARIO Institutos ingobernables en la zona sur de Madrid Proyectos y realizaciones aparecen y desaparecen como por ensalmo en los Presupuestos de Educación Los cursos nocturnos deberán cambiar su actual planteamiento Los estudiantes británicos eligen Dirección de Empresas, ya no critican el capitalismo