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MARTES 8- 12- 87 OPINIÓN ZIGZAG ABC 17 Escenas políticas Austeridad socialista El señor presidente del Congreso acaba de definirse tendente a la austeridad Dentro de ella deben inscribirse, al parecer, las 450.000 pesetas que paga por el alquiler de su vivienda, alquiler módico, por lo escuchado, ya que lamentablemente, en Madrid- d i j o- los alquileres están a ese precio por viviendas muy normales La verdad es que el señor Pons hace un uso muy flexible de las palabras, que significan lo que él quiere que signifiquen. Pagar la barbaridad de alquiler que paga es austero y una vivienda así es normal. Derrochar debe de ser vivir en un palacio, cosa que don Félix ha calificado de suntuosidad aunque ese palacio, el de la Carrera de San Jerónimo, sea curiosamente el de las Cortes y le costaría al contribuyente bastante menos que el señor Pons residiera en él. En cuanto a los precios de los pisos en Madrid, sería mejor que don Félix empleara esa energía en instar a los responsables del Gobierno a hacer una política económica que permitiera otros alquileres más razonables al alcance de los ciudadanos. Madrid envejece Con los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística, se comprueba que el problema del envejecimiento de Europa es trasladable a nuestra nación y a su capital. Por cada mil habitantes- dicen las cifras absolutas del I N E- de 1984 a 1985, el número de matrimonios ha aumentado un 0,38 por 100; los nacimientos disminuyeron un 3,1 por 100; las defunciones llegaron al 4,4 por 100 y, como resultado, el crecimiento vegetativo disminuyó un 16,1 por 100. Son datos que reiteran el envejecimiento de la población. Frente a ellos, la más absoluta inhibición oficial. La corriente dominante en estas esferas es por los escasos testimonios existentes, la de pensar que este envejecimiento no encierra peligro. Dentro de veinte años- -afirmaba Joaquín Leguina no hace demasiado- el acceso al mercado laboral de las nuevas generaciones será- fluido, fácil. EL SECRETO DEL ROGRESANDO, progresando, progresando que progresarás en la transparencia de la información, estos tíos han terminado por establecer el secreto del boquerón, del calamar, del a ñ o j o de la lombarda y del rábano. Lo más emocionante es el secreto del rábano. Si pasan r á b a n o s pues, hala, a comprar rábanos, y de lo que cuestan los rábanos se entera usted cuando se los paga al señor verdulero o a la señora verdulera. Pero si usted quiere saber lo que incide el precio de los rábanos en ese camelo del IPC (Incremento de los Precios al Consumo) se queda su merced in albis, porque eso es secreto oficial, o secreto estadístico o secreto de Estado. Aquí, por estos zocos, cada cual vende el boquerón a lo que puede y compra el rábano a lo que corra, que para eso estamos en un sistema de mercado libre. ¿Usted me sigue? Pues vayamos adelante. Se va usted al mercado libre y cuando se decide a comprar boquerones, o rábanos, se encuentra con que le han subido los precios. La parienta vuelve a casa con un berrinchín. ¡Jesús, y cómo está subiendo la vida! Bueno, pues no. Luego, llega el Gobierno y dice que la vida no sube, o que sube menos de lo que usted cree. Habrán subido los rábanos, pero el coste de la vida no sólo se compone de rábanos. No sólo de rábanos vive el batueco. Hay productos que suben, otros que bajan y otros que se quedan como están. ¿Me siguen? En este punto de la historia, ustedes se preguntarán y preguntarán al Gobierno: ¿Y cuáles productos son los que suben, y los que bajan, y los que ni suben ni bajan, y en qué proporción los compramos? ¡Ah! -responde, prudentemente, el Gobierno- eso es secreto. Top secret. Eso lo saben los hechiceros de la tribu, o sea, los estadísticos, y no es ciencia que pueda ser confiada al resto de los ciudadanos. Total: que el precio de los rábanos y el precio de las coles de Bruselas está al alcance del conocimiento de cualquier batueco. Pero no intente conocer cuántos rábanos nos comemos por cada col de Bruselas, y cuántas coles de Bru- P Pintores del XIX Tras decenios de desinterés y olvido, los pintores del siglo pasado han vuelto a ponerse de moda. En estos momentos en Madrid tiene lugar una notable exposición, en el Banco de Bilbao, en la que es posible contemplar cuadros de Mariano Fortuny, Nicolás Alpériz, Jiménez Aranda o Gonzalo Bilbao, entre otros. Su precisión descriptiva, la facilidad para captar ambientes muy diversos, sobre todo los más populares, el estudio de la luz, las calidades cromáticas y el detallismo, son, entre otras, las virtudes que la crítica está señalando. En este tiempo sin dogmas, los valores artísticos experimentan mutaciones que hubieran sido increíbles hace sólo unos años. Así sucede con estos pinl 0 e 8 Barrio chino Los vecinos de Chamberí, especialmente los de aquellas zonas invadidas por los travestidos noctámbulos, han propuesto a la Junta Municipal la creación de un barrio chino que acote cualquier tipo de prostitución. La propuesta llega después de años de protestas a las autoridades municipales y gubernamentales para evitar el diario espectáculo de ver en las aceras de sus calles este mercado de carne, inevitablemente acompañado del de la droga. Es la propuesta de la desesperación ante la pasividad de aquellos a los que corresponde buscar soluciones. OVIDIO MARIO CONDE, UN VENCEDOR EN EL BANES 1O. No me cabe en la cabeza que el Gobierno sea beligeran te. Entrevista de Pilar Urbano. LA UNIVERSIDAD, SIN MAESTROS. El delito de cumplir 65 años. HABLA JOSÉ MARÍA GARCÍA. No deja títere con cabeza. selas por manojo de acelgas, y cuántos manojos de acelgas por cada potito para el nieto, porque eso es ya secreto de Estado. Ya sabíamos que los señores ministros son bienes de Estado, pues así nos lo enseñó don Enrique Barón. Bueno, pues ahora debemos enterarnos de que son también bienes de Estado, protegidos por el secreto oficial, los rábanos, las coles de Bruselas y los boquerones. Además, las coles de Bruselas con mayor motivo, porque se trata de materia internacional. Si los batuecos llegáramos a conocer las coles de Bruselas que meten dentro de su cesto de la compra, se estremecería la poltrona de Sir Paco y temblaría de rabia el palacio de Santa Cruz, y no sólo el Ministerio de Economía. El IPC, queridos celtíberos, es algo demasiado complejo y demasiado intrincado como para dejarlo a una información superficial de la parienta. Existen fórmulas mágicas para comparar precios de diversos productos, medir el consumo de todos ellos, poner en relación el recibo del gas con el frescor salvaje del Caribe, los ajetes con el puro sabor americano, el alquiler con el papel higiénico o con el siéntase mas segura y más limpia, y los higos secos con el ordenador personal. Y esas fórmulas deben ser preservadas al conocimiento común. Esas fórmulas deben ser guardadas en el seno de expertos socialistas, estadísticos con carné, asesores ejecutivos y otros monjes y eremitas de confesión felipista. Estos tíos guardan in pectore lo que suben los boquerones y las acelgas como si fuese el tercer secreto de Fátima o las razones de expulsión de los jesuítas, que Carlos III tuvo guardadas hasta su muerte en su real pecho. Si el Gobierno dice que la vida sube cinco, es que sube cinco, y punto. Lo demás es querer buscar tres pies al gato, mientras el gato, blanco o negro, lo mismo da, está cazando ratones. Y quizá también llevándose el besugo para la Navidad que viene. A lo mejor, llegaremos a enterarnos de las negociaciones con USA. Pero el besugo es un secreto personal de don Carlos Solchaga. Jaime CAMPMANY Ya en su kiosco VIVA COK SU ÉPOCA