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GENTE IEMPRE que llega el día de las Conchas, que es mañana, uno se acuerda de una forma muy especial de la Concha más genial que conoce, que además cumple anos en el mismo día de su onomástica: doña Concha Piquer, quizá la única artista española que consiguió permanecer en los carteles argentinos con su propio nombre, sin que le llamaran como bien querían, Concepción Piquer: -A mí me ponen Concepción y no canto- amenazó una sola vez. Y bastó. Bueno, pues sucede que uno llama a doña Concha a su casa madrileña, al piso donde a veces se sienta en el famoso baúl de sus viajes viajo más que el baúl de la Piquer se decía) después de haber visto un télex de la agencia Efe que le adjudica setenta y siete años, los setenta y siete que uno da por buenos, porque, la verdad, no estamos ya para echar cuentas ni para marcar muescas. -Felicidades, doña Concha. -Muchas gracias, hijo. ¿Y cómo caen esos setenta y siete? ¿Qué setenta y siete? -Los años que cumple. ¿Los años que cumplo? No, hijo, no; cumplo ochenta y uno... -Pues los datos... -No hagas caso de esas cosas, hijo, que ya sabes que siempre están queriendo quitarme años... Y nos reímos los dos mucho, porque yo me río siempre mucho con doña Concha, que tiene un sentido del humor envidiable, casi insólito en este país. Qué bien me suena la voz de doña Concha, y eso que sólo me habla... ¿Y cómo caen los ochenta y uno, doña Concha? -Divinamente. Estoy hecha un pimpollo. No me duele nada, lo tengo todo en su sitio, no tengo ni tan siquiera una muela picada... Vamos, que estoy como para un roneo Tenemos que tomar la copa de antes de las fiestas, ¿eh? -Claro, doña Concha. ¿Y qué le van a regalar? -Nada. Ya soy muy mayor, nadie se acuerda de mí... No hay tono de reproche en sus palabras, ni tan siquiera amargura. En todo caso, cierto trabajado escepticismo, el que va dando los años cuando ya no se espera nada. O casi nada. -Doña Concha, seguro que don Antonio Márquez cae con algo... -Pobre, está muy delicado, S Concha Piquer: Estoy como un pimpollo muy delicado. Es la única pena que tengo. -Así es la vida... -Sí, hijo, la vida que quita y da, la vida de los sinsabores y las alegrías. Esta vida tan llena de mentiras... ¿Echa de menos algo, doña Concha? -L o tengo todo, he hecho todo. No tengo nostalgia de los aplausos, ni de los halagos... Ya solamente me falta, para completar mi dicha, que nazca en febrero mi nieta, la que ahora espera mi hija Conchín. ¿Qué nombre le gustaría a la abuela? -Conchín se ha empeñado en Iris. Bueno, pues que sea Iris. -Será una niña llena de la alegría de los colores, doña Concha. -Sí, Dios lo quiera. -O sea, que no va a haber festejo en casa... -No, no; estando Antonio delicado... Salud, don Antonio. Felicidades todas, doña Concha. Le envío una rosa roja envuelta en la hoja de esta crónica a modo de modesto pero sincero homenaje. Y más cosas, muchas más cosas, como un torrente: Me cuentan que Silvana Mangano, que de vez en cuando aparece por alguna fiesta madrileña (vive con la hija que tiene casada con José Escrivá, el hijo de Vicente) se ha curado de la artrosis que padecía mediante un tratamiento de inyecciones de oro líquido. Me asombro. -Bien podrá decir que tiene un corazón de oro... -Y usted que lo diga. La Mangano es toda ella una joya líquida por dentro. En realidad, solamente podría atracarla un vampiro. Manuel, separado de Lole, se anuncia ahora artísticamente como Manuel y con un paréntesis recordatorio que dice: Ex Lole y Manuel Pues como tuviera que anunciarse de esa guisa Pepe Sacristán... Mientras, la Lole anda de tocata y fuga con Felipe Campuzano, que seguramente la hará cantar encima de su piano. ¿Quién mejor que ella para su Andalucía espiritual y como compañera de viaje? -Claro. A Lola Sevilla le han hecho socia de honor de la Casa Regional de Andalucía en Madrid. José María Stampa Braun, el abogado, me cuenta que el pleito de Lola Flores, entre unas cosas y otras, bien puede durar tres o cuatro años. Mari Trini ha tenido una otitis. Y dando el paseo cotidiano por Serrano me encuentro con Carlos Larrañaga, que me dice que en un par de semanas dejará de ser El pasajero de la noche en el teatro Maravillas: -L a verdad es que me siento muy cansado. Es el mejor perCarlos Larrañaga sonaje que he hecho, pero tamdejará en un par de bién el más agotador. Y es agosemanas de ser El tador porque, aunque parezca pasajero de la paradójico, se trata de un personoche Es el naje muy austero, de una gran mejor personaje que economía de gestos... he hecho- d i c e- Mira, como el Gobierno. pero también el más AMILIBIA agotador LUNES 7- 12- 87 ABC 109