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LUNES 7- 12- 87 ESPECTÁCULOS A B C 87 Del colapso circulatorio deCibeles al Neptuno de El año pasado por agua Tipos y ambientes del Madriz de 1988... ¡Y Chueca! Madrid En Madrid da gusto circular los sábados. Ni siquiera hay problemas en la calle Cartagena. Lo decía el taxista, camino de la Zarzuela, cuya convocatoria rezaba: Si le gusta Madrid, no se puede perder esto Eran las siete y veinte cuando desembocamos en la plaza de ia Independencia. A las ocho y cinco, conseguíamos enfilar el lateral del paseo del Prado, en Cibeles. Por fortuna, se acordó retrasar el comienzo de la representación. Con todo, multitud de espectadores llegaron tarde. ¡Le digo a usted, señor alcalde, que todo tiempo pasado, en lo circulatorio, fue mejor! Pocas líneas para La Revoltosa puesto que, salvo alguna exageración gesticuladora con respecto a la reposición reciente y el reemplazo de la pareja central, no hay cambios reseñables. Con buena planta, voz considerable, sin la anchura- ¿d ó n d e hoy? -que pide la declaración amorosa de Mari Pepa en el ¡Ay, Felipe de mi alma! Guadalupe Sánchez. Con estupendo centro baritonal, un poco falto de refinamiento, mejor en el Nocturno que en el dúo el Felipe, de Enrique Baquérizo. El año pasado por agua revista general de 1888, presentada un año más tarde, repuesta hoy como estreno para una abrumadora mayoría de espectadores, se nos ofrece ideal ejemplo de lo que un sainetero con la soltura y chispa de Ricardo de la Vega es capaz de lograr con un tema de circunstancias: la lluvia torrencial caída sobre Madrid en el período que se refleja. Sin consistencia argumental, que maldita la falta que hace, el gran libretista mezcla personajes y ambientes reales e imaginarios: el Año Nuevo- despistado, ingenuo, sorprendido ante todo- un guardia municipal, que es su mentor y, diríamos, relaciones públicas, el dios Neptuno, modistillas, chulos, menegildas, cocheros, el invento de la electricidad personificado en una animadora de sala de fiestas, la Bombilla, un cochero... Hasta se permite escribir para un actor famoso de la época, Julio Ruiz, un tipo que es su calco y como tal se presenta... El diálogo, hecho de frases breves, ocurrencias, equívocos y cambios de palabras, apunta situaciones sociales, económicas y políticas- nada nuevo bajo el s o l- del todo aplicables al momento actual. Un descendiente ilustre de don Ricardo, nuestro querido y admirado compañero Enrique Gil de la Vega Güera deja sus predios deportivos y adapta con soltura y acierto lo que precisa la puesta a punto, incluso para incorporar de forma natural, sin fisuras ni forzamientos, cinco números del propio Chueca, enriquecedores de la breve partitura de este monstruo de la facilidad y la inspiración. ¡Chueca! La mazurca, el schotist el pasacalle, el vals, la polca surgen, subrayan, animan, alegran, encienden con ese raro don de la gracia espontánea impar. Si hace falta, engarza una referencia popular- ¡Que llueva, que llueva... si conviene, copia en las cigarreras la atmósfera de sus ratas si viene a cuento, intercala compases del Danubio azul ¿Qué más da? ¿Y qué importa que califiquemos de zarzuela, saínete, revista su música? Es de Chueca. Ni más ni menos. Con eficaz escenografía y mejores figurines de Julio Galán, un excelentísimo trabajo coreográfico de Alberto Masulli, de sus jóvenes bailarines, como el coral desarrollado con sus gentes- activas y acertadas- de José Perera, el director de escena José Luis Alonso volvió a dar en la diana con la versión alegre, movida, en el punto justo de lo ambiental y lo caricaturesco, sin caer en afectaciones o brochazos demoledores. Fue una representación dinámica, llena de hallazgos, subrayada con risas, aplausos, murmullos: redonda. Contó para ello con un cuadro que sólo con los medios de un teatro oficial puede reclamarse, aparte la excelente Sinfónica de Madrid, dirigida con precisión por Miguel Rúa. Imposible la cita íntegra del copioso reparto, como lo resulta el comentario número por número. El más ovacionado, el de incorporados cuplés del Chavito por que, además, fue servido por una pareja ideal: Vicky Lusson, perfecta en la figura, las dotes de vedette suelta, dominadora, con adecuada picardía y cantando con vocecita suficiente y afinada, y Rafael Castejón, que tiene gracia innata hasta en el tono de voz. Son otros los mundos de Paloma Pérez Iñigo- desenvuelta con todo- porque su voz es de cantante lírica y no de castiza saineteril. Se aplaudió el sensacional dúo de los paraguas, con acertada réplica de Enrique del Portal. Admirable, uno de los pilares del éxito, Carmen Rossi, una señora que en pleno pasillo de butacas- utilizado lo mismo que una pasarela- dio lecciones de bien decir. Compuso con dignidad su difícil tipo de Año Nuevo el buen actor que es José María Pou y lució su comicidad, en papel peligroso por las reiteraciones, Alfonso del Real, Neptuno. Nos divirtieron las cigarreras, los guardias, todos... Como en la- obra, al concluir al enfado por el nuevo atasco le reemplazó el aplauso por el regalo evocador; a la lluvia inmisericorde, el sol radiante del éxito. Antonio FERNANDEZ- CID Crítica de cine Retaliator de Alian Holzman Producción: Transworld Entertainment. Director: Alan Holzman. Guión: Robert Short. Fotografía: Nicho Lion Nissim. Principales intérpretes: Robert Ginty, Sandahl Bergman. Louise Claire Clark, James Booth, Paul Walker, Arnon Tza- dock. Duración: Ochenta y ocho minutos. Salas de estreno: Paz, La Vaguada. Agentes secretos, terroristas y una mujer robot, en continua lucha, llenan malamente la hora y media escasa del filme, ni peor ni mejor que otros de su mismo corte. El cine, por así decirlo, de serie B insiste, una y otra vez, en, haciendo hincapié en la violencia y la acción supuestamente imparable, contarnos la misma historia, a la que, para que unas películas no se confundan con otras, se añade un elemento, a ser posible insólito, que pueda servir para diferenciarlas. En este caso, lo que distingue a los agentes secretos- u n grupo de mercenarios contratados por la CÍA- es que luchan contra el terrorismo internacional, en lugar de hacerlo contra sus colegas del otro bloque. Pero lo que de verdad hace, en lo que cabe, a la película, diferente de otras de su cuño, es que su más cruel enemigo- e n este caso enemiga- es una mujer que, tras ser apresada, es -como el subtítulo español del filme ¡ndica programada para matar y ello por quienes, en principio, deberían acabar con ella. Todo, en última instancia, se reduce a una escasamente estimulante y evidentemente estirada persecución, que ocupa los tres cuartos del metraje de la película, en la que sólo importan- s i es que lo hacen- los trucos de unos y otros, sin que ninguno de los pesonajes- humanos o hurnanoides- tenga, en sí mismo, la menor consistencia y sin que, desde luego, la cosa llegue a ser apasionante, ni siquiera en el ámbito de la mera tensión física, en ningún momento. Los actores, sin asidero válido, navegan a la deriva, y el realizador se limita a atar, como puede, los cabos, sin que pueda decirse que le ayude a salir con bien de la tarea la deficiente fotografía del filme, que tiene, al menos, la ventaja de ser breve. Q S. F. RESERVE SU MESA Ver cartelera San Bernardo, 38 EN UNA Tels. 522 42 43- 522 21 21 MAÑANA