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LUNES 7- 12- 87- RELIGION -jABCpág. 79 Hoy termina la visita de Dimitrios I al Vaticano con pocos resultados A pesar de la buena voluntad, los problemas teológicos existen Ciudad del Vaticano. Miguel Castellví Juntos en el altar de la Confesión, juntos en oración ante la tumba de Pedro, juntos en el balcón de la logia de las bendiciones de la basílica, Juan Pablo II y Dimitrios I, primados de las Iglesias de la antigua y la nueva Roma como dijo el patriarca de Constantinopla, manifestaron ayer también con esta proximidad física el deseo de la Iglesia católica y la ortodoxa de progresar en el camino del ecumenismo y rezaron por la unidad. Estos fueron los aspectos positivos de una jornada histórica en las relaciones entre católicos y ortodoxos que, sin embargo, no ocultó las dificultades todavía existentes para llegar a la meta. Estas, que aparecieron claramente en los discursos del Papa y del Patriarca Dimitrios, se centran especialmente en la cuestión del primado de Roma, que para los ortodoxos es sólo honorífico mientras que para la Iglesia católica es también jurisdiccional. A las diez de la mañana, el Papa celebró la misa en la basílica vaticana por la recomposición de la plena comunión entre católicos y ortodoxos como recordó expresamente. Aunque no hubo concelebración- las diferencias todavía existentes entre ambas Iglesias 10 impiden- la ceremonia estuvo marcada por numerosas muestras de respeto y afecto hacia las Iglesias ortodoxas. Iglesia católica en el movimiento ecuménico es irreversible El momento central de su homilía fue una equilibrada declaración en la que, manteniendo la primacía de la Sede de Pedro el Papa admitió los errores del pasado y confirmó que Roma respetará siempre la autonomía de las Iglesias orientales. Ir a misa LOS PROFESORES Capilla de la fundación Pablo VI en Madrid. Ciudad Universitaria. Mil profesores cristianos convocados al II Congreso Nacional. Diez de la mañana. Hasta los topes la capilla. Con bastantes sacerdotes congresistas en la celebración. Y con cuatro obispos en el altar: el de Valladolid, como celebrante principal, y los concelebrantes de Compostela, de Zaragoza y de Tarazona. Primacía no sólo honorífica Juan Pablo II recordó que antes del cisma, cuando todavía Roma y Constantinopla mantenían la comunión de fe y de vida sacramental a la sede de Roma se le reconocía no sólo un primado de honor, sino una real responsabilidad para presidir en la caridad y para favorecer el mantenimiento de la comunión entre todas las Iglesias En algunos momentos se produjeron errores y malentendidos, y contra la voluntad de unos y otros, lo que debía ser un servicio pudo manifestarse bajo una luz muy distinta Esta frase se interpreta cómo una alusión a los enfrentamientos que llevaron al cisma. Al mismo tiempo que subrayaba la primacía, el Papa aseguró a sus interlocutores que, como quiso el Vaticano II, es su intención respetar la naturaleza de las relaciones vigentes entre las Iglesias orientales y la sede de Roma antes de la separación Estas relaciones- dijo el Papa- respetaban plenamente la potestad de aquellas Iglesias de dirigirse según sus propias disciplinas Deseo confirmarle- añadió- que la Sede de Roma, especialmente atenta a todo lo que comporta la tradición de la Iglesia, quiere respetar plenamente esta tradición de la Iglesia oriental. Por último Juan Pablo II manifestó su dolor porque todavía no es posible la intercomunión entre ambas Iglesias: Hoy no podremos beber todavía juntos el mismo cáliz, esto es para nosotros fuente de un dolor que amarga nuestro corazón. Quiera Cristo cambiar nuestro dolor en un incentivo para trabajar incansablemente para encontrar pronto la plena comunión entre nosotros. Rezaron el mismo credo La más significativa fue la presencia del Patriarca Dimitrios junto al Papa en el altar de la Confesión hasta el ofertorio, momento en el que aquél pasó a un lugar de honor al pie del mismo: También las lecturas fueron realizadas en griego, francés e italiano, y tos diáconos católico y ortodoxo cantaron el Evangelio en latín y griego. Luego, el Papa y el Patriarca de Constantinopla rezaron el símbolo Niceno- Constantinopolitano en griego y según el uso litúrgico de las Iglesias bizantinas que no incluye el Filioque Esta es una palabra añadida en el siglo VIII en Occidente y que ha sido motivo de interminables disputas teológicas. Después, el Patriarca Dimitrios leyó un texto en el que confirmó que las relaciones entre las Iglesias hermanas son excelentes y recordó las acciones de reconciliación realizadas por Juan XXIII, Pablo VI y Atenágoras. El Patriarca, sin embargo, no hizo ninguna referencia al primado de Roma, limitándose a desear que prosiga el diálogo teológico y se realice una revisión de decisiones y acciones adoptadas en el pasado que carecen de consecuencias positivas en las relaciones de hoy En su homilía, Juan Pablo II recordó que hoy se cumplen veintidós años de la declaración de Pablo VI y Atenágoras levantando las excomuniones del año 1054 y se refirió al origen del movimiento ecuménico. Juan XXIII y Pablo VI- dijo el Papa- tomaron la resolución, junto con los padres del Concilio Vaticano II, de comprometerse personalmente y comprometer a toda la Iglesia católica en la obra de reconcilación de todos los cristianos en una misma comunión de fe y de amor Esta directriz fue confirmada por Juan Pablo 1 el mismo día de la inauguración de su pon 1 tificado, al afirmar que el compromiso de la Sin embargo, la misa no fue de tiros largos. Al revés: respondió a la discreción y profundidad de unos cristianos muy adultos, muy metidos en la importancia de la eucaristía y bastante preocupados por que aquello saliera respetuosamente bien. El entusiasmo propio pondría lo demás. De manera que se cantaron cosas muy bellas. De manera que cantaron todos. De manera que hubo salmos llenos de jubilosa alegría y un cuarteto de jóvenes universitarios a los que fue una delicia escuchar cosas de Francisco Guerrero y del mejor gregoriano. Una eucaristía de fiesta de adviento casi ejemplar. Con la liturgia muy a punto. Y con una proclamación de la Palabra que era algo más que una simple lectura de textos. ¡Por fin, Dios mío! Además, para que se notara la plural presencia de las autonomías nacionales, se hicieron las preces del pueblo en todas las lenguas del abanico nacional: castellano, gallego, euskera, catalán, valenciano... Hasta andaluz, como me decía alguien con cierta gracia sandunguera. Me gustó mucho la homilía del arzobispo de Valladolid, monseñor Delicado Baeza. Me gustó porque fue profunda- hablaba a profesores- porque fue muy pastoral- s e le encendió la voz en algunos momentos- y porque no fue larga. Y porque estaba muy bien escrita. De tal forma que se le entendía todo. Se le entendía de qué cosas estaba hablando cuando decía que en la sociedad española se está imponiendo una escuela paralela un magisterio de alta resonancia verdaderamente pernicioso para la infancia y la juventud, como es patente Se le entendía todo cuando clamaba con acentos casi proféticos: ¿Por qué no gritan los padres? ¿Por qué se calla el pueblo? ¿Dónde están los verdaderos maestros? Y pasaba a la estrategia para no quedarse en simples lamentaciones: Ejercer con valentía y sinceridad el servicio profético; que no haya un solo centro público donde se encuentre un profesor cristiano que no se ofrezca para responsabilizarse del área de religión; no desentenderse de la depauperación moral que están sufriendo las juventudes españolas Y señalaba la responsabilidad de algunas posturas derrotistas: la de los que dudan, la de los que se apoltronan, la de los que dicen que es inútil gritar en el desierto. Homilía importante. Muy importante. Y una eucaristía llena de sugerencias que acentuó muy bien TVE: la transmitió a todo el país. El programa El día del Señor sabía lo que se traía entre manos. Ricardo HERRERO Unidos en torno a la Virgen Emocionante también la aparición del Papa y del Patriarca Dimitrios en el balcón de la logia de las bendiciones de San Pedro. Ambos rezaron conjuntamente el Ángelus y dieron la bendición a la muchedumbre que aplaudió fuertemente en el momento en que Juan Pablo II y Dimitrios I se abrazaron y cuando el Patriarca dijo que la unión de católicos y ortodoxos puede parecer irrealizable a los ojos humanos, pero que lo que es imposible a los hombres, es posible a Dios La visita de Dimitrios I al Vaticano concluye hoy con la firma de una declaración conjunta del Papa y el Patriarca de Constantinopla.