Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
LUNES 7: 12- 87- INTERNACIONAL -ABC, póg. 23 Tibio comienzo de la cumbre Reagan- Gorbachov El líder soviético será recibido hoy por George Shultz en la base aérea de Andrews Nueva York. José María Carrascal Gorbachov llega hoy a las 4,30 de la tarde (10,30 de la noche, hora española) al aeropuerto de la base de Andrews. De aquí al jueves, que abandonará Washington, sostendrá encuentros con Reagan, líderes del Congreso, Prensa y personalidades norteamericanas, a más de firmar un acuerdo sobre misiles medios. el menú: ¿qué platos servir, rusos o americanos? Se ha resuelto eligiendo un menú francés, que todo el mundo acepta. El miércoles, Gorbachov desayunará con los líderes del Congreso, sostendrá entrevistas con algunos de ellos, pero no se dirigirá a un Pleno de las Cárr ras por objeciones de algunos de sus miembros. De allí volverá a la Casa Blanca, donde sostendrá un tercer y cuarto encuentros con Reagan, mañana y tarde, que pueden prolongarse hasta la noche. El mismo miércoles visitará el Departamento de Estado, donde Shultz le ofrecerá un almuerzo y departirá con él sobre temas que conciernen a la política exterior de ambos países. Por la noche le toca a Gorbachov ser el anfitrión de la cena de gala en su Embajada. El jueves, el desayuno será con el vicepresidente Bush y algunos de los principales intelectuales del país (una plausible novedad en las cumbres antes de sostener con Reagan el quinto y último de sus encuentros, que se prolongará durante el almuerzo. Por la tarde, el líder soviético dará una conferencia de Prensa antes de despedirse de los Reagan y partir hacia su país por la misma base de Andrews. Basta una ojeada a este programa para darse cuenta de que va a ser una cumbre de trabajo más que otra cosa. Nada de turismo o entretenimiento. Mano a mano tras mano a mano, sin apenas respiro. Y aunque todo gira en torno a ese tratado sobre misiles medios, los temas a tratar, a discutir mejor dicho, son tan amplios y variados como controvertidos, desde la posibilidad de un acuerdo sobre misiles intercontinentales hasta los derechos humanos, pasando por Afganistán, Centroamérica, el golfo Pérsico y lo que quieran echarles. En todos ellos hay perspectivas, pero al final tal vez tengan que contentarse con eliminar esos misiles, que constituyen sólo el 3 por 100 de sus respectivos arsenales. Y gracias. Serios problemas de protocolo por la actitud distante de las dos delegaciones Moscú. Alberto Sotillo En el momento en que el número uno del Kremlin necesita con más apremio un éxito en el exterior para equilibrar los últimos reveses recibidos en el interior, Mtjaii Gorbachov acude a su cita de Washington dispuesto a lanzar una ofensiva de encanto, trenzada de grandes ofertas, arreglos y gestos de buena voluntad Gorbachov quiere convencer a Occidente de que él no es un líder soviético como los demás. Tampoco una cumbre en Washington es una cumbre como las demás para la URSS. Minuciosamente preparada por Moscú para convertirla en unas jornadas históricas para Gorbachov, la menor sombra de fracaso aparecería como una perspectiva inconcebible para la diplomacia, la propaganda y una amplia clase política de la URSS, que detrás de sus virulentos ataques no ocultan la fascinación que les produce los Estados Unidos. Gorbachov acude arropado por un impresionante equipo de expertos en control de armas, en política norteamericana, imagen, Prensa y propaganda. Entre ellos, el jefe del Estado Mayor del Ejército, mariscal Serguei Ajjromeiev, experto en control de armamentos, que velará por los intereses militares y estratégicos en las conversaciones. En Washington estará también Alexander Yakovlev, hombre inseparable de Gorbachov en todos los viajes que éste ha realizado a Occidente, en los que actúa como introductor de confianza en un mundo en el que se desenvuelve con holgura. Similares funciones mantendrán Anatoli Dobrinin, quien durante más de veinte años fue embajador en Washington, y Yuri Dubinin, quien mantiene este cargo actualmente, ambos expertos en el mundo norteamericano. Aunque la firma del acuerdo para las armas de alcance medio es previsto como el momento culminante, expertos occidentales esperan que la dinámica diplomacia de Gorbachov intente adelantarse de nuevo a los acontecimientos y dirija su ofensiva hacia el terreno donde se librará el próximo año la batalla def control de armas. Gorbachov continúa vinculando la reducción en armas estratégicas- especialmente deseada por Europa occidental- a una solución al proyecto de Iniciativa de Defensa Estratégica (IDE) o guerra de las galaxias pero Ronald Reagan No podía haberse elegido una fecha más a propósito para esta cumbre Su clima es puro diciembre: helado. La única excitación se nota entre los miles de periodistas que van a cubrirla, mientras la capital, y no digamos el país, muestra un distante escepticismo. Esto no va a ser ei comienzo de una nueva detente ni de otra luna de miel soviético- norteamericana. Todo lo más va a ser un matrimonio de conveniencias. En Andrews, Gorbachov será recibido por el secretario de Estado, Shultz, y tras las ceremonias de rigor, el líder soviético marchará a su Embajada. No hay nada previsto para ése día. La cumbre empieza realmente el martes, a las diez de la mañana, con ceremonia de bienvenida en el pórtico sur de la Casa Blanca, himnos, revista al cuerpo de guardia y primeros discursos. Los dos hombres sostendrán a continuación su primer encuentro a solas en el despacho oval y a las dos de la tarde firmarán el tratado para la eliminación de todos los misiles de alcance medio y corto del escenario europeo. Por la tarde volverán a sostener otro encuentro. Por la noche Reagan ofrecerá una cena en honor de su huésped. Cena de gala, pero no de smoking, pues los rusos han dicho que su espíritu revolucionario les impide, ponerse esa prenda burguesa. Esto ha creado un serio problema al protocolo de ¡a Casa Blanca. Otro problema fue Mijaii Gorbachov no puede mantener estas conversaciones en su actual estancamiento si no desea frenar el proceso de control de armas. En el terreno de los armamentos convencionales, la URSS ha admitido recientemente la asimetría de fuerzas en su favor. Pero, tras este reconocimiento de lo que nadie ha puesto en duda en Europa, a donde apuntan los intereses soviéticos es a los cohetes nucleares tácticos (menos de 500 km) cuya negociación Gorbachov desearía englobar con las armas convencionales, para culminar la desnuclearización del Viejo Continente. El mismo Andrei Gromiko, jefe de Estado de! a URSS y maestro incontestable de la diplomacia soviética, ha acudido a echar una mano a Gorbachov al lanzar una reprimenda al embajador de Irán en Moscú y destapar la amenaza del visto bueno soviético de un embargo de armas. Lo que se perfila, más que como amenaza a Irán, como un gesto de buena voluntad hacia Washington. Gesto de voluntad como el tenido con la liberación de conocidos refusniki (judíos a quienes no se les permite salir de la URSS por estar en posesión de supuestos secretos de Estado) que, sin embargo, no ha conseguido disuadir a los judíos de la URSS y Estados Unidos de desconvocar las manifestaciones de protesta programadas durante la cumbre para recordar el eterno problema de la emigración en la Unión Soviética.