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98 A B C. ESPECTÁCULOS Cine en el mundo Londres JUEVES 3- 12- 87 Attenborough cambia pacifismo por beligerancia anti apartheid Londres. Alfonso Barra Sir Richard Attenborough, el director de Ghandi, ha realizado con Cry freedom El grito de la libertad un filme ambicioso y admirable en algunos aspectos. Una mezcla de buen pulso artístico y de manipulación de los hechos históricos. Parece inevitable ese resultado cuando un director hace una obra política para espectadores que no son políticos. Relata la vida del surafricano Steve Biko, el sindicalista de la llamada conciencia negra y de su fiel amigo Donald Woods, director de un periódico de África del Sur, inflamado de principios liberales. Attenborough no ofrece las imágenes del apaleamiento sufrido por Biko hace ahora diez años en una Comisaría de Port Elizabeth, hasta causarle la muerte. No omite, sin embargo, la detención y el estado comatoso provocado por la Policía. Parte del relato está dedicada a la huida de la familia Woods hacia Inglaterra para contar lo sucedido a su amigo. Pero si la historia de Biko es una tragedia, la de Woods es una simple anécdota. Denzel Washington es Biko y Kevin Kline interpreta el papel de Woods. Attenborough, Dickie para amigos y enemigos, no está interesado en relatos policiacos o de amor. Así lanza a la pantalla auténticos carteles políticos, con la finalidad de que el espectador vibre de indignación ante los malos de la historia. El director necesitó 20,25 millones de dólares para dar este grito por la libertad. La paradoja es que al condenar el sistema de segregación racial, ha provocado una gran irritación entre muchos negros. La realidad es que Biko es un ídolo por su muerte, pero no io es por sus ideas. Acogida respetuosa pero distante de los filmes españoles París. Juan Pedro Quiñonero La Prensa, la crítica y el público francés no parecen compartir el entusiasmo desenfrenado con que directores, actores y promotores españoles han presentado en la reciente Semana del Cine Español unas novedades que no han cumplido las promesas previstas por sus protagonistas, cuyas declaraciones sobre la magnificencia del nuevo cine español contrastan con la perplejidad prudente del público y la crítica. Y, por una vez, la falta de entusiasmo, el público, la crítica y los distribuidores no es imputable, precisamente, a la falta de promoción. Desde el último trimestre, se han multiplicado las presiones oficiosamente diplomáticas, las declaraciones irreprochablemente recogidas por la Prensa, la publicidad directa e Indirecta, las recepciones publicitarias, la presentación y los cocktails las entrevistas Sin embargo, como colofón indirecto a la reciente Semana del Cine Español sólo tres películas españolas permanecen en una cartelera con más de trescientas películas semanales. Se trata de las últimas obras de J. M. Martínez Sarmiento, Manuel Gutiérrez Aragón y Carlos Saura. En unas declaraciones a la emisora France ínter la actriz Victoria Abril volvió a congratularse de las excelencias del nuevo cine español, presentando la actividad cultural- cinematográfica española como una novedad radical En el terreno más popular y digno, a un tiempo, el semanario Pariscope publica semanalmente, una relación de las veinte mejores películas que se están proyectando. Se trata de una relación establecida a través del voto de una docena de críticos independientes, libres de toda sospecha: ningún crítico ha votado por ninguna película española... Terence Hill, el más duro al oeste de los Apeninos Roma. Alejandro Plstolesi La presentación, a un público de muchachos y de adurtos, de la nueva superprodución western a la italiana El renegado, hueso demasiado duro confirmó el acierto de la nueva fórmula escogida por los productores: menos violencia y más sentido puro del espíritu de (a aventura. Un espectáculo para todos los públicos en el que se mezcla el realismo con la fantasía, en el marco siempre eficaz de las películas del Oeste. En la producción, que ha supuesto un gasto equivalente a seiscientos millones de pesetas, intervino también Cinecitta, donde se rodaron todos tos interiores. El director es un especialista en el sector: el italiano Enzo Barboni, que firma con el pseudónimo Massimo Girotti, cinematográficamente famoso con el nombre de Terence Hill, es el protagonista, con un divertido papel de ingenuo, cortado a la medida para sus cualidades artísticas. En el filme trabaja al lado de uno de sus dos hijos, que interpreta el papel de Moose un muchacho de catorce años, compañero de aventuras del simpático Renegado El caprichoso caballo Brown completa el terceto, que se mueve en medio de las comunidades de los Mormones de Nuevo México y Arizona, con panoramas espléndidos, entre casas de madera que recuerdan los cuadros de Andrew Wyeth y en compañía, a veces, de las bandas motorizadas de los Hell s Angels La columna sonora, con piezas de Nicolette Larson, se vale de la brillante aportación de un magnífico conjunto de rock sudista cuyos componentes fallecieron en accidente aéreo. Nueva York Bertolucci llevó a Pekín el imperio perdido y prohibido Nueva York. José María Carrascal The last emperor El último emperador es la última obra de Bertolucci, y tal vez bastaría decir que es digna de su creador. Fundada en una historia real, la del último ocupante del trono chino, reúne a la vez características de las obras épicas y humanas, con la tragedia de un hombre sirviendo de apoyo a la narración de toda una época. Una película que vuelve a la tradición del cine- espectáculo, sin olvidar el cine emocional, que satisface a todo tipo de espectadores. Visualmente es difícil de superar, pero tal vez más cautivadora sea la peripecia de ese hombre que comienza su vida siendo casi un dios y términefcjjsft la cárcel, sin perder su humanidad; ai reyes, enriqueciéndola. Un atractiva, especial del filme es que ha sido rodado éñ parte en la ciudad prohibida de Pekín, con lo que tenemos una rara vista de ella. Los alemanes, seducidos por el canto de las sirenas Bonn. Carlos Bribián Su título original, traducido al alemán casi al pie de la letra, Ich hoerte die Meerjungfrauen singen Yo escuché cantar a las sirenas la película recién estrenada en las principales salas de las principales ciudades alemanas ha llegado al país con la recomendación de Cannes, donde el filme de la primeriza canadiense Patricia Rozema no sólo obtuvo el premio Juventud sino que también fue celebrado como una de las grandes sorpresas del año en lo que al quehacer de Sheila McCarthy se refiere. A lo que uno ha visto y a lo que se lee, la recomendación estaba justificada. Sheila McCarthy, en el papel de Poily, está casi a la altura de su interpretación de Little shop pf horrors por el que en su día fue merecidamente galardonada. En Yo escuché cantar a las sirenas Polly se pasa la peWcula metiendo la pata como secretaria ¡URGENTE LIQUIDACIÓN! P delaCastellana, 87 (Junto a Celso García)