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ABC, pág. 56 TRIBUNA ABIERTA -JUEVES 3- 12- 87 P ARECE que poco a p o c o quizá demasiado lentamente para lo que muchos quisiéramos, las dos grandes potencias, llenas de explicable cautela, van echando hacia atrás, cosa que en el ajedrez no puede hacerse, sus peones en el juego. Y es que han comprendido que hoy día ya no puede sostenerse una carrera de armamentos al mismo tiempo que se hacen conquistas ineludibles en el bienestar social. Los gastos de la Sanidad, que crecen exponencialmente la atención a los jubilados, cada vez más numerosos, en sociedades que envejecen los subsidios del paro, cada vez más difícil de disminuir con la robotización, absorben el presupuesto destinado a la defensa. O se baja la guardia, o la salud y el pan no pueden llegar fluidamente hasta el último ciudadano. Y todo ello, sin pensar en la ayuda al Tercer Mundo. Porque nos sonroja que en una misma nación haya diferencias sociales, pero hacemos la vista gorda ante las muchísimo mayores desigualdades entre unos países y otros, ese tremendo desequilibrio de los continentes. Las estadísticas de los economistas y sociólogos son claras: Si los millones de dólares o de rublos que se van en armas atómicas pudieran canalizarse hacia la geografía del hambre, ésta sería desterrada de nuestro planeta. Entre los que creemos que todos somos hijos de Dios y por lo tanto hermanos, no acudir a la miseria de los subdesarrollados es una falta de fe y de caridad. Pero entre los que r o creen en la divinidad, el dejar que los hombres sean tan desiguales no sólo es una falta de ese humanitarismo del que muchos tanto alardean, sino que es también una tremenda imprevisión. Porque et hambre de hoy es el germen de la guerra de mañana. Esos países subdesarrollados y que carecen de lo más elemental se reproducen, en cambio, mucho más deprisa que los bien alimentados. Algún día dominarán numéricamente, y no sabemos a qué conflictos pueden dar lugar en el futuro. Pero es que además: ¿Sirve de mucho ganar una guerra? La actual crisis de la economía norteamericana frente a la pujante ascensión de Alemania y de) Japón y el bienestar y progreso de Italia nos demuestran que, al cabo de cuarenta y dos años, los que ganaron la guerra están perdiendo la paz. Y en LA GUERRA Y LA PAZ CHALETS ARTURO SOIIA -EN COMUNIDAD C Siró Muela, 36 34.500.000. Facilidades V í d e a l M I. S j Alcalá, 96, 6. S 275 99 55 ven de semilla para que la planta nacional rebrote a la próxima primavera. Por José BOTELLA LLUSIÁ Y así, hoy día, ante el panorama de una España, por otras vías, ocurre un fenómeno Alemania y de un Japón a la cabeza de la inparalelo; los derrotados del 39 son los vencedustria y de la economía mundiales, se predores en las urnas del 82. Y todavía los gunta uno: ¿Valía la pena ganar una guerra? ejemplos podrían multiplicarse en otros paíLa contestación, sin embargo, es rotundases y en otras guerras secundarias, lo que mente positiva. Si, una guerra, una vez emnos plantea una tremenda pregunta: ¿En pezada, con razón o sin ella, hay que intentar caso de guerra, vale la pena gaganarla siempre por instinto de narla? La respuesta sería inmeconservación, por puro atavismo diatamente negativa, si entre el biológico. Pero: ¿vale la pena perder la guerra y ganar la paz empezarla? Yo estoy convencido no mediase al menos una genede que tanto el Pentágono como ración. El que pierde la guerra, el Kremlin piensan que no, que es siempre el sacrificado. Sólo no lo vale. Rusia quiere ahorrar sus hijos o sus nietos son los gastos militares para elevar el nique disfrutan de la oscilación vel de vida sus ciudadanos, que pendular y de la bonanza. siendo en poder los segundos del mundo, viven como los de la No sabemos a qué se debe el cola. Y Estados Unidos, a pesar que los pueblos derrotados en el de su enorme riqueza, empieza mundo de hoy sean capaces de a estar, como se ve bien ahora, resurgir de un modo tan total y ahogado por sus gastos de detan rápido. En la antigüedad, los fensa. Ellos, rusos y americanos, grandes imperios por la guerra y todos los demás hombres, tevencidos desaparecieron de un nemos un miedo horrible a una modo total. Y en tiempos relatiJosé Botella Llusiá confrontación nuclear que acabavamente recientes, España no Catedrático ría con todos nosotros. Y, sin ha logrado aún reponerse de las embargo, el desarme camina muy despacio. batallas perdidas por los últimos Austrias. El Nadie se fía del contrario, y hacen bien, pormás antiguo antecedente histórico de un país que un desequilibrio demasiado fuerte en arganando la paz es la Francia posnapoleónica. mas atómicas o convencionales, sería una Por dos veces en el siglo pasado, nuestros vecinos, después de Waterloo y de Sedan, se tentación tremenda para el privilegiado. convierten en pocos años en el país más Pero no hay que cejar en la actitud negopróspero de Europa. Pero se puede arguciadora. Hoy unos pocos misiles, mañana mentar que el potencial humano, agrícola e otra arma cualquiera. Muy poco a poco. Uno industrial de los franceses apenas se había resentido después de esas dos derrotas. No tú y otro yo. Pero no parar. Que ninguna de ocurrió así, en cambio, en los perdedores de las dos grandes potencias que hoy dominan el mundo pierda la esperanza y que nadie la segunda guerra mundial. Sobre todo Alemania. Sus ciudades estaban deshechas, su abandone la mesa de la conferencia. La negociación puede durar años y probablemente población diezmada, sus industrias desmanno serán ni Reagan ni Gorbachov, con ser teladas. Yo he visto, al final. de los cuarenta, el comienzo del milagro alemán, y os podría éste mucho más joven, los que firmen el docontar cómo estaban Berlín, Hamburgo, Colo- cumento final. nia o Frankfurt, y cómo Kiel parecía una ciuY sólo una cosa puede sostenernos a todad jardín, de tantos solares como había. La dos en esta esperanza lenta, insidiosa, de derrota, que no sólo fue un hundimiento material, sino también moral, para la mayoría de desarme progresivo: el mirar a los países que perdieron la guerra para comprender que los alemanes, se convirtió en un prodigioso ésta no es negocio y que los que la pierden, revulsivo. Me decía el viejo profesor Walter ganan siempre la paz. Stoeckel, que todavía ostentaba el título de Geheimrat (consejero privado) de la corte de Guillermo II y que había sobrevivido a dos guerras, cuando le visité en 1957 (aún no existía el muro de Berlín) en las ruinas de su otrora magnífica casa en Artilleriestrasse en MAGNÍFICOS PISOS el Berlín oriental: Mire, querido colega (mein de 26O m 2 lieber Herr Kollege) nuestra misión es la de quedarnos aquí, no movernos y seguir trabaCalle Marqués de Urquijo jando, trabajar y trabajar sin fin. Y me decía Primera planta apta oficina esto a sus ochenta y dos años, aquel hombre Información: Teléfono 243 54 05 que lo había sido todo en la Alemania de su tiempo, pero que no doblaba nunca la. cabeza, ni ante la ruina ni ante la adversidad. DOCE EXCLUSIVOS CHALETS VPO Tres dormitorios, estudio, dos baños, piscina Información y venta PROINVERSA. En chalet piloto o en teléfonos 254 68 50, 253 95 93 Este es ef tremendo secreto de la derrota, que sirve de revulsivo y que da firmeza y valor civil a los derrotados. Claro es que muchos se hunden. No sólo los que mueren, sino también los moralmente vencidos, apáticos y sin ilusión. Pero los que quedan en pie con la cabeza alta como el viejo profesor, sir- ALFOMBRAS ítfleji r preció por írñpctrííifción dirécta g ec ainjad erí SEDA natural alfombra ANTIGUA ¡j FIRMA MAS ACREDITADA DEL MERCAOOJj