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JUEVES 3- 12- 87- OPINION -ABC, pág. 27 ESE a la confusión que parece dominar sobre el conjunto del juego político de los partidos en el ámbito nacional, se percibe con claridad que un acuerdo entre los partidos regionalistas, que no son la implantación regional del PSOE, podría constituir una plataforma firme para combatir electoralmente las aspiraciones hegemónicas del socialismo. Y cuando decimos acuerdo, se entiende que nos referimos a acción conjunta, a unión. A unión para la democracia, porque si no se demuestra en próximas elecciones que es pos ble la sustitución en el poder del socialismo, la prolongación de mandatos de Gobierno bajo la misma gestión política- e s decir, la continuación de la mayoría parlamentaria del PSOE- -acabará socavando el prestigio del sistema democrático y desvirtuando sus indiscutibles ventajas. Sobre todo porque en una democracia, como la española, todavía no firmemente arraigada, la reiteración del triunfo electoral del mismo partido no añade la credibilidad que la democracia merece y requiere. Razón por la que se suelen hacer frecuentes referencias al modelo mexicano. En la amplitud de este marco teórico cobra toda su importancia la reunión de los partidos regionalistas en Pamplona. No van a acudir todos los que son realmente partidos regionalistas, pero sí aquellos que sin perder esta proyección política, a la que deben su arraigo, tienen posibilidades ciertas de acordar o pactar una acción conjunta sin graves distorsiones y sin desviación de la política que por medio de ellos desea impulsar el electorado de cada uno de ellos. En Pamplona se reunirán Unión del Pueblo Navarro, el Partido Aragonés Reg- ionalista, Unión Mallorquína, Agrupación Independiente de Canarias, Partido Riojano, Centristas de Galicia y Coalición Gallega. No son todos los que podrían reunirse, pero representan una amplia extensión del mapa político. Y si llegan a acuerdos de consistencia suficiente, aunque fuesen genéricos, habrían constituido un núcleo al que podrían ir sumándose otros partidos, o incluso grupos que aún no tienen conformación de partido, como los reunidos bajo P PARTIDOS REGfONAUSTAS la denominación de independientes. La clave del éxito de este empeño, que va a tener su escenario en Pamplona, consistiría en lograr resultados que no desemboquen en una exacerbación del regionalismo o en la agravación de los propósitos regionalistas en regiones concretas. Por otra parte, tampoco parece conveniente que ocasión tan propicia y llena de posibilidades como esta, se limite a debatir solamente asuntos muy concretos aunque tan importantes como las elecciones, en 1989, para el Parlamento Europeo. A los partidos regionalistas que van a participar en esta reunión, a todos en conjunto, les alcanza una demanda de opinión pública que desea, sin impugnar la legitimidad de los objetivos regionalistas, ver expresada desde compromisos o acciones compartidas una política coherente con horizonte nacional. Y sobre todo, una política que pueda ayudar a que se realice, democráticamente, un cambio en el poder ejecutivo y en la mayoría parlamentaria. No es el momento de anticipar fases futuras del empeño, cuando no se ha abordado aún el capítulo primero. Pero parece claro cuál hubiera de ser el segundo paso: la apertura de conversaciones con CiU y PNV, dos interlocutores muy diferentes entre sí, esencialmente distintos, también ante el resto de los regionalistas españoles. Pero piezas necesarias en un gran acuerdo nacional frente a la mayoría mecánica del PSOE. C LA BANCA ANTE EUROPA laciones con otras grandes instituciones bancarias, para que, a través de una serie de consorcios internac i o n a l e s se ofrezcan servicios financieros con máxima eficacia. Finalmente, se ha percibido la importancia del llamado proceso de globalización de la organización financiera occidental. En los principales puntos bancarios del mundo se encuentran ya presentes nuestros Bancos. No dejan también de iniciar una eficaz apertura hacia el futuro, por lo que significa la competencia en el sector del crédito, la presencia de la Banca extranjera entre nosotros a partir del proceso de liberalización iniciado en 1977. La economía de mercado no podía tener una especie de territorio ajeno a la competencia de otros países. Europa va a significar, también, para nuestra Banca una ayuda inestimable a causa del impulso que proporcionará al llamado proceso de desregulación. El int e r v e n c i o n i s m o que se proyecta en exceso sobre nuestra organización privada del crédito, clama, como bien dijo Escámez, por que se recorran, sin dudas de ningún tipo, senderos de liberalización. Es preciso que se la someta no a excesivas intervenciones, sino a normas que p r e v e n g a n las prácticas abusivas, y con las regulaciones y supervisiones orientadas a conservar la seguridad y la solvencia de las entidades Gon este bagaje es preciso comenzar la acomodación de todo el sector a la conmoción que de otro modo hubiera podido originar entre nosotros, a partir de 1992, el Acta Única Europea. Así, y sólo así, es donde ha de situarse el polémico problema de las relaciones entre mercado y dimensión, y las consecuencias que han de desprenderse para la actuación bancaria. Un consejo de Escámez, en este sentido, bien merece una meditación permanente: corresponde a la Universidad y a las empresas españolas la apertura de un gran estudio, profesional y coherente, de donde salgan pautas de comportamiento que demuestren el interés real y el nivel de servicios que ofrece la Banca y que se desea recibir, y la evolución que resulta más aconsejable ante el nuevo marco comunitario ONVIENE revisar, en medio de las conmociones coyunturales de cada día, y para no perder el norte, lo que significa para España el reto comunitario. Por lo que respecta a la Banca, hemos recibido para ello el auxilio de un análisis cuidadoso, contenido en la conferencia pronunciada ayer en la Cámara Oficial de Comercio de Barcelona por el presidente del Grupo del Banco Central, Alfonso Escámez, dentro de un ciclo general titulado España en la CEE: problemas y oportunidades. Una primera cuestión se desprende de sus palabras: que tras la crisis bancaria que generó entre nosotros el primer choque petrolífero, a partir del bien conocido tropiezo del Banco de Navarra, nuestra organización crediticia se ha saneado de tal manera y tan a fondo que es capaz de acceder a la nueva frontera comunitaria con un magnífico índice de solvencia Esta es la condición necesaria para que nos encajemos, desde el punto de vista del mercado del crédito en Europa. Además de esto, la Banca española ha aprendido a salir más allá de sus fronteras a lo largo de los últimos años. Por supuesto que la crisis económica iberoamericana de 1982, derivada de las conocidas consecuencias de la deuda externa, cortó un proceso interesantísimo cuando- comenzaba a rendir frutos óptimos. Conviene destacar que de ninguna manera éstos eran inferiores a los que obtenían otras redes bancarias. Además se ha tejido toda una malla de re- Presidente- Editor GUILLERMO LUCA DE TENA Director LUIS MARÍA ANSON Director de ABC de Sevilla Francisco Giménez- Alemán Subdirector: Antonio Burgos ABC Subdirectores Dario Vafcárcel, Joaquín Vila. José Javaloyes, Manuel Adrio, Joaquín Amado Jefes de Redacción: J. A. Gundin (Continuidad) J C. Azcue (E. Especiales) B. Berasátegui (ABC Literario) A. Fernández (economía) J. I. 6. a Garzón (Cultura) A. A González (Continuidad) R. Gutiérrez (Continuidad) L Lz. Nicolás (Reportajes) C. Maribona (Coml- iuidad) J. L. Martin Descalzo (Sociedad) A Olmo (Edición) L. I. Parada (Suplementos Económicos) L. Prados de la Plaza (Continuidad) C. Prat (Dominical) Santiago Castelo (Colaboraciones) J. M. Zuloaga (Investigación) Secciones: J. Rubio (Arte) J. M. Fde 2. -Rúa (Ciencia) A. Garrido y J Espejo (Confección) J. C. Diez (Deportes) A. Yáñez (Edición Aérea) J. Badía (Educación) E. R. Marchante (Espectáculos) J Pato (Gráfica) M. A. Flores (Huecograbado) F. 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