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Oleo de Degas vendido en Christie s por 1.510 millones; a la derecha, cuadro de Picasso que obtuvo en Sotheby s 844,36 millones Mercado del arte Degas, séptimo en el comercio público de la pintura Un cuadro cubista de Picasso obtuvo en Londres más de ochocientos cuarenta y cuatro millones de pesetas STAMOS tan acostumbrados ya a ver pagar miles de millones de pesetas por un cuadro, que la altísima cota alcanzada por Degas esta semana en Christie s- Londres ha sido acogida casi con indiferencia por el grueso de los medios de comunicación, al menos hasta el momento en que escribo. Un importante galerista de Madrid me dijo hace unos días al respecto: Los precios más altos de la pintura contemporánea española que hace un año asustaban a los coleccionistas parecen ahora de calderilla. La metáfora es válida. En menos de ocho meses, el récord mundial absoluto por una pintura vendida en subasta, marca que ostentaba La adoración de los Magos de Andrea Mantegna, en 8.100.000 libras (1.750 millones de pesetas en su día) pasó a Los girasoles de Van Gogh, en 24,75 millones de libras (5.049 millones de pesetas entonces) y, por último, hace tres semanas, a Los lirios del mismo autor, en 53,9 millones de dólares (30,19 millones de libras: 6.047 millones de pesetas en el momento de la puja) Es en cierto modo comprensible que a nivel popular los 7,48 millones de libras (1.510 millones de pesetas) pagados ahora por Las planchadoras (81 x 76 cm. de Edgar Degas (1834- 1917) hayan pasado prácticamente inadvertidos. Pero en ver- E dad se t r a t a de un t r i u n f o mayúsculo del pintor, que no es un astro de primerísima magnitud en el firmamento de la pintura universal y queda- por el momento- en el séptimo lugar del cuadro de honor del mercado público del arte, primero, segundo y tercero, Van Gogh Los lirios Los girasoles y El puente cuarto, Mantegna; quinto, otra vez Van Gogh Paisaje con sol naciente sexto, Manet La rué Mosnier y séptimo, Degas. Si no me falla la memoria, el octavo puesto lo tiene Turner, récord mundial precedente al de Mantegna por una marina vendida en julio de 1984, en Sotheby sLondres, por 7,37 millones de libras. La anterior marca de Degas estaba, desde mayo de 1983, en 3,74 millones de dólares (2,33 millones de libras, unos 516 millones de pesetas) por La espera composición de formato mediano (48 x 61) con dos figuras femeninas, una con vestido de baile clásico. Su cotización actual ha dado, pues, un brinco de 3,2 veces en libras sobre la máxima anterior. Este éxito de Degas es tanto más notable si se tiene en cuenta que Las planchadoras no es, a primera vista, cuadro representativo de su temática más conocida. Cuando se piensa en Degas se ven inevitablemente escorzos femeninos en tutu a la oblicua luz de las candilejas, necesariamente pintados al pastel, técnica en la que es maestro impar. O bien desnudos ocupados en el aseo personal, o caballos de carreras. Al margen los retratos, claro está. Los cuadros con tema laboral, profesional o doméstico- costureras, sombrereras, lavanderas, planchadoras- son contados. Quizá el mayor mérito de esta versión de Las planchadoras para el comprador- hasta ahora anónimo- y los pujadores todos resida en su rareza. Es pintura al óleo de 81 x 76 centímetros, realizada, según se afirma ahora- s e la tenía por más moderna- hacia 1874- 76, cuando el autor contaba cuarenta- cuarenta y dos años y le quedaban otros tantos, o pocos más, para cerrar su copiosísima obra. Hay dos óleos semejantes a éste y un estudio al pastel de la composición general. El lienzo más conocido, con otro encuadre y algo más apaisado, se encuentra en el nuevo Museo de Orsai (París) Un atractivo no pequeño del cuadro vendido ahora es que procede de la colección Philippe Durand, descendiente del gran amigo, defensor, mecenas y marchante de los impresionistas Paul Durand- Ruel (1831- 1922) primer exportador de sus obras a Inglaterra, Bélgica, Austria y Estados Unidos. Es probable, se dice, que la pintura que comentamos sea la que figuró con el título de Las lavanderas en la segunda exposición de los impresionistas, ofrecida en la galería Durand- Ruel (París) en abril de 1876. La segunda cotización en Christie s fue para un hermoso cuadro tahitiano de Paul Gauguin, Tres chozas (41 x 66) pintado hacia 1891- 92, que alcanzó 2.420.000 libras (488,8 millones de pesetas) En la subasta paralela de Sotheby s, la máxima puja correspondió, como se esperaba, a una importante composición cubista de Picasso, Souvenir du Havre (80 x 53, en formato oval) pintado en París (1912) que obtuvo 4.180.000 libras (844,36 millones de pesetas) Pudiera ser ésta la mayor marca alcanzada por el pintor en venta pública, muy baja desde hace años: 5.300.000 dólares, pagados en Nueva York por un autorretrato titulado Yo de 1901. Al cambio actual, con el dólar por el suelo, el equivalente de los 4,18 millones de libras son 7,60 millones de dólares. Pero lo correcto sería cotejar las libras de hoy con las del día de (a subasta, cifra que no tengo ahora a mano. Tras el cuadro de Picasso se situó un precioso bodegón fauve de Henri Matisse, óleo de 52 x 54, pintado hacia 1903- 4, que totalizó 1.375.000 libras (277,75 millones de pesetas) Santiago ARBÓS BALLESTÉ