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Barcelona Two poles Eurafriasia Barceló, Barcelona quienes se indignan al conocer las biografías de grandes genios incomprendidos, seguramente habrá alegrado que el talento de un pintor joven como Miguel Barceló haya sido internacionalmente reconocido. Hoy resulta imposible saber qué hubiera sido de este artista mallorquín si galeristas y comisarios de artes plásticas alemanes, franceses o estadounidenses no le hubieran consagrado con su aplauso, posterior- hay que decirlo- a otros elogios más locales, desgraciadamente incapaces por sí solos de consagrar a nadie. Lo cierto es que, sin excesiva impuntualidad, una institución de Barcelona- s u Ayuntamiento- le ha dedicado al fin una exposición que, con unas cincuenta obras realizadas en los últimos tres años, A Casa de la Cantal Montalegre, 5. tiene carácter de antología parcial. Barceló, Barcelona es el lema aliterado. Y la muestra es visitable en los pintorescos y semirruinosos espacios que en el futuro acogerán al Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona Muchos artistas plásticos envidian a Barceló su trayectoria profesional audaz, independiente y sin embargo triunfadora. Pero no basta con atiborrar las telas con materia, ni con incluir restos de comida en varios cuadros. Aunque el éxito es a menudo un equívoco- fue Cocteau quien lo dijo, según creo- Barceló parece ser apreciado por Hasta el 24 de enero sus méritos reales, y a diferencia de tantos otros que meramente qieren ser pintores y ejercen como tales es un pintor de verdad, es decir alguien incapaz de renunciar a la pintura y capaz de vivir y de abismarse en ella, como en sus autorretratos de Narciso ante el espejo algo enturbiado de su lienzo. No estará de más, sin embargo, recordar que también en otros medios existen en nuestro país artistas de talento equivalente al de este pintor. La diferencia es que, en ámbitos como la poesía o la historia, el éxito- paradójicament e- no existe, al menos en la acepción que supone una situación de libertad y desahogo profesional. En el caso de Barceló, sus últimas obras muestran que, felizmente, los peligros del triunfo precoz no han perjudicado a su pintura. La exposición Barceló, Barcelona -e l comisario es Jean- Louis Froment- nos presenta casi todos los temas favoritos del pintor y cabe calificarla de excelente, ex- ceptuando la ausencia de sus autorretratos ante el lienzo y la dudosa calidad de los dibujos y de algunos cuadros realizados expresamente para la exposición. Su conjunto nos muestra a un Barceló ávido de materia y de irrealidad. Tras su etapa abigarrada, donde el exceso de materia remitía tal vez a Soutine o a Kiefer, Barceló se ha deslizado hacia una transparencia aparentemente serena, pero en realidad también barroca y tensa, abocada al espejismo o al vacío: fantasmagorías donde lo más real es un agujero, translúcidos acuarios con frágiles floraciones, orillas sin figura que espejean, escenas de humo y agua, o torbellinos que devoran hojas blancas. La belleza de estos cuadros viene dada, como en sus obras anteriores, por la conversión de lo real en irreal a través de la sensualidad y la metáfora. Sólo que ahora la cuestión no es tanto la distorsión y enriquecimiento de la materia como su capacidad para indicar su posible ausencia o vacuidad. A las cualidades plásticas, Barceló ha sabido añadir una poética propia, influida por sus numerosas lecturas. Aunque la sentencia un libro ayuda a triunfar parezca dudosa, lo cierto es que a Barceló su biblioteca le ha resultado muy útil Salad (fragmento) JUEVES 3- 12- 87 Eight poles Juan BuFILL ABC 19